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Sábado 06 de Junio de 2009

Silvina Devalle: El desafío de un empleo digno

Becas, integración con las familias y con las escuelas son tres de los ejes centrales en los que se apoya la provincia de Santa Fe para hacerle frente al trabajo infantil.

La coordinadora ejecutiva de las Comisiones Tri y Cuatripartitas del Ministerio de Trabajo provincial, Silvina Devalle, asegura que abordar la problemática es una decisión política del gobierno provincial. También que esta determinación responde a la normativa nacional que regula el trabajo de los menores de 18 años y prohíbe el de los niños.

Menciona entonces al Programa Nacional de Inclusión Educativa, que ofrece becas a los chicos detectados trabajando. Los fondos provienen del Ministerio de Trabajo Nacional. El beneficio llega, detección mediante, a los chicos que se comprueba están trabajando en la vía pública o en lugares “visibles” y verificables.

Sin embargo, Devalle no deja pasar por alto la dificultad que significa hacer este relevamiento, cargar los datos y que el monto establecido _900 pesos al año_ llegue al destinatario a tiempo.

Devalle, que también coordina la Comisión Provincial de Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil (Copreti) en Santa Fe, advierte que esta reunión de datos sirve además para cruzar información con el Ministerio de Educación provincial y saber, por ejemplo, a qué escuela iba el niño o la niña.

De allí en más se trabaja con la escuela a la que asistía el chico u otra donde pueda incluirse, para que pueda volver a las aulas”, precisa la funcionaria.

Claro que no todo es fácil en esta tarea de la inclusión. Que el niño o niña vuelva a estar en la escuela depende mucho del compromiso, voluntad y acompañamiento que la institución educativa haga de esta problemática.

También las familias

A las becas que llegan a Santa Fe con fondos nacionales, la provincia comenzó a sumarles en marzo de este año otra ayuda que abarca a la familia del niño en riesgo.

Se trata _explica_ de un seguro de capacitación y empleo para el adulto responsable que funciona como un complemento. En concreto, significan 250 pesos mensuales, por dos años. O bien, si se comprueba que el adulto tiene la posibilidad de concretar un emprendimiento se lo puede acompañar entregándole la suma total en una sola vez como una especie de estímulo.

Actualmente, a nivel provincial, 300 chicos cobran la ayuda de Nación y su grupo familiar el beneficio complementario que entrega Santa Fe, de 250 pesos mensuales.

La coordinadora de la Copreti destaca que el relevamiento de los chicos que trabajan sigue, porque no tiene un límite establecido desde Nación. También comenta como dato novedoso que desde la provincia se ha tomado como norma, al momento de la reunión de la información y detección de los chicos y sus familias necesitados, preguntar a las autoridades locales, es decir aquellas que están en territorio y por la misma cercanía conocen mejor qué nadie las demandas de los ciudadanos de cada lugar.

Según Devalle, esto permite hacer más viable y rápido el circuito desde que se detecta la necesidad y se la puede cubrir.

Qué pasa con las estadísticas

A diferencia de otros flagelos que castigan a la infancia, en el trabajo infantil conocer cuántos son los chicos afectados es todo un problema. Silvina Devalle lo explica en “la naturalización” que se ha hecho del mismo.

Comenta como ejemplo de este obstáculo, que medir el trabajo infantil en el ámbito rural es una tarea más que difícil. “En el ámbito rural la medición del trabajo infantil es nula, porque está naturalizado, hasta el mismo ministro (de Trabajo, Carlos Rodríguez) admite que salir a contar estos chicos pueda dar como resultado un dato mentiroso”, dice la funcionaria.

Y efectivamente es así. Las tareas domésticas, propias del campo, de cuidado de los hermanos, de acompañamiento a los padres, está tan incorporada en las familias que no se admite el tiempo de la infancia que se les roba a esos niños.

Hacer visible este trabajo, dice la coordinadora de Copreti, es la tarea crucial que tienen que enfrentar desde las políticas de Estado. Y esa manera de ver como común algo que no lo es, también involucra a los docentes.

Por eso, considera que “hay un pegoteo de concepciones” que naturalizan este mal. Cita como ejemplos frases instituidas y no cuestionadas como: “Si el valor del trabajo no se incorpora desde niño el resultado es la delincuencia”. La especialista la compara con otras ecuaciones tan simplistas como erróneas: “Es preferible que trabaje y no que salga a robar”, “Es mejor que está en el campo trabajando y no robando” o “Es mejor que esté en el carro con su familia y no drogándose en una esquina”.

Tan definitorio es romper con estas ideas que ganaron el discurso colectivo, que la funcionaria lo considera clave para terminar con el circuito de la pobreza: “Si el chico trabaja y no se educa, no tendrá una buena calificación laboral y no accederá _si lo hace_ más que a un empleo precario”.

El papel de los educadores

La escuela y sus docentes son una pieza decisiva para cambiar esta historia. “El ministro de Trabajo _Carlos Rodríguez_ y nuestro equipo tenemos un desafío, que es ir incorporando la noción de trabajo decente, digno en las currículas de los profesores”, comenta. Sumar esta noción es el verdadero modo de erradicar el trabajo infantil”, dice y subraya: “El trabajo digno es la clave, porque un adulto lo tenga significa que un niño no tenga que salir a buscar su sustento”.

La funcionaria recordó que la provincia se sumará a la campaña internacional que este año tomará como lema central “Las niñas y el trabajo infantil”, cuando el 12 de junio próximo se conmemore el Día Mundial contra el Trabajo Infantil.

Santa Fe pondrá disposición en la página oficial _www.santafe.gov.ar_ un documento que alude a la situación de la infancia. Al final de la charla con La Capital, la funcionaria acentúa que las iniciativas encaradas parten de la premisa que afirma “que el único lugar donde tienen que estar los niños y las niñas es en la escuela o jugando”.

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