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Lunes 17 de Octubre de 2016

Se cumplen hoy 40 años de la llamada "Masacre de Los Surgentes"

El 17 de octubre de 1976, lugareños hallaron los cadáveres apilados con los ojos vendados, maniatados y acribillados a balazos.

El lunes se cumplen 40 años de la llamada Masacre de Los Surgentes, cuando siete jóvenes secuestrados en el centro clandestino de detención El Pozo, en Rosario, fueron llevados a esa localidad cordobesa ubicada a poco de pasar el límite con Santa Fe, donde fueron asesinados a balazos en un camino rural, y sus cuerpos sepultados en una fosa común en Córdoba capital.

Las víctimas serán recordadas y homenajeadas el domingo 30 de octubre con la inauguración de un monolito en el Paseo del Centenario del pueblo y un festival artístico con músicos de la región, y la presencia de autoridades locales y organismos de derechos humanos.

Daniel Oscar Barjacoba y María Cristina Márquez fueron apresados el 2 de octubre de 1976 en San Nicolás; José Antonio Oyarzábal y Eduardo Felipe Laus, el 12 de octubre de ese año en la calle con folletos de propaganda política; Cristina Costanzo, el 13 de octubre de 1976; Ana Lía Murguiondo, el 14 de octubre en su casa junto con su hija de un año, y Sergio Abdo Jalil, el 15 de octubre en Fisherton.

Todos fueron llevados al centro clandestino de detención El Pozo que funcionaba en el Servicio de Informaciones de la ex Jefatura de Policía de Rosario, y torturados por el grupo de tareas que comandaba el entonces jefe policial Agustín Feced. Incluso en el caso de Ana Lía Murgiondo fue amenazada con atormentar a su beba por el propio Feced.

En la madrugada del 17 de octubre de 1976, se los llevaron del lugar. Ese mismo día, domingo, alrededor de las 8, lugareños hallaron los siete cadáveres en Los Surgentes, apilados a un costado del camino de tierra, con los ojos vendados, maniatados, claras señales de tortura y acribillados a balazos, con casquillos de municiones diseminados alrededor.

Francisco Oyarzábal, hermano de José Antonio, dijo a LaCapital que "el domingo 30 de octubre próximo se realizará en Los Surgentes un acto recordatorio por los 40 años de la masacre, en la parte de la estación de tren que han reciclado para la Secretaría de Cultura local, que han llamado Paseo del Centenario, donde inaugurarán un monolito y van a hacer un festival de música". A esta actividad la han denominado Festival para la Memoria. "En Los Surgentes hay unos vecinos que se han movido y las autoridades han sido permeables; la invitaron años atrás a Estela de Carlotto, por lo que la actitud de la gente del pueblo ha sido buena", resaltó.

Oyarzábal recordó que "ellos son secuestrados y asesinados en el 76, el 17 de octubre los matan, y se llevan los cuerpos a Córdoba, primero a la morgue del hospital San Roque, y luego a una fosa común del cementerio San Vicente".

Los expedientes registran que al encontrarse los cuerpos, las autoridades locales tomaron las huellas dactilares de las víctimas pero fueron retiradas por el Ejército y por medio de las cuales en noviembre de 1976, se realizaron las identificaciones, aunque se mantuvieron en secreto hasta que por una filtración de información del Juzgado Federal Nº 2 de Córdoba aparecieron publicados en el diario La Voz del Interior los nombres de cuatro de estas siete personas.

En marzo de 1980, un jefe policial informó a la Justicia que personal de Criminalística había confeccionado fichas dactilares de los cadáveres encontrados en Los Surgentes, y que los cuerpos había sido llevados a la morgue judicial del Hospital San Roque, en la capital cordobesa. Luego los siete cadáveres fueron inhumados en el Cementerio San Vicente, en Pilote 5, fosa común, el 11 de noviembre de 1976.

"Los Laus y nosotros nos enteramos en diciembre del 82 de que fueron llevados allí, pero a la vez hay una causa por desaparecidos en el III Cuerpo de Ejército donde se denuncia la fosa común, y dentro de esa causa es que un juez decide la exhumación", recordó el familiar de uno de los asesinados.

Exhumaciones, sin cuidado. Al finalizar la dictadura, en marzo de 1984 se realizaron exhumaciones en el cementerio San Vicente de restos enterrados en una fosa de 25 metros por 2,5 metros aproximadamente y 3,5 metros de profundidad. Allí se encontraron gran cantidad de restos humanos, extrayéndose entre 40 y 50 cráneos, varios con orificios de balas y dos con los ojos vendados, los que fueron tratados sin ningún tipo de cuidado por el personal que realizaba la tarea, dañándose muchos de ellos, lo que dificultaría y hasta imposibilitaría su identificación.

"Eso fue un desastre —recordó Oyarzábal—, se hizo con una pala mecánica, y pico y pala, que más que buscar los cuerpos de estos siete lo que se hizo fue destruir pruebas porque se destrozan los restos de docenas. Contamos 50 cráneos que eran sacados de ahí. Nos opusimos a ese manejo pero no nos hicieron caso, y luego sólo se reconoció el cráneo de Cristina Costanzo".

En junio de 1984, el jefe de los forenses de Córdoba, informó que por las placas radiográficas de cráneo y dentarias identificaron el cráneo de Cristina Costanzo. En diciembre de ese año, le informan a la Justicia que "no habiendo encontrado otros elementos suficientemente valorables en la pericia ordenada, se ha dado por concluida la misma", y sugieren "se contemple la posibilidad de ordenar la remisión de los restos óseos ya estudiados, al cementerio San Vicente en razón de la falta de lugar apropiado".

La Justicia ordenó remitir los restos nuevamente al cementerio de San Vicente, pero "tomando los recaudos tendientes a su perfecta conservación e identificación inmediata". Sin embargo, en febrero de 1985 los restos óseos fueron incinerados y las cenizas fueron arrojadas en una fosa debajo de la cruz mayor del cementerio. De haberse preservado, habrían podido realizarse posteriormente estudios genéticos, que en esa época no existían.

Oyarzábal indicó que "de esa incineración nos enteramos en recién en 2003 y de nuestro hermano desaparecido nunca pudimos recuperar nada de su cuerpo, con lo cual es una situación peculiar porque si bien no está desaparecido porque sabemos qué le pasó, no pudimos recuperar nada, por eso nosotros hablamos de ese momento como su segunda desaparicion".

La razón por la cual personas secuestradas en Rosario fueron llevadas a la provincia de Córdoba para ser asesinadas de inmediato en un camino rural entre Los Surgentes y Cruz Alta a pocos kilómetros del límite con Santa Fe, y con la decisión de que los cuerpos fueran hallados, nunca fue debidamente aclarada. Las conjeturas son múltiples y algunos especulan con algún tipo de "interna" en el Ejército, al recordar que el 12 de octubre de ese año había asumido en el II Cuerpo el dictador Leopoldo Galtieri en reemplazo de Ramón Díaz Bessone que pasó a ocupar el Ministerio de Planificación de la dictadura. "Esa es una posibilidad, pero ninguno de los represores han dicho nada, y a (Luciano) Menéndez, que era jefe del III Cuerpo, muertos le sobraban", reflexionó Oyarzábal.

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