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Sábado 04 de Agosto de 2012

"Si seguimos adelante es por los chicos, por nuestros alumnos, no hay otra"

Lo dice la directora de la Escuela Nº 6.379, que fue robada seis veces en menos de un año. Cómo enseñar ante tanta adversidad

"Si seguimos adelante es por los chicos, por nuestros alumnos, no hay otra", confiesa la directora Miriam Donnarumma, sobre la Escuela Nº 6.379, de Bajo Hondo, que en menos de un año sufrió seis robos, en los que se llevaron de todo: desde alimentos del comedor, computadoras, televisores, hasta la guitarra que usan en las clases de música. Revela historias conmovedoras de la ayuda que han recibido de la comunidad, de personas anónimas, y muestra otra cara de la escuela, cargada de proyectos de largo tiempo donde no faltan el cine, programas de radio y folclore.

—Por favor, voy hasta Uriburu al 7500.

—¿Es donde está esa escuela que robaron un montón de veces?

El breve diálogo entre la cronista y un taxista se dio la mañana del martes pasado. Toda una revelación de cómo es reconocida la Escuela Nº 6.379 Domingo Silva, que efectivamente fue titular de los medios en cada uno de los seis robos que padeció este año.

¿Cómo se hace para salir adelante y seguir enseñando ante tanta desdicha?

"Uno le pone el pecho a la adversidad y si seguimos adelante es por los chicos, no hay otra", dice la directora en la conversación que se da en la pequeña sala que oficia de dirección escolar, donde se guardan tizas, una vieja impresora, armarios de todas las formas y tamaños, registros, cartelitos con horarios, recordatorios de pagos, y hasta una estampita de San Cayetano que se asoma detrás de varias anotaciones colgadas en la pared.

El último robo a la escuela fue durante las vacaciones de invierno. Fue el sexto en lo que va del año y el décimo desde que Donnarumma asumió en 2010 como directora en este establecimiento.

Ante cada contratiempo, la escuela salió adelante sobre todo —dice— con el apoyo de "la comunidad de Rosario y de zonas aledañas". Repasa: "Nos han donado de todo, a pesar de que nos volvían a robar. Empresas, particulares y gente anónima. Recuerdo a una mujer jubilada que a pesar de ser humilde quería ayudarnos con dinero, pero como dinero no aceptamos, insistió y me preguntó en qué podía colaborar; le pedí tizas que siempre nos hacen falta y se quedó contenta", se emociona al mencionar el gesto.

Hay más: "No sabemos quién, porque nos dijeron que era una donación anónima, pero esta semana nos llegan 10 computadoras con las que vamos a armar una sala de informática. Algo que no imaginábamos".

Señala como dato que si ahora se animan a recuperar lo perdido y hasta a instalar esa sala es porque desde el viernes pasado el establecimiento cuenta —por fin— con una alarma con monitoreo y conectada a la Policía, que les instaló el Fondo de Asistencia Educativa (FAE), y funciona en toda la escuela.

Más ayuda. Otro aporte llegará a mediados de agosto: "Habrá una jornada con padres, maestros, chicos y empleados de la empresa de la zona, que vienen a colocar unas rejas, a donar juegos y pintar los que ya tenemos, además de hacer un mural colectivo".

"Imaginate, si los que no son de la escuela se sienten comprometidos ¿cómo no lo vamos a hacer nosotros que trabajamos en esto?", distingue sobre el alcance de estas acciones solidarias.

Luego de cada robo la desazón ganó a los docentes, a todo el personal de la institución. No fue menor para los chicos, que "llegaron a creer que se quedaban sin escuela, que la iban a cerrar". Un golpe que también invade a los docentes: "Además de lamentarnos por lo que pasaba, la verdad es que terminás haciendo terapia grupal, ver qué solución le encontramos a esto y darnos cuenta que solas no podemos".

"Y en lo personal —continúa— solamente te podés recuperar si te acompaña tu familia. En mi casa son mi marido y mis hijos quienes me bancan cuando llego con toda la locura que te causan los daños como los robos; también son los que sufren la desatención por el tiempo que insume nuestro trabajo. No son sólo las 6 horas que hay que cumplir, y eso que tengo un solo turno, sino lo que te lleva hacer trámites administrativos para la escuela en cualquier horario".

La directora alude aquí un reclamo histórico de la docencia: recuperar plenamente el rol de la enseñanza. "A mí la cuestión administrativa me demanda más tiempo que la pedagógica, no sólo debo ocuparme del comedor escolar, sino también de conseguir presupuestos para cualquier refacción, y hasta administrar dinero. Vivís para hacer trámites, y si no los hacés se te viene abajo la escuela".

"Por ejemplo —suma a su relato—, cuando robaron en el comedor, después te la ves fea porque te sacan la comida de toda una semana, que estaba presupuestada, entonces le terminás debiendo a los proveedores o bajando la calidad de la comida, que es lo que una no quiere".

En el tiempo que duró la entrevista desfilaron por la dirección proveedores, chicos, docentes, porteros, hubo consultas telefónicas, en cada caso con demandas propias que hacen a la vida de cualquier escuela. "Sabrás entender, esto es así siempre", se disculpaba cada tanto la directora.

Recuperación. A la escuela primaria Domingo Silva asisten 128 alumnos, la mayoría proviene de las quintas de la zona, del barrio Control (avenida Las Palmeras, antes de llegar a Presidente Perón), también de los barrios —muy humildes— ubicados cercanos a la vía y al terraplén de esa zona.

No siempre fue así. Cuando Donnarumma llegó al establecimiento, hace poco más de dos años, la matrícula alcanzaba sólo a 69 alumnos. "Nos pusimos a trabajar para traerlos de nuevo a la escuela, ayudaron que logramos conseguir que el Ministerio ponga las Traffic para que los lleven y traigan todos los días y el trabajo en talleres que realizamos (ver pág. 2)", explica.

Garantizarles el transporte fue determinante, revirtió la problemática del ausentismo que deriva en un sistema expulsivo. El edificio escolar (también funciona el Núcleo Rural Secundario 3401, al que asisten casi 80 chicos) está ubicado en medio de un descampado, donde para llegar hay que caminar un largo trecho al costado de un trayecto con mucho tráfico de vehículos, en especial de camiones.

Para el final tiene un buen deseo: "Aquí se trabaja con ganas, no tenemos problemas de violencia, los padres si se los citan vienen, por eso está bueno mostrar lo que hacemos, cómo la comunidad se suma para que nos vaya mejor, y cómo deseamos nunca más ser tapa de los medios por los robos".

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