Cartas de lectores
Martes 16 de Agosto de 2016

¿Se puede curar el alcoholismo?

Muchas personas con una adicción al alcohol y sus familiares se preguntan si se puede curar el alcoholismo. ¿Podré beber alcohol alguna vez sin descontrolarme?...

Muchas personas con una adicción al alcohol y sus familiares se preguntan si se puede curar el alcoholismo. ¿Podré beber alcohol alguna vez sin descontrolarme?, ¿llegará el día en que sea capaz de tomarme solo una copa de vino? La respuesta es clara y contundente: no. Las personas con una adicción al alcohol no van a poder tener una relación sana con esta sustancia nunca. El alcoholismo no se cura, se controla, al igual que la diabetes u otras enfermedades crónicas. Con un tratamiento adecuado las personas con una adicción al alcohol pueden aprender a vivir sin esta sustancia de forma sana y equilibrada. El alcoholismo es una enfermedad incurable pero la dependencia se puede superar y la persona puede recuperar su libertad. Algunos pequeños cambios pueden ayudar a reducir la cantidad de alcohol que se toma y controlar la situación para impedir que se vaya de las manos. Algunas sugerencias para la primera semana y luego añadir otras recomendaciones . Es vital, llevar la cuenta de cuánto se bebe, hacerlo en una agenda o una aplicación móvil. Tomar nota de cada trago antes de beber, hace ser consciente de todo lo que se ingiere. Fijar metas: decidir cuántos días a la semanas se va a beber y el número de copas. Es importante reservar algunos días a la semana para practicar la abstinencia y ayudar al cuerpo a desintoxicarse. Ir lento, beber con calma, a pequeños sorbos, consciente de cada uno de los tragos. No beber más de una copa de alcohol por hora y alterna con agua o refrescos. Fundamental: no olvidar comer, ya que con el estómago vacío hará que la alcoholemia sea mayor y se pierda el control más fácilmente. Comer mientras se bebe para que el alcohol sea absorbido más lentamente. Ser consciente de cuáles son los estímulos que disparan ganas de beber. Si ciertas actividades, horas del día, sentimientos, personas o lugares incrementan las ganas de beber, planificar cuidadosamente actividades o rutas alternativas para evitar tomar. Si el problema está en casa, no comprar alcohol. Planificar los pasos para controlar los impulsos. Cuando aparezca un deseo muy fuerte de beber recordar los motivos para cambiar. Puede ser útil hablar con una persona de confianza, y que ayude a aceptar e integrar esas ganas, no dejándose llevar por ellas. Es importante saber decir no, de manera educada y rápida a ofrecimientos. ¿Qué hacer cuando un ser querido tiene un problema con el alcohol? La conciencia de sufrir un problema con el alcohol es inversamente proporcional a la gravedad de la adicción y son los familiares los que solicitan ayuda. Cuando nos damos cuenta de que una persona a la que apreciamos no es capaz de controlar su consumo de alcohol, una sensación de miedo e incertidumbre nos recorre. Podemos entonces charlar calmadamente con la persona alcohólica sobre el problema y sobre cómo afrontarlo. Ofrecerle ayuda, hacer que se sienta apoyado, entendido y no juzgado. No tratar de hablar con la persona cuando haya estado bebiendo. Busca un momento de sobriedad. Ofrecerle opciones de tratamiento. Dejar de salvar al enfermo de los problemas económicos, sociales, laborales o legales que le causa la bebida, debe ser él quien asuma las consecuencias de su enfermedad. Cuando un alcohólico no quiere acudir a tratamiento ni dejar de beber, ponerse en contacto con profesionales que puedan ayudar a la familia a saber qué hacer. El alcoholismo es una enfermedad crónica. Con el tratamiento adecuado la persona enferma puede aprender a vivir bien, una vida totalmente plena, sin recurrir a esta sustancia.

Guillermo H. J. Ferreyra / DNI: 23.462.122.

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