Policiales
Martes 30 de Agosto de 2016

Seguirá preso el acusado de matar a un policía en el centro y balear a un abogado

Pablo Peralta lleva tres años detenido sin sentencia y por esa demora pidieron su libertad. Pero ayer un camarista se la negó

Aunque lleva más de tres años preso sin sentencia, el acusado de atacar de tres balazos a un abogado en su estudio frente a Tribunales, de participar en un atentado ligado al negocio farmacéutico y de matar a un policía seguirá preso a la espera del juicio oral, un trámite que se avecina arduo con más de 200 testigos citados por las partes. Se trata de Pablo Andrés Peralta, imputado de actuar como sicario por delitos que prevén prisión perpetua, a quien un camarista le rechazó un pedido para recuperar la libertad o esperar el debate en arresto domiciliario.

Peralta fue detenido el 5 de febrero de 2013 tras una persecución por el crimen del policía Carlos Dolce en 3 de Febrero al 1000. Lo balearon cuando intentó atrapar a dos agresores armados que salían de amenazar a tiros a un médico en una clínica de la cuadra. También fue vinculado al intento de homicidio del abogado penalista Alberto Tortajada, ocurrido cinco meses antes. El 7 de septiembre de 2012 el profesional bajó a abrirle la puerta a un supuesto cliente al palier del edificio de Montevideo 2016. Recibió tres tiros de un atacante solitario y sobrevivió de milagro.

Por ambos casos Peralta está a la espera de juicio oral desde que la fiscal Nora Marull formuló la acusación en su contra, en diciembre, por delitos que prevén debate público pese a tramitarse en el viejo sistema escrito. Según la teoría de la acusación, actuaba a las órdenes de dos empresarios farmacéuticos que incurrían en aprietes y ataques armados para asegurar sus negocios: José Antonio Iborra, de 67 años, y su hijo Juan Pablo, de 40.

Iborra padre estaba en prisión domiciliaria y falleció hace dos semanas, lo cual extingue la acción penal en su contra. Su hijo sigue bajo arresto en su casa. Los dos fueron acusados de instigar el fallido homicidio de Tortajada y una serie de intimidaciones ligadas al negocio farmacéutico.

Al cumplir en febrero tres años de arresto preventivo, Peralta pidió su libertad. Lo hizo ante el juez de Sentencia Gustavo Salvador, quien se ocupa del trámite previo al juicio oral. El magistrado se opuso. En una resolución de mayo pasado decidió prorrogar por seis meses la detención del presunto sicario. El acusado apeló y ayer su defensora, Sandra López, reclamó que quedara en libertad o le otorgaran la prisión domiciliaria. "En este estadio no hay peligrosidad procesal, no hay prueba que producir", señaló ante el camarista Daniel Acosta.

Que permanezca. La fiscal de Cámaras María Eugenia Iribarren, en cambio, reclamó que Peralta siga preso. Puso de relieve "la característica de los hechos, donde se le atribuye ser sicario y con una expectativa de prisión perpetua que justifica la prórroga". Y advirtió que en la etapa preparatoria del juicio las partes pidieron que se cite a 220 testigos, lo que vaticina un trámite engorroso y mantiene incierta la fecha del debate. Sergio Larrubia, abogado querellante por Tortajada, se plegó a ese pedido y resaltó "la gravedad de los delitos" realizados "por una promesa remuneratoria o dinero".

Tras escuchar a las partes Acosta confirmó la detención de Peralta en base a la complejidad del caso y jurisprudencia internacional. En abril, el mismo juez había rechazado un pedido similar respecto de Hernán Matías Núñez, preso como coautor del homicidio del policía.

La investigación determinó que el ataque a Tortajada provino del entorno de los Iborra porque el abogado de 71 años representaba a la propietaria de una farmacia de San Juan 1784 que estaba por perder su casa por desaciertos comerciales. Los Iborra controlaban como inversores esa y otras tres farmacias del centro. El abogado le mandó a decir a Iborra padre que no toleraría la ruina de su clienta y que la salvara de un embargo.

A los pocos días un sicario fue a su estudio y le disparó tres balazos a quemarropa con un arma calibre 22. El análisis de llamadas reveló contactos telefónicos entre Iborra hijo y Peralta los días previos. La Fiscalía considera a Peralta autor material y a los Iborra ideólogos de una tentativa de homicidio calificado.

Cinco meses después, el médico Omar Ulloa fue golpeado y asaltado en su consultorio de 3 de Febrero al 1000. Era uno de los dueños de la cadena Farmavip y un mes antes su casa de Santiago al 3000 había sido baleada. El 5 de febrero de 2013 dos hombres irrumpieron en la clínica, lo golpearon, lo amenazaron para que no abriera una farmacia en Maipú y San Lorenzo (los Iborra tenían una farmacia a cien metros de allí) y dispararon tres tiros con una pistola 9 milímetros antes de salir.

Sin dudarlo. En la calle se toparon con Dolce, vestido de civil, que intentó frenarlos. Uno de los dos le disparó al tórax y lo mató en el acto. Consiguieron fugar en auto y fueron atrapados a los diez minutos. Eran Peralta y Núñez, quienes fueron acusados de amenazas, lesiones y robo por el incidente en la clínica y del homicidio criminis causa del policía. Los Iborra fueron acusados como ideólogos del ataque a Ulloa pero no por la muerte del policía, que no estaba en los planes.

Además de esos dos casos Iborra hijo quedó acusado por intimidaciones —que se tramitan por escrito en el juzgado de Salvador— a un farmacéutico, una inspectora, un gerente de laboratorio y el ex presidente del Colegio de Farmacéuticos.

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