Policiales
Sábado 04 de Junio de 2016

Se topó con ladrones en su casa, llamó a la policía y así puso a salvo a sus padres

Agentes del Comando apresaron a tres de los cuatro delincuentes que habían ingresado a la propiedad de Maza al 1600 la noche del jueves.

Gracias a la sagacidad y rapidez de un joven, que al llegar a su casa advirtió que los padres eran víctimas de un robo, tres delincuentes fueron apresados el jueves a la noche mientras intentaban huir luego de asaltar una vivienda de Maza al 1600, en pleno barrio Alberdi y a pasos del paseo ribereño. A 100 metros de allí, la noche del lunes también fue víctima de una entradera la locutora y conductora de radio y televisión Graciela "Gachi" Santone. Como ocurre en muchos barrios de la ciudad, los vecinos aseguran que cuando cae la noche "la zona queda desolada", panorama que ampara a los maleantes para actuar con impunidad.

Juan Andrés tiene 27 años y desde que nació vive junto a sus padres: Osvaldo, de 62 años, y Elida, de 58. El joven reside en la planta alta de un inmueble recién refaccionado ubicado en Maza 1653. En esa zona de Alberdi reina la calma, todo es tranquilidad durante el día entre las anchas veredas arboladas de los chalets con generosos jardines al frente. Los inmuebles muy suntuosos se intercalan con otros antiguos, desgastados y hasta abandonados.

Cuando el jueves, entre las 23 y las 23.30, Juan llegó a su domicilio, notó que algo estaba fuera de lugar. Desde la vereda, y antes de ingresar al jardín de la propiedad, le resultó raro que estuviera abierta la puerta de rejas que da a la calle, algo inusual en la lógica familiar que toma el recaudo de cerrarla temprano.

Arriesgado. Entonces decidió entrar con sigilo a la vivienda. Observó elementos tirados en el piso, ropa revuelta y un desorden general. Y cuando iba a poner un pie en la habitación de sus padres, desde afuera los vio a ambos sentados en el piso. Al segundo escuchó un timbre de voz extraña dentro del inmueble que lo puso en alerta y de inmediato entendió la situación.

"Ellos (los padres) no me vieron. Cuando escuché esa voz me di cuenta lo que sucedía y decidí irme. Con sigilo salí de la casa, corrí hasta la esquina y llamé al 911 desde mi teléfono celular para advertir lo que pasaba", relató ayer el joven a LaCapital sobre la tensa situación que vivió junto a su familia.

Mientras trataba de explicar ese momento de lucidez que le permitió volver sobre sus pasos y tomarse un tiempo para pedir auxilio, valoró que el móvil policial acudió a su demanda "en menos de 5 minutos".

"Vino un patrullero, entraron a la casa primero los policías y yo detrás. En ese momento me di cuenta que en la puerta había estacionado un Peugeot 307 gris. Antes no lo había advertido porque siempre hay autos de los vecinos en la calle", recordó Juan.

Lo concreto es que cuando los cuatro maleantes notaron el movimiento de los efectivos policiales, que montaron un operativo cerrojo alrededor de la manzana, de inmediato emprendieron la retirada saltando tapiales y techos de viviendas linderas.

Uno de ellos logró escapar, mientras que dos fueron apresados en la misma casa y el tercero en el jardín de una vivienda de Castagnino 411, justo en la esquina. En ese momento y con la situación bajo control el joven pudo ver a sus padres.

Lo primero que hizo fue constatar que estuvieran a salvo. "No tenían golpes ni heridas por suerte. Me dijeron que los ladrones era cuatro y que aprovecharon para entrar a la casa cuando llegó una tía mía con su pareja, porque mis padres siempre estuvieron adentro. Dice que los amenazaron de muerte con un arma de fuego, pero no los golpearon".

Por los techos. Personal del Comando Radioeléctrico y de la comisaría 10ª, con jurisdicción en la zona, intervinieron en el caso. Se confirmó que los detenidos son dos menores de 17 años identificados como Nicolás A. y Franco L., además de Alexis Ricardo A., de 20 años. A los ladrones se les secuestraron relojes, teléfonos y unos pocos objetos que trataron de cargar durante la fuga, y un arma de fuego calibre 32 largo.

Tal vez porque se trata de uno de los barrios más antiguos de la ciudad y sus vecinos envejecieron con él, hay muchas viviendas en venta. Mientras que algunos atribuyen el fenómeno a que la gente "se va muriendo", otros pintan otra realidad. Algunos vecinos consultados por este diario aseguraron que los dueños deciden vender la propiedad parar vivir con más tranquilidad en un departamento del centro de la ciudad, porque "allí se sienten más seguros". Es que la realidad indica que el coqueto barrio Alberdi entró en el radar de los delincuentes que cometen robos, arrebatos y entraderas.

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