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Sábado 14 de Julio de 2012

Sobre la ética y el sostenimiento del rol de adulto

"Las opiniones relevadas dan una buena radiografía de que hay una importancia muy grande en el rol que tenemos los adultos", dice la coordinadora del Area de Educación de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), Myriam Southwell, al ser consultada sobre la responsabilidad atribuida a los padres en relación con los hechos de violencia en las escuelas, y a la que arriba la encuesta encargada por el Sadop Rosario.

"Las opiniones relevadas dan una buena radiografía de que hay una importancia muy grande en el rol que tenemos los adultos", dice la coordinadora del Area de Educación de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), Myriam Southwell, al ser consultada sobre la responsabilidad atribuida a los padres en relación con los hechos de violencia en las escuelas, y a la que arriba la encuesta encargada por el Sadop Rosario.

"Cotidianamente es visible cómo los adultos, en su función de padres, trabajadores, usuarios del espacio público, etcétera, mostramos que las reglas se pueden quebrantar, que «está bien» lo que se haga si uno sale ganando de la situación, no importa qué haya infringido ni a quién haya vulnerado, enseñamos —en cualquier función que tengamos— la prepotencia", expresa la educadora.

Función adulta. "En ese contexto, —advierte— podemos «decirles» muchas cosas a los niños sobre la paz, el respeto, la consideración, la solidaridad, pero les mostramos que vivir es otra cosa; y para colmo, frecuentemente, quienes lo hacemos somos personas que tienen un vínculo afectivo con ellos".

Para Southwell, lo que se pone en juego con estas actitudes es centralmente la función adulta (de padres, maestros): "Saber que ocupamos un lugar en una díada que es asimétrica y donde nosotros —los adultos— tenemos mucha más responsabilidad. Por ejemplo, el reto que a veces hacen algunos padres, que subraya «te pueden enganchar» o «no lo hagas por si se dan cuenta», en lugar de sostener que hay cosas que no se deben hacer, simplemente porque son incorrectas, porque lesionan a otros, porque no generan buenas situaciones para la convivencia".

"Hay una ética —se explaya— que los adultos deberíamos ahondar más y también una moralidad —qué es lo correcto, qué no lo es— que no tiene por qué ser pacata, ni muy tradicional, ni muy jerárquica, pero que nos pare en otras condiciones para la convivencia cotidiana".

Docentes. Southwell es también investigadora del Conicet y profesora en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Sobre el tema en el que indagó la encuesta, analiza además: "Los docentes, cuando nos hacemos responsables de la enseñanza, somos garantes de la transmisión de la cultura, somos garantes de cuidar la inscripción de los jóvenes en una genealogía".

"La función adulta que implican o a la que están llamados estos roles, no necesariamente va de la mano, no es algo que va de suyo; tener el guardapolvo puesto o haber parido a un hijo no necesariamente implican el sostenimiento de la función adulta", añade.

"Y subrayo esto —concluye— porque hay algo en la función adulta que es necesario y tiene que ver con los ideales, con aquello que nosotros queremos para el otro. Ahora bien, el riesgo está en que en esa apuesta, en esa confianza, haya sólo un camino posible, y el ideal sea tan cerrado de nuestro lado que haya poco margen para alojar toda la diversidad de niños, niñas, jóvenes y familias que hoy recibimos en nuestras escuelas. Subrayo la idea de apostar con esta doble vertiente: el estar implicados, el poder pensar a los alumnos y alumnas en una relación, no en lo que les pasa a ellos, sino en lo que nos pasa con ellos y ellas".

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