Educación
Sábado 12 de Noviembre de 2016

Se capacitan en oficios y cosen ropa para los bebés de la Maternidad Martin

Las prendas para la Maternidad las confeccionan alumnas de las Escuela Técnicas Nº 463 y 628.

Sobre la mesa de la Residencia para madres que coordina el grupo de voluntarias de la Maternidad Martin, hay ranitas, mantas, camisones, y otras prendas para bebés y mamás. Estas donaciones, que generalmente llegan a la institución gracias a la solidaridad de la gente, no son iguales a otras. Esta vez fueron diseñadas y confeccionadas por las alumnas y los alumnos de dos escuelas técnicas de la ciudad. Un proyecto que realizan desde hace varios años para adquirir práctica sobre lo aprendido ya sea en costura o administración contable, y colaborar además con las familias que se atienden en la maternidad.

"Los y las adolescentes pueden hacer cosas maravillosas cuando se los motiva, porque son inteligentes y muy perceptivos", señala Graciela Grondona, voluntaria de la Maternidad, en alusión a esta práctica solidaria y formadora en un oficio que impulsan las Escuelas Técnicas Nº 463 Gregoria Matorras y Nº 628 Servando Bayo. A la charla con LaCapital se suman alumnas de 6º año y profesoras de las dos escuelas que llegaron a la Maternidad para hacer una nueva entrega de sus producciones y reunirse con el grupo de voluntarias.

Esta experiencia que motiva a las estudiantes y enorgullece a sus docentes no sólo les ofrece la posibilidad de aprobar una materia o realizar una práctica, también de apreciar el valor de las pequeñas cosas y descubrir una manera de ayudar a otras personas. Aunque cada escuela se acercó de manera independiente y voluntaria, trabajan por el mismo fin: coser para la Martin.

"Nos preguntan qué necesitamos, y no cualquiera te pregunta eso en la vida", sintetiza de esta manera Grondona, jefa del Servicio de Voluntarias de la Maternidad Moreno y Rioja. "Por supuesto que no son las dos únicas escuelas que colaboran pero la diferencia es que el resto de las instituciones educativas organizan campañas de pedidos y donaciones, y estas chicas trabajan de acuerdo a nuestros pedidos y además aprenden. Cada vez que cosen y donan sus trabajos saben que están haciendo algo bueno", continúa. Las jóvenes viven cada entrega con emoción: las alumnas comprenden que aquellas prendas que cosieron son valiosas y las madres sienten que no están solas.

En la Maternidad Martin, todos los meses se celebra alguna fecha especial. El Día del Niño o de la Madre, las fiestas, la Semana de la lactancia, y este mes se recuerda entre el 14 y 21 la Semana del prematuro. "Siempre tenemos algún acontecimiento para entregar prendas y regalitos para mamás y bebés de la maternidad y de la sala de neonatología", señalan las voluntarias. Sin embargo, la buena voluntad y las ganas de ayudar no alcanzan si las escuelas no disponen de insumos. "No contamos con presupuesto para adquirir los materiales, y en realidad la única manera de que los chicos aprendan es cortando, probando y equivocándose", remarcan por su parte las profesoras.

"Se trata de sentir lo que está sintiendo el otro, por eso es importante que las alumnas visiten el lugar antes de ponerse a trabajar"

Para cubrir las incubadoras

Mariel Montero, Norma Misckevich y Stella Ríos coordinan el proyecto de diseño y costura de prendas en la Técnica Nº 463 Gregoria Matorras, que comenzó hace siete años con la inquietud de hacer gorros para recién nacidos. Hoy, con otro grupo de alumnas, el desafío continúa. En esta escuela que ofrece la tecnicatura en indumentaria y productos de confección textil, las prácticas comienzan en 3º año. "Al contactarnos con el voluntariado nos transmitieron las necesidades que tenían en ese momento y así empezamos a confeccionar mantas, ranitas, y en el último tiempo también camisones", relata Mariel Montero.

La técnica dispone de máquinas de costura y también de herramientas, pero no siempre de los insumos necesarios para la confección. Este año las alumnas presentaron su proyecto en el programa provincial Ingenia y obtuvieron 18 mil pesos, que destinaron para la compra de hilos y telas. "Siempre se nos hacía difícil combinar las telas que donaba la gente del barrio y que además nos alcanzara. Al ganar este premio las cosas resultaron más sencillas, nos permitió seguir cosiendo y también confeccionar 19 cubreincubadoras, para que las mamás ya no las tapen con frazadas las incubadoras", relata Nadia Cantero, alumna de 6º año.

"Se trata de sentir lo que está sintiendo el otro, por eso es importante que las alumnas visiten el lugar y observen las necesidades, antes de ponerse a trabajar", agrega la profesora Mariel. "Cuando hicimos el primer prototipo de cubreincubadoras notamos que le faltaba algo, veíamos a los papás sentados tristes y esperando, entonces pensamos que debían tener algo que los motive: una historia, dibujos y colores. Así comenzamos adornarlos para que cada vez que los vean les transmitan vida y alegría. Con esta idea integramos también a alumnos de otros años, que se ocuparon de los dibujos y aplicaciones".

Rosario Quiroz, otra de las estudiantes reunidas en la Maternidad para la entrega de las prendas para las mamás y los bebés, se suma a la charla y destaca que con este proyecto encontraron una valiosa oportunidad para aprender de una tarea solidaria. "Nos costó un poco pero nos dividimos el trabajo y lo logramos", señala Rosario, una de las siete involucradas en el proyecto de la Técnica Nº 463. Esta escuela ofrece una salida laboral para las y los jóvenes una vez que finalizan sus estudios. "Varias chicas que terminaron la secundaria se animaron a proyectar un microemprendimiento, crearon una marca y hoy están trabajando", agrega la profesora.

Proyecto integrador

En la Técnica Nº 628 Servando Bayo funciona el área de formación profesional en moldería industrial y manejo de máquinas. La escuela, con orientación en administración contable y computación, logró aunar objetivos con este curso de capacitación en costura, y desde el año pasado trabaja de manera conjunta con alumnos y alumnas del nivel secundario. Además del taller textil, este área de formación ofrece cursos de cocina, pastelería y estética entre otros. La capacitación es gratuita, pueden inscribirse adultos y también adolescentes mayores de 16 años que demuestren estar cursando la secundaria.

Florencia Monteros, de 6º año cuenta cómo lograron complementar las materias contables con el taller. "Teníamos que crear un proyecto de microemprendimiento y el año pasado se nos ocurrió hacer una bolsa para las mamás de la maternidad, que tuviera todas las cosas que necesitan para su bebé cuando nace. Mientras íbamos al taller a coser, en clase hacíamos el presupuesto para saber cuánto nos iba a salir, salíamos a comprar las telas y nos dividimos las tareas. Todo resultó nuevo para nosotros, porque no sabíamos coser, hasta los chicos se animaron y aprendieron a enhebrar. Además nos ayudó a unirnos más y nació en nosotros el querer ayudar". Florencia reconoce que se entusiasmó tanto con este proyecto que se dedicará a la costura cuando termine la secundaria. "Me encanta la moldería", afirma la joven que también asiste al curso.

Cómo nace el proyecto

La docente a cargo de esta formación, Viviana Acuña, explica cómo nació este proyecto que entrega prendas a la maternidad y en la actualidad se vincula con la Técnica Nº 628. "Comenzamos en 2005 en el Centro de Formación Profesional Nº 2 a capacitar a chicos de Rosario Hábitat con problemas de adicciones y a mamás adolescentes. Contábamos con las máquinas que recibimos del Inet (Instituto Nacional de Educación Tecnológica) y también con los materiales, entonces surgió la idea de hacer algo para donarlo a la Martin. Empezamos haciendo gorros, ranitas y batitas, eso gustó y lo continuamos todos estos años, también lo hicimos en el Centro de la Juventud", relata la docente en referencia a este proyecto solidario, en el que también se comprometieron porteros, personal docente, padres y madres de la escuela.

Maricel Rosa, otra de las asistentes a este curso, hace un balance con su opinión sobre lo que en general les deja esta experiencia: "Aprender a coser y utilizarlo con este fin es maravilloso, sobre todo porque uno puede mostrárselo a los más jóvenes y transmitirle la importancia de donar. Saber que uno está haciendo algo para que otras personas estén mejor no tiene precio, ese ida y vuelta se siente con el corazón".


Un trabajo solidario, a puro corazón

El Voluntariado de la Maternidad Martin se inicia de manera organizada en 2008 cuando se creó la Residencia para Madres, un espacio donde pueden almorzar, merendar y permanecer mientras sus hijos se encuentran internados en neonatología. "Antes había sólo una cooperadora, hoy 33 voluntarias integramos este servicio, la mayoría mujeres jubiladas de distintos profesiones y sectores", explica Graciela Grondona, la jefa del servicio.

Las voluntarias se ocupan de acondicionar la sala para que las madres se sientan contenidas, ofrecen talleres por las tardes y también prestan ayuda al resto de las mujeres internadas en el hospital. "Nuestra tarea se complementa con la actividad que realizan las trabajadoras sociales dentro de la institución, son quienes señalan la condición de las mamás y sus necesidades y nos orientan. En estos momentos, por ejemplo, necesitamos cochecitos y catres, porque las mamás llegan a su casa y no tienen dónde colocar a sus bebés. Somos intermediarias en esta cadena de favores y solidaridad", resume la voluntaria respecto de esta actividad que asegura se encuentra exacerbada.

"La gente se da cuenta que es lo único que hace bien al corazón, y que se pueden hacer muchas cosas lindas aunque no seamos expertos. Por eso es importante dar a conocer estas actividades, y tratar también de contagiar a los jóvenes para que participen y se comprometan", señala Graciela Grondona, quien se desempeñó como docente durante 42 años, fue directora de una escuela secundaria y encontró en este camino del voluntariado una manera de continuar comprometida con la tarea de enseñar.

Facebook: Voluntarias Maternidad Martin


Para colaborar con telas

Para continuar con esta actividad que capacita a los jóvenes en un oficio y colaborar con la Maternidad Martin, las escuelas necesitan telas y materiales. Los interesados en ayudar podrán contactarse con la Escuela Técnica Nº 463 Gregoria Matorras, Ocampo 187, teléfono 4728678, de lunes a viernes de 8 a 12; y con la Escuela Técnica Nº 628 Servando Bayo, Salta 1329, teléfono 4721458, de 8 a 16, en el taller textil.

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