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Sábado 01 de Diciembre de 2012

Sobre la enseñanza de la física

Por Marta Massa / Una mirada sobre la importancia de la formación inicial de los profesores para que el conocimiento científico llegue a todos

"Si quieres aprender, enseña."

Cicerón

La enseñanza de la física en las escuelas secundarias del país pasó por etapas muy diversas en los últimos 20 años. Fue como consecuencia de las modificaciones introducidas por leyes nacionales en la estructura del sistema educativo. Evidentemente tales cambios definen la formación recibida por el alumno y su preparación para insertarse en el mundo del trabajo y/o continuar con su formación superior, sea ésta universitaria o no universitaria.

Antes de la reforma educativa, introducida por la ley federal de educación Nº 24.195 en 1993, los contenidos de física, en general, eran abordados en espacios específicos en 3º y 4º año del secundaria. En los denominados bachilleratos físico-matemáticos y en las escuelas técnicas, los alumnos disponían de un mayor número de horas para aprender con mayor profundidad los aspectos básicos de esta disciplina, de acuerdo con las mayores necesidades formativas.

Con la creación del tercer ciclo de la Educación General Básica (conocida como la EGB 3) y del ciclo polimodal, se redujeron los contenidos de física, en general. En la EGB 3, se incorporaron en el espacio curricular ciencias naturales, que estaba a cargo, en la mayoría de los casos, de profesores con una formación inicial en biología. Algunas orientaciones del polimodal prácticamente avanzaban muy poco en el tratamiento de contenidos físicos. El retorno a la estructura de la escuela secundaria, luego de la sanción de la ley de educación nacional Nº 26.206 (en 2006), restableció el espacio de las disciplinas en la formación, si bien los nuevos currículos están aún en una etapa reciente de implementación discutida en la provincia de Santa Fe.

Pocas oportunidades. De allí que varias generaciones de alumnos han tenido escasas oportunidades para conocer la física, interpretar su ambiente natural y comprender aspectos tecnológicos de la sociedad actual, desde los conceptos y relaciones de esta disciplina. A esos jóvenes se les otorgaron pocas posibilidades para conectarse con lo que Albert Einstein y Leopold Infeld en su clásico libro "Física, aventura del pensamiento" asociaran con los paradigmáticos cambios en "las tentativas de la mente humana para encontrar una conexión entre el mundo de las ideas y el mundo de los fenómenos".

Las consecuencias derivadas de las decisiones en la política educativa son obvias: jóvenes con escasos conocimientos y habilidades de pensamiento para dar "lectura" a fenómenos del mundo físico; jóvenes que no han podido aún superar visiones ingenuas de sentido común para interpretar ese mundo físico, para poder pensarlo desde un razonamiento con capacidad de abstraer, relacionar variaciones, formular supuestos y deducir en consecuencia, en un vuelo de imaginación creadora; jóvenes que, en muchos casos, han confundido el aprender física con desarrollar y aplicar algoritmos de cálculo; jóvenes que sufren estas carencias formativas al iniciar carreras universitarias científica-tecnológicas que les requieren operar con representaciones y relaciones espaciales, con símbolos y operaciones matemáticas, con recursos tecnológicos y dispositivos experimentales, con formas de comunicación oral y escrita con lenguaje específico básico.

Para revertir tales consecuencias es necesario contar con docentes que hagan partícipe al estudiante de una visión dinámica de la física a través de una articulación entre los conceptos y teorías, la manera de imaginar y construir modelos, la indagación e interpretación de fenómenos y hechos. Pero esto no es sencillo y ni siquiera es garantía de una buena enseñanza el disponer con una buena formación en física o, más aún, desempeñarse como investigador en esta disciplina como se ha supuesto y algunos aún sostienen.

Formación. El profesor de física requiere una formación diferente de la definida para un físico, no de menor calidad en sus aspectos conceptuales básicos pero sí ha de estar orientada para desarrollar un trabajo de intervención cognitiva y cultural. Ya en agosto de 1986, en la nota editorial de la American Journal of Physics, J. S. Ridgen señalaba que el problema de la educación son los procesos cognitivos del que aprende, hecho no incluido en las preocupaciones centrales de los físicos.

El desarrollo de la educación en física, sostenida en la investigación educativa, ha mostrado hoy que, además de un sólido conocimiento del contenido a enseñar, es importante que el profesor conozca los problemas que han posibilitado la formación de conceptos, el desarrollo de modelos científicos y las teorías construidas en consecuencia. Así, su conocimiento de física debe articularse con su capacidad para caracterizar procesos de diferenciación conceptual y entramarlo al pensar la enseñanza. También es importante que conozca la manera de estimular el interés de sus alumnos seleccionando situaciones-problema ajustadas a su nivel y posibilidades, que promueva sus preguntas y aliente sobre todo a desarrollar y ejercitar al estudiante en sus propios procesos de búsqueda de las respuestas.

Ciencia con historia. Es importante que el profesor de física muestre que esta ciencia tiene historia, una historia donde los éxitos, los errores, los fracasos, las dudas, las hipótesis (aún las alocadas) y las diferentes teorías han posibilitado la construcción dinámica del pensamiento humano y también la búsqueda ingeniosa de su materialización en hechos concretos. Es importante que enseñe que en esa construcción humana se expresa una cultura y se ponen de manifiesto responsabilidades éticas de los científicos y también la necesidad de reflexionar sobre los valores que cada hombre, en particular, y la sociedad, en general, han de dar respuesta.

Pero por sobre todo, el profesor de esta disciplina ha de sentir placer por enseñarla, consciente en que es posible ofrecer instancias y alternativas para que los jóvenes se motiven y puedan aprender gradualmente sus ideas básicas, sus leyes y principios, para que se familiaricen con sus métodos y recursos experimentales a fin de establecer una suerte de diálogo con los fenómenos a fin de conocer sus comportamientos.

De lo dicho se desprende la importancia de la formación inicial de los docentes por cuanto en la misma se configuran los núcleos de pensamiento para la enseñanza de la disciplina y las condiciones para su aprendizaje.

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