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Domingo 09 de Febrero de 2014

Sintonía fina y pericias demoledoras

Más allá de que la política siempre acelere los plazos de obra detrás de ese objeto del deseo que es el corte de cintas en tiempos electorales, la decisión del gobierno nacional de echar a rodar el tren Rosario-Buenos Aires antes de octubre de 2015 es auspiciosa.

Más allá de que la política siempre acelere los plazos de obra detrás de ese objeto del deseo que es el corte de cintas en tiempos electorales, la decisión del gobierno nacional de echar a rodar el tren Rosario-Buenos Aires antes de octubre de 2015 es auspiciosa.

   Con ese objetivo entre ceja y ceja, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, desembarcó esta semana en la ciudad y le imprimió velocidad a uno de los proyectos más ambiciosos del gobierno nacional. Atrás quedó la polémica sobre cuál será la estación de llegada. El ministro fue taxativo. “Ingresará a la ciudad por la zona sur”, anunció.

   Quedará entonces para una segunda etapa el arribo a Rosario Norte. Si bien aún no se sabe cuál será el emplazamiento exacto de la futura estación, el hecho de que termine su recorrido en la zona sur sin ingresar al área más neurálgica de la ciudad evita tener que erradicar tantas familias para poder reactivar los ramales.

   Entre el Apeadero Sur (en San Martín al 6600) y la estación Rosario Norte hay una docena de asentamientos irregulares a centímetros de las vías en las que viven cerca de 2 mil familias que, si el convoy ingresaba hasta los andenes de Pichincha, había que erradicar. Eso ya había generado un cortocircuito entre Nación, provincia y municipio para determinar quién asumiría los costos económicos que demandarían esos traslados, y el kirchnerismo no quiere dilaciones. .

   Esta obra, por más que desde provincia y municipio se haya reclamado (muchas veces con justa razón) una suerte de discriminación de la Nación, demuestra que para la administración K (y parafraseando a uno de sus cantantes más adeptos) Rosario siempre estuvo cerca.

   La inversión nacional destinada a esta ciudad al menos así lo demuestra: 1.784 millones de pesos está insumiendo la reparación integral de Circunvalación y lo que demandó remodelar la avenida Belgrano para el Dakar. Además, ya lleva invertidos 3.500 millones de pesos en la reconstrucción de las vías del tren. Sólo tres ejemplos de los más cercanos en el tiempo.

   Los ejemplos de la sintonía fina de Nación con Rosario también van más allá de lo material. En lo simbólico es importante que un ministro K haya desembarcado en Rosario con anuncios. Hasta no hace mucho eran los funcionarios locales los que viajaban hasta la Casa Rosada para escucharlos.

   Mientras tanto, la administración Fein se vio sacudida por los lapidarios resultados que arrojó una pericia solicitada por la Fiscalía en el marco de la causa que investiga la tragedia del International Park. Se trata de dilucidar por qué el 10 de agosto dos hermanas de 12 y 14 años murieron en el juego La Vuelta al Mundo, tras caer desde unos 20 metros luego de que se desprendiera la taza en la que festejaban el Día del Niño aquel fatídico sábado por la tarde.

   “La tragedia pudo evitarse, hubo negligencia, impericia y falta de control”, remarcó la fiscal Cristina Herrera. Restan dos pericias, pero estas conclusiones estremecen. En pleno parque Independencia, en un sitio al que concurrían cientos de niños, había negligencia, impericia y falta de control.

   El municipio remarcó mil veces que había que ser cauteloso en sacar conclusiones tras estas muertes. Ahora una pericia puso a los controles en el ojo de la tormenta y determinó que, además de la canasta que cayó, había otras cuatro que podrían haber corrido la misma suerte.

   Los controles fallan y esas fallas, lamentablemente, causan muertes. Acá no hubo sobrepeso humano, como deslizó el secretario de Gobierno municipal. Acá sin dudas hubo desidia. Sólo se espera que los funcionarios responsables de las áreas de Control y Concesión que fueron desplazados por la intendenta tras la tragedia no estén reciclados en otros puestos, una práctica muy habitual y lamentable.

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