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Viernes 22 de Agosto de 2014

Sin sed de revancha y con compromiso

"Perdí a mi hijo Mariano" dice Enrique Bertini y se quiebra. Alguien lo abraza, llora y su llanto se reproduce casi instantáneamente en la mayoría de las 10 mil almas que están en el Monumento.

"Perdí a mi hijo Mariano" dice Enrique Bertini y se quiebra. Alguien lo abraza, llora y su llanto se reproduce casi instantáneamente en la mayoría de las 10 mil almas que están en el Monumento.
 
Seis días pasaron desde que su vida cambió para siempre. Recibió dos balazos y le arrebataron lo que más quería en el mundo. Pero el hombre está ahí. Habla desde su dolor infinito, sin revanchismo. Pide disculpas por no haberse involucrado antes en las marchas por la inseguridad.
 
"Varias veces las vi por TV y cambié de canal" admite y vuelve a disculparse. "Ahora estoy de este lado y desde acá me voy a involucrar", les dice a muchos que ya pasaron por el tremendo dolor que ahora le toca atravesar a él.
 
Minutos antes los relatos se habían multiplicado. "A mi hijo lo mataron para robarle la moto". "Mi hermano murió por un celular".
 
Bertini los escuchó en silencio. Cuando alguien le alcanzó el megáfono, dejó en claro su origen de familia humilde que forjó un buen pasar económico en base al trabajo diario. "Nosotros venimos de abajo. Somos hijos de inmigrantes que escaparon de Europa por la inseguridad y ahora me toca estar acá", señala y deja en el aire esa suerte de paradoja amarga que el destino le deparó.
 
Pero inmediatamente lanza una frase que conmueve. "Quiero quedarme acá. Quiero hacer lo necesario para quedarme acá", asegura. Y no es poco. Su compromiso interpela, exige lo mismo.
Martin Niemöller, un pastor alemán encarcelado por Adolf Hitler, inmortalizó un poema en el que hablaba de eso.
 
"Primero vinieron por los comunistas pero no me importó, yo no era comunista..... después por los homosexuales, pero no me importó, yo no era homosexual..... Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie al que le importara ni que quisiera hacer nada por mí", escribió.
 
Anoche Bertini volvió sobre esa idea que interpela. "Pensé que no me iba a pasar, y acá estoy. Hoy me di cuenta de que en 50 años algo hice mal: no estuve con los que pasaban por esto. Perdí a mi hijo Mariano, les pido perdón...".

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