El Mundo
Martes 27 de Septiembre de 2016

Siria y Rusia continúan demoliendo Alepo

Los aviones rusos y sirios destrozan la zona rebelde, donde viven 250 mil civiles. Estremecedores testimonios médicos.

Alimentos y medicamentos son cada vez más escasos en los barrios rebeldes de Alepo, sometidos a intensos bombardeos del régimen sirio y de su aliado Rusia, país acusado de "crímenes de guerra" y "barbarie" por las grandes naciones occidentales. Pero ni Moscú ni su aliado Bashar Assad se detienen: las bombas de racimo y las rompedoras siguen cayendo. Es que el objetivo estratégico de ambos está a mano: tomar Alepo, la segunda ciudad de Siria y mayor bastión rebelde desde casi el inicio de la guerra civil, en 2011.

"Estos últimos años hemos soportado los bombardeos y no hemos abandonado Alepo. Pero ahora no hay ni pan, ni agua potable, nada en los mercados. La situación empeora día a día" afirmaba ayer a la agencia AFP Hassan Yasin, de 40 años. Este padre de cuatro hijos debió abandonar con su familia su departamento en un tercer piso para refugiarse en una tienda en la planta baja y evitar los bombardeos que se abaten sobre su barrio de Ferdus. Por cuarta noche consecutiva, volvieron a caer las bombas en el este de Alepo, segunda ciudad siria controlada en gran parte por los insurgentes desde 2012. Alepo era la capital económica de Siria, además de centro de actividades no del todo controladas por el férreo régimen sirio de Assad.

Los bombardeos mataron ayer a 12 civiles, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), por lo que el balance de muertos ascendió al menos a 140, en su gran mayoría civiles, desde el jueves por la noche, cuando el régimen anunció su gran ofensiva para reconquistar Alepo.

Los aviones rusos y del régimen llevaron a cabo "decenas de ataques" desde la medianoche del domingo según el OSDH. Al alba, los bombardeos se intensificaron, provocando incendios, reseñó el corresponsal de la AFP. Entre los muertos figuran más de 20 niños y varias mujeres. Según el OSDH, el número total de víctimas fatales en Alepo y en la provincia homónima se eleva ahora a 248 desde el reinicio de los bombardeos hace una semana.

Los casi 250.000 habitantes de los barrios rebeldes de Alepo no reciben ayuda del exterior desde hace unos dos meses. Y desde el sábado no tienen agua debido a los bombardeos, según Unicef. El pasado martes, aviones presuntamente sirios o rusos destruyeron unconvoy de ayuda humanitaria de la ONU que iba hacia la ciudad desde Turquía. Hubo más de 20 muertos entre los cooperantes de la ONU, que acusó al régimen de Assad por el delito de guerra. Unas 600.000 personas viven sitiadas en toda Siria según estima la ONU.

"Amputamos de inmediato". Los hospitales de Alepo "se encuentran bajo fuerte presión por el número elevado de heridos y la falta de sangre disponible", además de "la ausencia de cirujanos especializados en transfusiones" indicó una fuente médica a AFP. "Por ello, los heridos de gravedad son inmediatamente amputados". Y "los pacientes son colocados en el suelo" y "los equipos médicos trabajan al límite de la resistencia humana" relató el doctor Abu Rajab, de la ONG Save the Children. Calculó que la mitad de los pacientes son niños. La AFP constató que el precio de siete porciones de pan pasó de 350 libras sirias (70 centavos de dólar) la semana pasada, antes de la ofensiva, a 500 libras sirias (1 dólar) ahora. Por su parte, las asociaciones de ayuda han dejado desde el viernes de distribuir comidas a base de arroz o lentejas por miedo a los bombardeos. Uno de los ataques aéreos golpeó a una fila de habitantes que esperaban recibir estas comidas.

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