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Jueves 18 de Septiembre de 2014

"Síntoma de juventud" para una vida larga e intensa

China Zorrilla vivió con intensidad y su experiencia es equivalente a varias vidas en una.

"Sueño con Montevideo. Me siento como los elefantes de las películas de Tarzán: cuando se sentían morir se iban solos, y cada vez son más grandes las ganas que tengo de volver a Montevideo". Así empezó una larguísima charla con la actriz. Lúcida e inteligente, teñía la charla con humor, ironías, réplicas ingeniosas y emoción. Sin exagerar ninguna de esas virtudes, a las que añadía saber escuchar atentamente.

Zorrilla vivió con intensidad, y su experiencia es equivalente a varias vidas en una, como lo sostenía Graham Greene -un viajero incansable- que pensaba que hacer tres cosas a la vez multiplica el tiempo. La intérprete fue testigo del primer minuto de fama de un gris compañero de trabajo llamado Dustin Hoffman; vivió en el Londres de posguerra, en 1946, donde disfrutó del teatro mientras esquivaba los escombros; estuvo en el estreno mundial de "La dolce vita", cuando fue como enviada especial al Festival de Cannes. Y nunca fue una diva: podía prestarle una pequeña fortuna a un taxista al que le iban a hipotecar la casa o invitar al teatro a un desconocido con el que se cruzó en la calle sólo para aliviarle un poco el dolor. Si la teoría de Greene fuese viable, China Zorrilla, que a sus 80 afirmaba que tenía "síntoma de juventud" y salía de gira por el sur en una casa rodante, hubiese sido la comprobación.

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