Policiales
Viernes 07 de Octubre de 2016

Se refugian en una escuela tras un supuesto asalto y chocar contra un auto en la huida

"Una ambulancia y un abogado", pidieron los jóvenes, uno lesionado, que entraron en la Escuela Simón de Iriondo, en el barrio Industrial

Eran las 8.05 de ayer cuando dos muchachos entraron a las atropelladas a la Escuela Simón de Iriondo, en el barrio Industrial. Uno de ellos rengueaba visiblemente. Pasaron como endemoniados por delante de unos 20 padres que esperaban en la vereda por una reunión. Y cuando la portera les salió al cruce, los jóvenes le dijeron: "Por favor déjenos entrar porque nos pegaron".

La mujer les abrió paso y los dos se sentaron frente a la dirección de la escuela primaria. En el patio, ajenos a todo, unos 300 niños asistían al izamiento de la bandera al son de "Sube, sube, sube" en la voz de Mercedes Sosa. Entonces una docente, alertada de que podría tratarse de dos delincuentes, se les acercó y les preguntó: "¿Chicos, qué necesitan?". Uno le respondió sin titubear: "Una ambulancia y un abogado". Entonces llegó la policía y se los llevó demorados (ver aparte).

Lastimados. Con el paso de los minutos la comunidad educativa de la escuela se iba enterando de quiénes eran los pibes que habían entrado corriendo. "Estábamos con un grupo de padres esperando por una reunión porque los chicos se van la semana que viene a Victoria. Unos de los tipos venía todo destartalado y cuando entró me llevó por delante. El otro le decía «entrá, entrá porque nos van a cagar a palos». Se notaba que en algo andaban. Cuando nos enteramos de que venían de robarle a una mamá en Díaz Vélez y Alemania entramos en pánico porque los ladrones estaban en la misma escuela donde estaban nuestros hijos", explicó la madre de unos alumnos.

"En todo momento estuvieron sentados, se los veía lastimados. Tenían un poco de sangre en las manos. A los pocos minutos llegó la policía porque los padres que estaban en la puerta y el personal de portería y la otra directora llamaron al Comando Radioeléctrico", comentó Fabiana Ponce, una de las vicedirectoras de la primaria.

"Los alumnos estaban en el patio izando la bandera. Se fueron enterando cuando entraron a las aulas", agregó la docente, para aclarar: "No fueron ni a las aulas ni al patio. Estuvieron en un pasillo frente a la dirección y se sentaron en un banco. Cuando terminó el izamiento, un portero nos avisó que estaban allí. Nos acercamos y nos pidieron que los llevemos a un hospital porque estaban lastimados. Entonces les dijimos que llamaríamos a un médico de urgencias".

Los protagonistas del hecho fueron identificados como Angel D., de 21 años, y Juan Ignacio O., de 15. Ambos fueron trasladados a la comisaría 8ª y recuperaron la libertad poco después. El mayor, porque no tenía antecedentes, y el menor por ser inimputable (ver aparte). Además, a ninguno se le comprobó delito alguno.

En moto. Todo duró cinco intensos minutos. Cerca de las 8 dos jóvenes en una moto de 110 centímetros cúbicos interceptaron a dos personas en Díaz Vélez y Alemania. "Fue frente a la sodería Martínez. La chica a la que le robaron el celular contó que estaban tan drogados que no sabían para dónde salir", contó una doña. Con el teléfono en su poder, los ladrones emprendieron la fuga en la moto por Alemania, pero al llegar al cruce con Iguazú, a 50 metros del club Deportivo Unión Central (conocido como "La Carpita") el rodado embistió de lleno la parte trasera de un Ford Focus. "Se lo arruinó. La reparación de la puerta trasera a esa gente le va a salir como 50 lucas", arriesgó un vecino.

"El estruendo fue terrible. Los pibes del auto se bajaron desesperados porque pensaron que habían chocado a laburantes, porque los dos tenían puestos pantalones de trabajo y la camisa naranja que usan los barrenderos. Uno de los de la moto parecía muerto. No se movía. El otro gritaba: «Mi compañero, mi compañero». Hasta que le cayó la ficha y le gritó: «Levantate, levantate porque nos van a cagar a palos». Y el que estaba tirado empezó a correr como podía. Uno agarró por Junín y el otro por Alemania. Los pibes del auto los corrieron. Se ve que confluyeron en la esquina de la escuela", indicó una vecina.

La ropa naranja quedó tirada en el lugar del choque. "Lo que a los vecinos no nos cierra es que la chica a la que le robaron el celular dice que la amenazaron con un arma de fuego. Pero el arma y el celular no aparecen. Nos dijeron que a uno le sacaron una cuchilla tipo tramontina que llevaba escondida en una media. Para mí lo tiraron en el volquete de basura. Nadie lo revisó. Yo me voy a fijar", contó otro vecino antes de husmear en el contenedor.

Principal. "Los jóvenes entraron a la escuela por la puerta principal. En ese momento había padres y porteros, y ellos pidieron ingresar porque los perseguían y les querían pegar. No exhibieron armas. Estas son situaciones que se presentan intempestivamente y nos obligan a revisar lo que hacemos todos los días", añadió la vicedirectora. Los pibes fueron detenidos cuando estaban sentados frente a la dirección y al costado de la biblioteca, en un pasillo enrejado.

"Todo fue muy angustiante porque nosotros estábamos esperando para la reunión y los vimos entrar. A los segundos se empezó a decir que era dos choros armados. Nos desplazamos hacia el quiosco de la esquina y entonces llegó el Comando Radioeléctrico y la Motorizada. Uno de los policías nos contaba que ellos no sabían con qué se iban a encontrar. «Nos pasaron que dos ladrones armados habían entrado a una escuela repleta de pibes», nos dijo el policía", recordó uno de los padres que esperaban en la puerta.

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