El Mundo
Miércoles 01 de Junio de 2016

Semana negra en el Mediterráneo, con más de 1.000 migrantes muertos

Según el Acnur, 2.500 personas perdieron la vida al intentar llegar por mar a Europa desde Libia o Turquía desde inicios de 2016.

Más de 1.000 migrantes murieron en naufragios en el Mediterráneo central la semana pasada, informó ayer la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Previamente, el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur) había indicado que al menos 880 migrantes y refugiados murieron posiblemente en naufragios en el Mediterráneo central en la última semana. El vocero de la OIM Flavio Di Giacomo dijo en Ginebra que los números se basaban en las declaraciones de sobrevivientes que llegaron a Italia procedentes del norte de Africa. Según Acnur, unas 2.510 personas han muerto intentando llegar por mar a Europa partiendo en precarias embarcaciones de Libia o de Turquía desde que empezó el año, en comparación con 1.855 fallecidos en el mismo período del año pasado y 57 en los primeros cinco meses de 2014. La semana pasada, las autoridades italianas coordinaron decenas de operaciones de rescate en la ruta marítima que va de Libia a Italia, en las que rescataron a unas 13.000 personas. Además, hubo tres naufragios el miércoles, jueves y viernes, de los que se recuperaron al menos 50 cadáveres. Si se toman en cuenta las informaciones sobre personas desaparecidas de los sobrevivientes, unas 200 a 250 personas murieron el miércoles, 500 personas el jueves, entre 200 y 250 el viernes, y entre 47 y 48 están desaparecidas debido a otro incidente, dijo Di Giacomo en Roma.

El vocero de Acnur William Spindler dijo que la agencia se enteró por sobrevivientes que "unas 47 personas están desaparecidas después de que una balsa que trasladaba 125 personas desde Libia se desinflara". Además, se informó que otras ocho personas que iban en otro barco también están desaparecidas y se reportaron cuatro muertos por un incendio en otra embarcación. Di Giacomo apuntó que la llegada de migrantes a Italia aumentó porque los traficantes de personas en Libia están usando barcos más grandes de madera, en los que entran más de 700 personas, así como botes inflables en los que sólo entran 100. "Esto tiene un efecto multiplicador en las partidas, pero también en las muertes", apuntó. Spindler añadió que los traficantes libios estaban tratando de obtener la mayor ganancia posible antes del mes de ayuno musulmán de Ramadán, que comienza a principios de junio.

La mayor parte de los barcos que se dirigen a Italia parten desde Libia, en el norte de Africa. De acuerdo con Acnur, el 90 por ciento de los casi 47.000 migrantes que llegaron por mar a Italia este año salieron de Libia. Esa ruta entre el norte africano y las costas italianas es la más peligrosa: uno de cada 23 migrantes que emprenden el viaje corre el riesgo de morir. En el conjunto del Mediterráneo está en peligro uno de cada 81, de acuerdo con Acnur.

Milicias islámicas. El embajador de Libia en Italia afirmó ayer que células de la milicia terrorista Estado Islámico (EI) están involucradas en el tráfico de personas a Europa y rechazó la idea de que haya terroristas entre los migrantes que se aventuran al mar. "Sí, ellos están (involucrados) en ese negocio, es un negocio importante (para ellos) porque genera dinero, como dije, Daesh está en el negocio de hacer dinero de cualquier forma posible", dijo el embajador Ahmed Elmabrouk Safar usando el acrónimo en árabe del grupo. En cuanto a la posibilidad de que haya terroristas en los botes, dijo: "¿Usted haría eso? ¿Arriesgaría su propia vida en hacerlo? Supongo que si eres de Daesh entrarías con una visa, un disfraz... no creo que usen esa ruta", dijo. Safar representa el gobierno de unidad libio apoyado por la ONU que lucha por extender su autoridad en todo el país.

En tanto, el tráfico ferroviario regular entre Grecia y Macedonia se reanudó ayer, unos días después del desalojo del campamento de refugiados informal de Idomeni, en el norte de Grecia, en el que se habían agolpado los migrantes en espera de cruzar la frontera al país vecino. Los migrantes bloquearon las vías del tren durante más de dos meses en protesta por el cierre de la frontera con Macedonia y de la ruta de los Balcanes que utilizaban para llegar al centro y norte de Europa.

La policía desalojó el campamento la semana pasada y después se realizaron viajes de prueba antes de reanudar el servicio. El ministro de Migración griego, Ioannis Mouzalas, se defendió además de las críticas por las malas condiciones de algunos campamentos de refugiados en su país y dijo que ningún otro país ha conseguido desalojar un campamento tan grande como el de Idomeni sin recurrir a la violencia. También dijo que otros pequeños campamentos surgidos espontáneamente cerca de allí serán desalojados sin utilizar la policía. En las próximas semanas, Atenas repartirá a los refugiados por todo el país y los irá alojando poco a poco en viviendas-contenedor en lugar de tiendas de campaña, prometió. Además, las autoridades de la isla de Creta descubrieron ayer a unos 130 migrantes, entre ellos muchos niños que se desplazaban a pie desde Milatos a la parte norte de la isla.

Anuncio francés. Por su parte, la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, anunció ayer que Francia creará un campamento oficial y un centro de registro para migrantes para evitar el surgimiento de sitios ilegales. "Es hora de pasar a la velocidad superior y aportar respuestas", indicó la alcaldesa en conferencia de prensa, donde avanzó que el municipio está examinando las formas de abrirlo "lo antes posible", aunque su deseo es que esté operativo en un mes y medio. La representante parisina subrayó la necesidad de acoger a ese colectivo "dignamente" y su voluntad de que haya "un lugar identificado" para poder redirigir a esas personas "hacia el circuito que corresponda".

La capital francesa está analizando "distintos sitios para ver en qué plazos, lo antes posible", se puede poner a disposición del Estado el centro, que Hidalgo espera se integre en su proyecto. Este centro respetará las "condiciones reglamentarias" dictadas por la ONU y por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, lo que significa alojamientos modulares "que puedan instalarse rápidamente" pero que cuenten con "todo el confort necesario", precisó.

El campamento humanitario se inspirará, agregó la alcaldesa parisina, en el de Grande-Synthe, construido en marzo pasado por la organización Médicos Sin Fronteras (MSF) en los suburbios de Dunkerque, junto a la frontera belga, para reemplazar a un insalubre poblado situado a pocos kilómetros y en el que pernocta en torno a un millar de iraquíes, iraníes, turcos o sirios, entre otras nacionalidades. Los responsables de ese centro y miembros del gobierno francés firmaron ayer una convención en virtud de la cual el Estado aportará 3,9 millones de euros de financiación para su gestión, al menos hasta el 31 de marzo de 2017.

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