El Mundo
Miércoles 18 de Mayo de 2016

Se profundizan en Francia las protestas contra la reforma laboral

Miles de manifestantes se volcaron ayer a las calles de Francia y un puñado se enfrentó con la policía en una plaza céntrica de París tras una marcha contra la controvertida reforma laboral.

Miles de manifestantes se volcaron ayer a las calles de Francia y un puñado se enfrentó con la policía en una plaza céntrica de París tras una marcha contra la controvertida reforma laboral. Sindicatos y organizaciones estudiantiles convocaron a huelgas y marchas para presionar al gobierno para que deje de lado su reforma laboral, que consideran que va en desmedro de los derechos duramente ganados de los trabajadores. La policía estimó en entre 11.000 y 12.000 los participantes en las marchas, mientras que el sindicato CGT dijo que fueron 55.000. Doce personas fueron arrestadas.

El gobierno asegura que las reformas son necesarias para fortalecer la economía del país y reducir el desempleo. El presidente François Hollande prometió seguir impulsando este proyecto pese a las duras protestas que despierta. El mandatario declaró: "Esta ley que está siendo debatida, incluso en las calles, será aprobada". "Demasiados gobiernos han cedido" en el pasado, sostuvo el presidente galo, quien consideró que así se crearon las condiciones que perjudicaron los intentos franceses por darle un empujón a su economía.

Parálisis. La manifestación interrumpió el tránsito en el sexto día de huelgas masivas en poco más de dos meses. Se trata de la primera de una serie de protestas previstas en Francia esta semana, convocadas por siete grandes sindicatos, incluyendo algunos estudiantiles. Todos ellos llamaron a un nuevo día de huelgas generales mañana. Autoridades de aviación civil advirtieron que el 15 por ciento de los vuelos desde el aeropuerto de Orly en París serán cancelados mañana.

Además, dos sindicatos que incluyen a trabajadores del transporte llamaron a huelgas hoy y mañana para concitar la atención sobre sus demandas laborales.

La semana pasada, el gobierno francés sobrevivió a una moción de censura impulsada en la Cámara baja, que se realizó después de que el premier Manuel Valls dijera que invocaría una enmienda constitucional que le permite imponer la legislación sin aprobación parlamentaria.

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