Policiales
Viernes 03 de Junio de 2016

Se entregó el tercer implicado en el crimen de la niña Guadalupe Medina

Es "Wititi", cuñado de "Pandu", el líder de una banda que asola al barrio. Ayer imputaron a "El chueco" y hay un menor arrestado.

Casi en forma simultánea a que uno de los acusados por el crimen de Guadalupe Medina, la nena de 12 años que fue encontrada el miércoles 25 de mayo a la mañana en una precaria casilla de la villa Banana estrangulada y con signos de abuso sexual, era sometido a una audiencia imputativa, el principal acusado del atros hecho se presentaba en la Fiscalía de homicidios acompañado por dos defensoras oficiales. Se trata de Rodrigo Gustavo "Wititi" B., quien hasta ayer gozaba de libertad condicional tras ser condenado en un juicio abreviado por su participación en otro crimen.

"No sé por qué me acusan. Estoy dispuesto a hacerme el ADN. Me presenté porque yo no fui", aseguró Mauricio "El Chueco" C., uno de los tres jóvenes que ahora están detenidos por el asesinato de Guadalupe. Además de "El chueco" y "Wititi", el domingo último fue detenido Gabriel Q., un adolescente de 16 años que quedó a disposición de la jueza de Menores Gabriela Sansó y alojado en el Irar.

Semidesnuda. El cuerpo sin vida de Guadalupe fue hallado cerca de las 7.30 del 25 de mayo en una humilde vivienda de pasillo abandonada, en Lima al 2900. Según el informe del médico forense que realizó la autopsia, el cadáver presentaba heridas en el cuello, en la lengua y en la vagina, donde "se halló un líquido viscoso", según detalló el fiscal Florentino Malaponte en la audiencia imputativa realizada ayer a la mañana en la que la jueza penal Hebe Marcogliese le dictó a Mauricio C. la prisión preventiva sin plazo.

El chueco quedó acusado de abuso sexual de una persona menor de 13 años con acceso carnal y cometido por más de dos personas con resultado muerte en calidad de coautor, un delito que prevé la pena de prisión perpetua. En el marco de la investigación, el hallazgo del material genético en el cuerpo de la niña será una evidencia fundamental para cotejarlo con el ADN del imputado, que aceptó someterse a una extracción de sangre. La pericia se realizará el lunes próximo en el Instituto Médico Legal.

El responsable de la acusación exhibió como la evidencia más fuerte de la pesquisa la declaración de un testigo de identidad reservada que dijo haber visto a los tres sospechosos "hablando" con Guadalupe en una casa de pasillo de Lima al 2900, a unos 50 metros del ingreso al pasillo y después el cadáver de la nena. Malaponte describió que el sitio donde fue encontrada Guadalupe es una construcción abandonada, sin techo y con paredes de ladrillos de cuatro por siete metros sin puerta de ingreso.

Los vio. "El testigo declaró que pasó por el lugar y vio a El chueco, Wititi y a un pibe con un camperón verde (Gabriel Q.) que estaban con la chica. Pero no observó el abuso sexual. Después se fue a dormir a su casa y una hora después (la madrugada del 25 de mayo) como no podía dormir, se levantó. Empezó a caminar por el barrio y como tuvo ganas de orinar fue a la casilla donde fue encontrada Guadalupe para hacerlo. En ese momento vio el cuerpo sin vida de la niña", explicó Malaponte.

El fiscal señaló que el testigo describió los rasgos físicos de los tres acusados porque "dijo conocerlos". También detalló la ropa que tenían puesta los sospechosos y la nena asesinada, lo que fue corroborado por la Policía de Investigaciones (PDI) y la madre de Guadalupe. También coincide el horario en que dijo haber visto a los acusados con la hora en que se presume que ocurrió el cruento episodio.

Efectivos de la PDI salieron tras los pasos de los sospechosos y el martes a la tarde fue demorada Jesica V., la pareja de El chueco, quien ante esa situación el miércoles se presentó en los Tribunales acompañado por una defensora pública en el juzgado de Ejecución Penal. Es que sobre él pesaba un pedido de captura del viejo sistema procesal ya que salió del a prisión donde cumplía una pena por robo calificado y al ser beneficiado con una salida transitoria en mayo de 2005 no volvió más.

Evidencias. A su vez, Jesica V. debió presentarse en la Fiscalía de Homicidios a raíz de que el responsable de la acusación dispuso que se le realizara un exudado bucal ante un "rumor" de que podría estar involucrada en el homicidio de la nena, pero hasta ahora no existen pruebas concretas que la vinculen con el caso.

La otra evidencia que planteó el fiscal fue la denuncia de algunos vecinos de villa La Boca de que el mediodía del día del hecho Jesica V. y su hermana Romina, pareja de Wititi, fueron al pasillo donde ocurrió el episodio trágico y amenazaron a algunos de quienen habitan en la cuadra. "Les dijeron que no abrieran la boca". La denuncia provocó que un juez penal ordenara que se revoque el beneficio de la prisión domiciliaria que tenía Romina V. mientras las intimidaciones son investigadas por la fiscal Valeria Haurigot.

Malaponte indicó que en los allanamientos realizados para detener a El chueco y a Wititi se secuestraron tres celulares. El hallazgo cobra importancia porque a oídos de los pesquisas llegó la información de que la escena del hecho fue filmada con un teléfono móvil. La pericia de los aparatos se realizará el 10 de junio a las 10.

Malaponte también señaló que a raíz de las amenazas que recibieron algunos vecinos de la villa tuvo que requerirle al jefe de la Unidad Regional II, comisario mayor Marcelo Villanúa, la protección por 72 horas de las personas que viven cerca del lugar del hecho. Mientras que el responsable de la acusación también pidió la prisión preventiva sin plazo de El chueco C.

La defensa. Luego fue el turno de escuchar El chueco. El muchacho, un changarín de 19 años proclamó su inocencia. Dijo que cuando ocurrió el episodio estaba durmiendo con su mujer y sus hijos, una beba de 4 meses y un nene de 3 años. "Cuando me desperté fui a la casa de mi hermana y recién me enteré de lo que había pasado. Después, a la tarde, mi prima me dijo que me estaban echando la culpa, pero me quedé tranquilo porque no tenía nada que ver", relató.

C. también afirmó que, tras el hecho, "vinieron a prender fuego a mi casa y a tirar tiros, por lo que mi familia se tuvo que ir del barrio". Pidió que "le hagan cuanto antes la extracción de sangre para que vean que yo no fui". Y afirmó que "hay una banda en el barrio que vende droga y que son los que me tiraron los balazos en mi casa". Ante semejante denuncia por parte del imputado, la jueza requirió que se le otorgue protección policial a su familia mientras se aclara el caso.

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