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Domingo 12 de Junio de 2016

Secretos bien guardados

La biblioteca del Museo Castagnino alberga más de 7 mil publicaciones, entre ellas incunables y textos clave del arte rosarino.

"Se podría afirmar que (la biblioteca) comenzó a concretarse junto a la idea misma del mueso y que nació en junio de 1925 cuando, por una propuesta de Antonio Cafferata, se resolvió que la Comisión Municipal de Bellas Arte formara una biblioteca. Ese mismo año Rubén Vila Ortiz donó con destino a este incipiente archivo tres colecciones de revistas y libros, y se iniciaron las suscripciones a las publicaciones especializadas que fueron consideradas adecuadas para la actualización de las novedades artísticas", señala Mirta Sellarés en uno de los ensayos que integran Colección histórica del Museo J. B. Castagnino, uno de los libros de la editorial del museo de Oroño y Pellegrini. Esa comisión municipal fue el germen del museo y la biblioteca ya estaba allí. Hoy, ubicada en el primer piso del museo, alberga más de 7 mil publicaciones, entre ellas incunables.

   La biblioteca se inauguró oficialmente el 8 de febrero de 1930, su carácter era semipúblico y se conformó una subcomisión para que defina su reglamento. Luego, en 1937, cuando se creó el Museo Municipal de Bellas Artes Juan B. Castagnino la ordenanza definió que el director debía, entre sus obligaciones, catalogar el material bibliográfico, ampliar la cantidad de volúmenes y el contenido general de la biblioteca, motivo por el cual se destinarían partidas de dinero con tal finalidad. En esa fecha el patrimonio que la constituía alcanzaba a 447 tomos y 1.278 revistas sueltas y folletos. "Para dar cuenta de la relevancia que había alcanzado esta sección del museo se puede mencionar que en 1939, según la memoria y balance, se destinaba igual cifra de dinero para la compra de marcos, vidrios y restauración, que para el rubro "fomento de biblioteca"", detalla Sellarés en su artículo.

   Ubicada hoy en el primer piso del museo, la biblioteca es un reservorio de la historia de la institución, por los catálogos y documentos que alberga, pero también por las publicaciones sobre historia del arte rosarino.

   A 91 años de su inicio, la biblioteca del Museo Castagnino tiene catalogados casi 5 mil títulos, sobre los más de 7 mil que tiene en su acervo. Desde la página del museo castagninomacro.org se puede ingresar al link respectivo de la biblioteca y a su catálogo y buscador. El servicio de la biblioteca es público y gratuito, es de consulta, no se realizan préstamo a domicilio.

   Uno de los libros más antiguos es de 1681 y su contenido es sobre arte griego y gótico. Está dedicado a Cosme III, el gran duque de la Toscana y lleva el sello de los Medici. Un incunable, que emociona de sólo verlo. Un tesoro, bien guardado.

   "Este libro perteneció a Juan B. Castagnino e integró el lote que su familia donó al museo en 1941", precisa Adrián Camilletti, con 14 años de trabajo en la biblioteca del museo y conocedor de sus secretos.

   Y uno de los más antiguos ingresados es Álbum de las galerías de pinturas de los museos alemanes, impreso en Barcelona, en 1926, y puede leerse su donación de puño y letra en 1929, para la Comisión Municipal de Bellas Artes.

   Según indica Camilletti, lo más requerido son publicaciones de historia del arte rosarino. "Cuando llegué acá había tres o cuatro libros sobre arte rosarino y artistas rosarinos, y ahora hay una estantería llena de artistas rosarinos. Hubo todo un boom editorial, por suerte, eso se refleja mucho en la colección de la biblioteca".

   Camilletti es licenciado en bibliotecología y documentación. Vive entre libros, durante la mañana trabaja en el Castagnino y luego en la única biblioteca popular de Arroyo Seco. Habla pausado y se ríe con picardía cuando se le pregunta qué ocurre cuando un libro se resiste a ser encontrado. "Aparece, seguro, pero después, en otro momento, por eso siempre pido los datos para avisarle al que lo estaba buscando". Entre los que se acercan a la biblioteca hay investigadores, alumnos, artistas. "En general, al ser una biblioteca especializada, vienen a consultar cuestiones referidas al museo, al arte en general y al arte rosarino".

   Dice que "constantemente escriben del exterior para que les mandemos información y también de distintos puntos del país. Hay mucho pedido que llega vía email. Nosotros escaneamos cuando piden un catálogo determinado. No es pago, la biblioteca es gratuita en todo sentido. También vienen mucho a consultar los catálogos, de los Salones de Otoño. Tenemos catálogos del museo, de otros rosarinos, de distintos puntos del país y también del exterior, de galerías de Buenos Aires, que en su momento llegaban mucho por donación".

   "Hay un gran acervo, es una colección muy rica, y muy valiosa, hay material que sólo está acá. Yo creo, no lo puedo afirmar absolutamente, pero después de la del Museo Nacional de Bellas Artes debe ser la más importante", apunta Camilletti.

   Mientras busca entre estanterías, comenta que se siente satisfecho "cuando a la biblioteca vienen investigadores a consultar para un libro y uno ve después que el material está en el libro, publicación que es donada a la biblioteca. Lo rico es eso, ver que el arte se difunde, que no queda en una carpeta sino que se transforma en un libro".

   Libros que alumbran otros libros.

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