Policiales
Martes 12 de Julio de 2016

Se topó con dos ladrones en el patio de su casa

A punta de pistola, los ladrones robaron unos 54 mil pesos y 200 dólares a un hombre y a su madre. El intentó resistir y fue golpeado.

Media hora después de la medianoche del domingo, Jorge Alberto Godoy se topó con dos ladrones que irrumpieron en el patio de la casa modesta y saturada de rejas donde vive con su madre, bajo el viaducto Avellaneda. Uno llevaba una máscara de luchador de catch bajo una gorra que dejó olvidada allí, el otro un arma con la cual le dejó al dueño de casa dos dedos lastimados a golpes de culata cuando quiso enfrentarlos. Con 200 dólares y una suma que la víctima estimó en 54 mil pesos, los maleantes escaparon ante la reacción de un vecino que efectuó dos disparos al aire al advertir el asalto.

"Al más gordito lo saqué a golpes con el bastón de mi mamá", contó ayer Godoy, de 55 años, quien recibió golpes en un pómulo, la cabeza y la boca. "A mi mamá por suerte no le pegaron", dijo con alivio aunque la mujer, Dominga Giamba, de 79 años, no lograba recuperarse del susto. Ambos viven desde hace años en la casa de una planta de Avellaneda 75, frente a una plaza seca que está justo debajo del puente.

Las ventanas de madera de la casa están protegidas por rejas, al igual que la puerta de calle y las aberturas de las habitaciones que dan un patio cuadrado. Allí viven en condiciones muy modestas de una pensión que cobra la mujer. El domingo después de la medianoche escucharon ruidos en la terraza, salió al patio y se topó con dos asaltantes que habrían saltado desde un terreno lindero en venta. El "más flaquito" llevaba la cara cubierta con una máscara y su acompañante, "gordo y morocho", portaba un arma que podría ser calibre 22.

"Habían intentado robar en la casa de al lado, donde estaban la dueña y su hija. Les golpearon una ventana y como no pudieron entrar bajaron a mi casa. Los encontré al lado de la escalera y les di pelea", contó Godoy, a quien ese acto de resistencia le costó caro: el ladrón armado acometió a golpes de culata y le dejó inflamados dos dedos. "Me pareció que el arma no disparaba, por eso los enfrenté", señaló.

Tras ese enfrentamiento lo condujeron a punta de pistola por todas las habitaciones de la casa exigiéndole plata, hasta llegar al dormitorio. "Le dije a mi mamá que les diera el dinero", contó. Detrás del espejo de un ropero antiguo guardaban ahorros que según denunció el hombre eran 54 mil pesos y 200 dólares, de los cuales "cien no se pueden cambiar porque están sellados".

En ese momento, en una casa de pasillo situada hacia el centro de manzana una vecina oyó gritos e intervino. "Hacé algo", le gritó a su hijo, que salió al patio e hizo dos disparos al aire con un arma mientras ella encendía la alarma de su casa, lo que puso en fuga a los ladrones. "Como tuve la posibilidad le pegué con el bastón de mi mamá al gordo, que empezó a gritarle al otro «hijo de puta, arrastrado, me estás dejando con un asesino»".

Según comentaban ayer los vecinos —con sus patios enrejados igual que en una cárcel— a la vuelta un auto esperaba a los maleantes, uno de los cuales subió al grito de "dale que viene la cana y hay tiros". En el apuro, el encapuchado dejó olvidada una gorra amarilla en el alféizar de una ventana interna de la casa. "Vinieron del Comando, de la comisaría 8ª y la Motorizada. Atendieron con mucho cuidado a mi madre", cerró Godoy, mientras la mujer se estremecía con los recuerdos de la noche anterior. "Es un horror tener 80 años y ver cómo casi lo matan a mi hijo. Vivimos encerrados con veinte llaves y esto ya no es vida", expresó llorando, aferrada a su bastón.

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