Ovación
Martes 07 de Junio de 2016

Se confirmó lo que se preveía

Al final, Messi se quedó afuera del debut en EEUU. Martino decidió cuidarlo para el próximo partido.

Messi no jugó. Ya un rato antes del arranque del partido entre Argentina y Chile, en la inmensidad de las paredes del Levi's Stadium retumbaba esa verdad que era un secreto a voces pero que nadie se animaba a oficializar. Finalmente, como se preveía, Lionel Messi no jugó en el debut. No se recuperó totalmente de la dolencia lumbar que sufrió en el amistoso contra Honduras en San Juan. Entonces, Martino, con buen tino, prefirió no arriesgarlo y exponerlo a que se resienta de la lesión. Porque ahí sí hubiera quedado marginado directamente de la competencia y esta historia se habría transformado en la peor de las pesadillas para las ambiciones argentinas de alcanzar la gloria en suelo estadounidense.

Detrás de esta ausencia de Messi, que tantas páginas de diarios y horas en vivo de radio y televisión ocupó de los periodistas que están en San José junto a la selección nacional, hay un capítulo que merece ser contado. Más que nada por el hermetismo con que se manejó el tema desde todos los sectores. Una situación entendible por la condición de imperial que tiene Messi en la selección y también por lo que genera en el rival de turno.

Pero la verdad es que cuando Martino habló el domingo ya sabía que Messi se perdía el debut de la selección anoche contra Chile. El Tata contestó cada interrogante sobre la condición física del capitán argentino con la elegancia discursiva que lo caracteriza. Se encargó concretamente de que la duda quedara instalada. El crack rosarino no está en condiciones óptimas para jugar. Por eso el que saltó a la cancha fue Nicolás Gaitán, quien tenía todos los porotos para reemplazarlo desde el vamos.

Si de algo no se puede dudar es de que si Leo hubiera estado en un ochenta por ciento de condiciones físicas y futbolísticas hubiese estado junto a sus compañeros desde adentro de la cancha. Porque nadie más que él quiere ganar esta copa. Así lo declaró en el escueto diálogo que mantuvo con la prensa argentina el viernes bien temprano cuando se sumó a la concentración en el hotel Mansion Hayes de San José, el búnker de la selección en la estadía californiana. También reforzó esos deseos en una declaración que trascendió que le realizó al diario Mundo Deportivo de Barcelona. En la portada se lee "Quiero la Copa América", junto a la imagen de Messi posando con la camiseta de la selección.

Martino apeló a la lógica. No había motivos para arriesgarlo cuando a Argentina todavía le queda jugar el viernes 10 contra Panamá, en Chicago, y el martes 14 frente a Bolivia, en Seattle. Para esos encuentros, de no ocurrir nada extraño, Messi los juega seguro. También distinto hubiera sido el accionar del DT, el jugador y cuerpo médico si el encuentro de anoche hubiera sido de eliminación directa. Messi no se lo perdía ni a palos. Ahora todos los cañones apuntan a que el viernes empiece a desplegar sus alas futbolísticas contra los panameños.

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