Escenario
Miércoles 19 de Octubre de 2016

"Siempre creí que el cinismo es sólo una forma diferente de narcisismo"

Michael Moore dijo que en "¿Qué invadimos ahora?", que se estrena mañana, desafía al espectador a transformar la realidad

El director Michael Moore regresa con "¿Qué invadimos ahora?", que se estrena mañana en Rosario y que podría llegar a ser su película más provocativa y al mismo tiempo optimista. Moore le dice al Pentágono "retírense", porque él mismo se encargará de invadir en nombre de Estados Unidos.

En "¿Qué invadimos ahora?" Moore visita en el papel de "invasor" una serie de países para ver de qué modo Estados Unidos podría mejorar sus propias perspectivas. El creador de "Fahrenheit 9/11" y ganadora de un Oscar en 2002 por "Bowling for Columbine" se propone ahora apelar a la ironía para hablar de las soluciones a los problemas más arraigados de su país.

—¿Cómo surgió el proyecto?

—En realidad surgió cuando yo tenía 19 años. Acababa de abandonar mis estudios terciarios, saqué un Eurail Pass y una tarjeta de albergues juveniles y pasé unos meses viajando por Europa. Cuando estaba en Suecia me rompí el dedo, y alguien me mandó a una clínica. No había mucho para hacer con el dedo roto, así que hicieron lo que pudieron. Cuando fui a pagar, no había nada que pagar, y no entendí por qué. En serio, nunca había escuchado algo así. Entonces me explicaron cómo funcionaba su sistema de salud. A lo largo de mi viaje por Europa me sucedieron pequeñas cosas como ésta, sobre las que pensaba, "¡Qué buena idea! ¿Por qué no hacemos ésto?" Mi idea original era invadir otros países y robar cosas, pero no petróleo. Y lo haría sin disparar un arma. Tenía tres reglas: no disparar a nadie, no robar nada de petróleo y regresar a casa con algo que fuera útil. Una vez que ya estábamos invadiendo estos países, pensamos que sería mucho mejor hacer una película sobre Norteamérica sin hacer ni una sola toma en Estados Unidos. Me gustaba el desafío que presentaba.

—¿Cómo seleccionó los países a invadir?

—Parte de eso fue el hecho de salir de Estados Unidos y viajar. Viajar y prestar atención. Hace unos años, estaba en una esquina de Washington, D.C., y se me acerca una mujer y me dice, "Somos el país número 1 en educación". Esta mujer era la Ministra de Educación de Finlandia, y me entregó un libro sobre su país, cien cosas que Finlandia hace bien. Me contó cómo las escuelas dejaron de dar tarea a los niños, y le contesté "Me están tomando el pelo en este preciso momento". Antes de partir, nos reunimos con el equipo de producción y de filmación, y les pregunté si sabían específicamente sobre ésto. Si habían leído algo o si habían escuchado algo de ésto. A pesar de contar con gente sumamente inteligente, más inteligente que yo, que trabajaba en películas -un par de ellos fue a Harvard, uno a Cornell y otro a Dartmouth-; a pesar de que todos leemos tres diarios al día, la mayoría de las cosas que plasmamos en esta película no las sabíamos.

EM_DASH¿Por qué decidió mostrar el lado bueno de las cosas?

—Los medios de comunicación hacen un muy buen trabajo al decirnos noche tras noche sobre lo mal que está el resto del mundo, pagan un montón de impuestos, y es espantoso. Pero cada tanto pido dos horas de su tiempo para presentar la otra versión, la otra realidad de lo que sucede. Si te preguntas por qué no señalé la alta tasa de desempleo en Italia, mi respuesta es que fui allí a recoger las flores y no las malas hierbas. Los demás pueden recoger las malas hierbas, pero yo quería mostrar, en especial a mis colegas estadounidenses, pero sin duda a la gente de todo el mundo, el contraste entre las dos. Quería decirles a los estadounidenses que confiamos en su nivel de inteligencia y experiencia, ya sabes la verdad, ya sabes todo, no es necesario ir a ver otro documental que te diga lo jodido que es ésto o aquello. Tenemos que mover el culo y hacer algo, e inspirarnos en lo que podríamos ser.

—Los críticos la consideran su película más optimista hasta ahora. ¿Hay algo de cierto en eso?

—Tal vez se me ocurrió una manera más subversiva para hacer frente a la rabia que siento por la condición de este país. Nunca he sido un cínico. Siempre creí que el cinismo es simplemente una forma diferente de narcisismo. Y creo en la bondad de la gente y creo que la mayoría de la gente tiene conciencia, y que sabe distinguir entre el bien el mal, y que sabe lo que deberíamos estar haciendo, que tan sólo tienen miedo, o son ignorantes, pero una vez que esas cosas se arreglen, dejaremos de vivir en el miedo y dejaremos de ser estúpidos, las cosas mejorarán. He estado escribiendo acerca de las prisiones privadas, las mujeres en desigualdad de condiciones dentro de la estructura de poder y otros problemas durante mucho tiempo. Debería ser mucho más pesimista y cínico de lo que soy. Nada ha cambiado, y sin embargo, para mí todo ha cambiado. Después de las elecciones de 2004, cuando todos esos estados incorporaron a su constitución que si amas a alguien del mismo sexo no podías casarte con esa persona, eso fue hace 10 ú 11 años. Ahora, ya no es así. Obviamente luego de una larga lucha. Pero las cosas cambian todo el tiempo. Cuando vemos las cosas que han sucedido en nuestra vida, si tienes mi edad: el muro de Berlín, Mandela; cuando simplemente miras lo que ha pasado este año en los Estados Unidos, en realidad pienso que va a mejorar, pero creo que va a suceder porque los jóvenes van a hacer que suceda. Cumplí 60 años, mi padre falleció el año pasado, y eso tuvo un gran impacto en mí de una manera que jamás imaginé. Después de su muerte, me sentí más vivo y con ganas de vivir. No creo que él querría que me quede sentado, deprimido durante un año. Así que hice lo contrario.

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