Escenario
Domingo 25 de Septiembre de 2016

Sobre la importancia de reírse

El trío Standagasup estrenó "estamos todos locos!", su segundo espectáculo con textos propios.

Si como declamaba Serrat (explicando, si eso fuese necesario, su amistad con el Negro Fontanarrosa), "lo importante es reírse", las noches de stand up rosarinas tienen en Standagasup, un grupo local de tres sobre el escenario que inició su camino en 2010, un interesante ejemplo de cómo la risa derriba las fronteras del prejuicio, ayuda a pensar con humor sobre eso o aquello que parece obvio y hasta alimenta la identidad de los arriba y los de abajo (de la tarima, claro). El trío estrenó su nuevo y segundo espectáculo, "Estamos todos locos", luego de "1, 2, 3... probando", con la ventaja de la experiencia acumulada, cubriendo distintos estratos de público, sin golpe bajo alguno ni obscenidades, y combinando el saber propio del género (es decir, recurrir a historias de concepción personal) con chistes, inflexiones y redundancias que terminan no solamente redondeando un show entretenido sino corroborando aquello de que la locura es generalizada.

La simpatía y entrega de Ariel Carrabs abren un espectáculo que mantiene en el canon standapero (perdón, stangasapero) de uno en fila y que vayan pasando. Quizás el también mago posea la habilidad de hacer desaparecer el hielo inicial con una rutina que apela a chistes de construcción tradicional y que se consolida con una verba popular donde se destaca, como manda el manual del género hablando de una experiencia propia, su relación con la técnica. Su paseo por un hipermercado del tipo hágalo usted mismo, el siempre "fácil" armado de una repisa made in por allá lejos y la relación de esas acciones con el punto de vista femenino constituyen uno de los puntos más altos del show.

No necesariamente en el otro extremo pero sí con una formación diferente y apuntado a otra porción del público, Daniel Feliú indaga en su psiquis, en las sesiones de análisis y por supuesto en una serie incontable y decididamente hilarante de obsesiones y compulsiones dignos de Freud y Lacan. Su set posee toques propios de su entrenamiento actoral y hasta su estética hipster se conjuga con un physique du rôle muy bien aprovechado en favor de un humor del que se necesita más información para disfrutarlo por completo.

Fila de tres. La trifecta se completa con la postura escénica más relajada y una estrategia discursiva apuntada a la identificación que encarna Virginia "Vicky" Palazzetti. Un guión armado sobre la inmensa potencialidad de referirse, con un fino y gracioso sarcasmo a uno/as y a otra/os en sus escarceos amorosos, predispone a la platea a la risa y a la diversión. La comediante es además docente, profesión que le aporta a su trabajo un perfil menos ficticio y más ameno.

En suma, se trata de una propuesta pensada para ámbitos teatrales no tradicionales en la que sus protagonistas apelan esmerada y continuamente a construir una comunicación con su público aunque sin el contacto directo del café concert. Con artistas afables, un sostenido ritmo y buenos libretos, "Estamos todos locos" deja al trío Carrabs-Feliú-Palazzetti muy bien parado. Pero siempre delante de un micrófono, como el stand up (perdón standagasup) ordena.

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