Policiales
Martes 20 de Septiembre de 2016

Se entrega un prófugo por el crimen de una mujer

Es uno de los dos sospechosos de matar a "Tati" Caviglia, la dueña de un hostel que apareció calcinada en una valija a la vera de la ruta 2.

Uno de los dos prófugos por el crimen de María "Tati" Caviglia, la dueña de un hostel porteño que apareció asesinada y calcinada en una valija en una ruta bonaerense, se entregó ayer en Quilmes ante la policía y quedó detenido. Se trata de Ezequiel Blanco, de 28 años, un empleado de la víctima sobre quien pesaba sobre él una orden de captura del juez porteño Pablo Ormaechea. "Siempre quiso entregarse y fue lo que le aconsejamos desde un comienzo", dijeron sus abogados.

Conocida en el ámbito del tango porteño, Caviglia desapareció la noche del 25 de agosto. Al día siguiente una amiga preocupada por su ausencia dio cuenta de la situación en comisaría 18ª.

Nota. Ayer se conoció una entrevista a Blanco que publicó el diario El Sol de Quilmes en la que aseguró que él no asesinó a Tati Caviglia, de 50 años, y culpó a un amigo suyo de la infancia, Joel Maximiliano Báez, quien había comenzado a trabajar para la víctima y aún sigue prófugo.

Blanco reconstruyó en la entrevista gran parte de lo que ya había relatado en un escrito presentado ante la Justicia. Indicó que se reencontró por Facebook con Báez hace poco y que le recomendó a Tati que lo tomara para tareas de limpieza y de mantenimiento en el hostel del barrio porteño de San Cristóbal, tarea que comenzó el 22 de agosto.

Blanco contó que el 24 de agosto estaba charlando con Báez cuando éste le preguntó si Tati no tenía familiares y él le respondió que no. Entonces su amigo sostuvo "a esta vieja hay que matarla", lo cual Blanco tomó en broma.

Sin embargo, la noche del 25 de agosto, cuando Tati fue vista por última vez, Blanco vio a Báez salir de la habitación de la mujer con las manos ensangrentadas y luego irse del hostel con una valija de grandes dimensiones. "Ya está, se terminó, la maté", dijo Blanco que entonces le dijo Báez y continuó: "Recuerdo que entré en shock. Me senté en el sillón, me agarraba la cabeza, me puse extremadamente nervioso y no sabía cómo reaccionar".

"Me encerré en la pieza —continuó— él bajo de la escalera con la valija, además tenía más cosas dentro de otra bolsa. Tipo dos o tres de la madrugada él volvió a buscarme, golpeó la puerta de mi cuarto y me preguntó cómo estaba. Le dije que mal y que me dejase tranquilo".

"Báez me amenazó", aseguró Blanco y recordó que en un momento "él prendió la televisión y los noticieros informaban de la aparición de un cuerpo incinerado en el kilómetro 222 de la ruta 2. Me dijo que me iba a pasar lo mismo que a esa mujer, mientras señalaba la tele", agregó el acusado.

"Estoy arrepentido de no haber actuado cuando lo vi con las manos ensangrentadas, de no haber llamado al 911 y de pedir ayuda", agregó.

A Bolivia. Según la defensa, luego de descartar el cadáver calcinado, Báez obligó a Blanco a viajar a Jujuy. El 27 de agosto llegaron a La Quiaca. Una vez allí, Báez los despojó de casi todas sus pertenencias y cruzó a Bolivia mientras él se contactó con familiares que viven en Jujuy y le dieron dinero para volver a Buenos Aires el 31 de agosto. Al día siguiente se entrevistó con sus abogados y el 2 de septiembre judicializaron su versión. Sin embargo, los pesquisas tienen pruebas de que Blanco también pasó a Bolivia.

Comentarios