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Miércoles 13 de Julio de 2011

Sensaciones

Cuando se define un caso judicial suele ser difícil el análisis prescindiendo de las sensaciones

Cuando se define un caso judicial suele ser difícil el análisis prescindiendo de las sensaciones. En la relación prensa-públicos esas sensaciones construyen todo: la idea de si alguien tuvo o no un motivo para hacer algo terrible, de si hay algo visible o escondido en sus gestos, de si lo acusan o lo defienden con solvencia, de si es culpable o inocente.

Las inevitables conjeturas que surgen en casos novelescos han inducido siempre a todo tipo de conjeturas. Pero este debería ser un tiempo para que periodistas y públicos nos ajustemos menos a las emociones para referirnos a casos donde hay personas que sufren.

Sobran los atropellos institucionales hechos en base a emociones. Carlos Fraticelli y su esposa estuvieron condenados a perpetua por el crimen de su hija con argumentos tales como que la habían matado porque por su leve retraso madurativo era un estorbo. Hace poco un hombre desapareció con su mujer y sus hijas tras emprender un viaje. La ausencia empujó a la prensa a indagar sobre sus supuestos actos de violencia doméstica. Hasta que 34 días después el auto accidentado de la malograda familia Pomar fue hallado bajo unos pastizales. Relatos inflamados de indignación edificaron la acusación contra el ex jefe del FMI por la agresión sexual a una empleada de hotel. Ahora, el fiscal está por desistir de la imputación por falta de prueba.

Y este es el punto que enlaza con el caso Lucila Frend. Se la acusó de un montón de cosas. Pero, al igual que hizo el Tribunal que la juzgó, la prensa debe desterrar las emociones para ceñirse a las evidencias. El puro impacto emotivo de una acusación puede alejarnos de comprender la verdad de lo ocurrido. Pero además, la emotividad no es inocua: puede destruir vidas de personas que se dicen inocentes y a las cuales no se les probó ser culpables.

En ese sentido este es un fallo saludable. No es función de los jueces ni de la prensa decir si Lucila Frend parecía más o menos culpable. Para no reiterar atropellos es crucial concentrarse en cuánta prueba hubo contra ella. Parece claro que poca o nula. Y no porque haya un crimen cualquiera debe ser culpado. 

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