Policiales
Domingo 22 de Mayo de 2016

"Si fue él que lo pague, pero la culpa no la tenemos los padres"

El único detenido por el asesinato de Marlene Franco es José Enrique O., un joven de 20 años, soltero y que, según se presentó en la audiencia imputativa, se dedica a ser "jardinero". Eso es lo que trascendió en el pueblo donde todos lo conocen y se conocen.

El único detenido por el asesinato de Marlene Franco es José Enrique O., un joven de 20 años, soltero y que, según se presentó en la audiencia imputativa, se dedica a ser "jardinero". Eso es lo que trascendió en el pueblo donde todos lo conocen y se conocen.

   "Es de una familia de gente laburante, trabajadora, que no tiene conflictos ni problemas", lo definió un empleado de la Comuna cuando este diario hizo una aproximación sobre la vida del joven. La Capital llegó hasta su casa, ubicada a 70 metros de la iglesia del pueblo. Al golpear la puerta salieron el padre de José y una hermana. "Disculpen, pero no podemos hablar, nos dijo el abogado", se excusaron.

   Pero la charla se abrió. Sin dar explicaciones sobre la conducta de José. La circunstancia se presentó para que les brotara un desahogo contenido. Es que la tragedia también se coló en la casa de una familia sencilla que hasta el sábado 14 de mayo vivió sin sobresaltos.

Desahogo. "Si es culpable que pague. Nosotros no podemos hacer nada. Hice un esfuerzo enorme para educarlo y que vaya a la escuela, me rompí el traste, como con todos mis hijos, y no imagino que pudiera hacer una cosa así", narró con sinceridad y pena en los ojos Juan, el padre del joven.

   Con 44 años que parecen más, el hombre vive en Oliveros desde que tiene un año. Entonces llegó en los brazos de sus padres procedente de Calchaquí, en el norte de la provincia Santa Fe. Se quedó, formó una familia, tiene esposa y tres hijos varones, entre los que está José, y una hija que le dio un nietito de dos años.

   "Ese día él estaba durmiendo y cuando escuchó que comentamos lo que había pasado se levantó y preguntó: ¿dónde fue eso? Después lo vino abuscar la policía", contó acerca del instante en el que el que se despacharon con la horrible realidad.

   Según su hermana Vanesa, José es un "mamengo" y "trabajador" que salía de la casa a las 8 de la mañana y volvía a las 5 de la tarde, y como a todo joven le gustaba salir. Tenía un empleo temporario en una contratista de Celulosa, recordó.

   "La gente del pueblo nos conoce y sabe que somos gente de trabajo. No podemos pagar el pato los padres. Entendemos a la familia de la chica, pero también estamos sufriendo, es como si él también hubiera muerto, porque no lo pudimos ver más", confesó Juan angustiado hasta las lágrimas.

   "Si fue él que pague, estoy de acuerdo, que la Justicia se encargue. Pero en el pueblo se escuchan todo tipo de comentarios, como que quieren tomar represalias contra nosotros, prenderle fuego la casa. Y en algunas situaciones se las agarraron hasta con mi nieto. No es justo, no tenemos nada que ver", exclamó el hombre.

   Abatido y recostado sobre el pared del ingreso a su humilde vivienda, Juan expulsó como un lamento el estado de ánimo que lo atraviesa. "Estamos destruidos. Que también sepan los padres de la chica el dolor que tenemos. Pero no podemos hacer nada. Que se haga justicia porque yo también necesito saber qué paso. Somos gente de trabajo, nos conocen todos".


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