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Miércoles 02 de Marzo de 2016

Se enojan pero no rompen

En el último plenario de la Unión Cívica Radical de Rosario se escucharon fuertes críticas al socialismo local.

En el último plenario de la Unión Cívica Radical de Rosario se escucharon fuertes críticas al socialismo local. En efecto, la vieja casona de la calle Paraguay albergó a un nutrido grupo de dirigentes ucerreístas que fustigaron con dureza ciertas actitudes de sus socios en el Frente Progresista Cívico y Social. En particular, el destinatario preferido fue un legislador del partido de la rosa que, al decir de los referentes de los boinas blancas casi se apropió de la opinión del frente sin previa consulta y con un estilo agresivo que aún no logran comprender.
 
Una pelea con muchas chicanas

En el peronismo las turbulencias crecen a medida que transcurren los días. No solamente está en debate el rumbo político que debe seguir el partido sino, como correlato directo, quiénes van a liderar ese proceso. Por eso, los cruces están a la orden del día. Y seguirá así hasta que se resuelva esa cuestión. En las últimas horas, los protagonistas de un nuevo chisporroteo fueron Jorge Capitanich y Miguel Pichetto. El ex jefe de Gabinete chicaneó primero: “Pichetto es el jefe del bloque oficialista”, disparó para cuestionar las coincidencias públicas que mostró el titular de la bancada del FpV de senadores con el gobierno. La respuesta no tardó en llegar y siguió con el mismo tono. “A Capitanich no voy a agraviarlo, ni a responderle, porque sabe que es una estupidez lo que dijo”. Habrá nuevos rounds.

Te echo por culpa del gobierno

¿Crisis o excusa? Es la duda que queda flotando cuando se repasan los argumentos esgrimidos por una casa de deportes del centro de Rosario para despedir a uno de sus empleados. En el telegrama de despido se endilga la decisión a una retracción del mercado producto de la crisis de la actividad, supuestamente agravada por “las medidas económicas adoptadas por el Ejecutivo nacional que determinan falta de trabajo y excesiva onerosidad sobreviviente”. Pese a que no detalla a qué medidas económicas se refiere, el propietario del negocio ubicado en Córdoba al 1000 sostiene que esas “razones de fuerza mayor” justifican el despido. Tal vez ni crisis ni excusa, sino apenas una avivada empresarial para sacarse a un empleado de encima.

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