Newell's
Martes 27 de Septiembre de 2016

Sebastián Domínguez y los silbidos que duelen

El defensor fue repudiado el sábado por algunos hinchas, algo que pareció exagerado. Scocco lo bancó.

Todo fue como si se tratara de un "deja vu". Sebastián Domínguez sufrió el sábado por la tarde la resistencia de la gente cuando faltaban un par de minutos e ingresó para reemplazar a Fabricio Formiliano. Justamente el uruguayo fue el elegido para ser titular en esta ocasión ante los tucumanos, quizás una decisión de Diego Osella para en parte protegerlo. Es que el Negro es blanco principal de las críticas a pesar de que en los anteriores encuentros no había sido el único con bajas actuaciones. Pero, como muchas veces sucede, parece ser el chivo expiatorio principal. Ante esta realidad hoy es difícil que vuelva a estar entre los titulares, más aún después de que el oriental respondiera con un aprobado.

El Negro parece estar en la mira de un sector de los hinchas, esos que lo silbaron cuando perdió una pelota sobre el final del encuentro y con la victoria ya consumada con el 3-1. Y no le perdonan una como sí puede suceder con otros que cuentan con mayor crédito. También es cierto que el ánimo de los cuestionamientos es cambiante, veletas se dice muchas veces. Si hasta hace poco —apenas cuatro meses— Ignacio Scocco pasó por este tipo de situaciones, no tan extremas, pero con duros reclamos. Hoy quedaron archivados y todos se desarman en aplausos. O con Mauro Formica, por el que se rasgan las vestiduras. Cambia, todo cambia. Y siempre de acuerdo al resultado, más allá de que el caso del defensor sea una cuestión diferente. O al menos eso pareciera.

Quizás en el análisis de la compleja relación entre jugador e hinchas un punto que haya motivado esta reacción extrema haya sido que no volvió al club que lo vio nacer mucho tiempo antes, cuando existió la posibilidad, y eligió continuar su carrera en otros clubes. También se podría sostener que si su presente futbolístico fuera óptimo nada de estos reclamos estarían en escena y nadie repararía en si volvió o no a tiempo.

Que Domínguez no rindió como podría hacerlo no hay dudas y le pueden caber los cuestionamientos desde ese punto de vista. Tampoco es el único, por eso parecería un tanto injusto que todas las críticas recaigan en una sola persona. Con estas líneas no se intenta defender al jugador ni nada por el estilo, simplemente establecer un panorama de falta de equidad al momento de los análisis. Uno que le tocó atravesar el túnel de los cuestionamientos es Leandro Fernández, quien quedó relegado, entrenando con el grupo y sin tener chances de pisar la primera. Al menos por el momento.

Hoy Osella quedó entre la espada y la pared. Incluirlo en el once es casi chocar con esa mayoría que está disgustada con el defensor, más allá de que la decisión final es del DT y no debe escuchar las voces externas. Aunque eso no es sencillo. Y las presiones están.

El Negro vivió un momento semejante hace 13 años cuando el Bambino Veira lo ubicó de volante central y el jugador se fue silbado por los rojinegros. Fue un momento tremendo desde lo anímico. El sábado toda aquella escena se hizo presente nuevamente y los silbidos retumbaron quizás con cierta exageración en el Coloso. Un "deja vu" para el defensor que más allá de sus rendimientos tuvo que soportar cierta injusticia del tribunal de la cancha.

Comentarios