Boxeo
Domingo 21 de Agosto de 2016

Sbaraglia: "No todo conduce a la autodestrucción en el mundo del boxeo"

El actor habló de su protagónico en "Sangre en la boca", la película de Hernán Belón que se estrena el próximo jueves en Rosario.

No están Marlon Brando ni María Schneider ni la manteca de cacao que el malogrado actor norteamericano usó como lubricante para la inolvidable escena de sexo anal en "Ultimo tango en París". Pero algo de aquella tensión sobre el piso de un departamento vacío de Paris, en 1972, reaparece sobre una desvencijada y sucia mesa de un taller abandonado de Barracas, en Buenos Aires, 2016.

    En "Sangre en la boca", Leonardo Sbaraglia, como aquel Brando, es un hombre atormentado, violento, en este caso boxeador en declive, que se encuentra con la joven Eva De Dominici, que a diferencia de la María Schneider no se sentirá violentada, ni traumada para el resto de su vida. En "Mañanas argentinas" por C5N, la actriz se refirió a si su novio Joaquín Furriel siente celos por este trabajo. "No la vio todavía. Ojalá que le guste. En cuanto a los celos, él es actor, los dos somos actores. A él también le tocan escenas jugadas. Afuera del trabajo uno puede ser celoso, que igual no es el caso de él, pero no podría estar con alguien que me haga historia por mi trabajo. Joaquín está muy contento de que haya hecho una película con Leo, le gusta mucho como actúa y también me ve contenta a mí", afirmó

   Escenario participó del preestreno de "Sangre en la boca" en el porteño Hoyts Abasto. Desayuno, la película y luego la charla con el elenco. "¿Cuántas "Rocky" se hicieron?, preguntó, a pura risa, Leonardo Sbaraglia, en el contacto con el grupo de periodistas. "Sangre en la boca" es un filme de boxeadores, pero sobre todo de amor, sexo, pasión y locura. Un trabajo "que tiene seis años, pensé que nunca lo iba a estrenar", contó, con alivio y emoción, el director Hernán Belón, quien en 2010 coprodujo y dirigió su primer largometraje de ficción, "El campo", protagonizado por Dolores Fonzi y Leonardo Sbaraglia. La película fue seleccionada en la Settimana della Critica del Festival de Venecia y en varios festivales internacionales..

   Con el entrenamiento "cambia el cuerpo de manera real, te sentís más fuerte. Ayuda al personaje real", apuntó Sbaraglia, a propósito del esfuerzo que implicó meterse en "Ramón", un boxeador campeón que no encuentra paz interior, y que se resiste a aceptar su final como deportista competitivo. Está al final de su carrera. En su pelea de despedida defiende el título sudamericano de su categoría y gana después de un combate muy duro, compensando la falta de resto físico con argucias de la experiencia. Se retira así campeón para finalmente dedicarse a su familia. Pero después de intentar durante un período vivir la nueva vida, como dueño de un local de indumentaria de box, Ramón decide volver al gimnasio, para no desvincularse de su mundo y entrenar recreativamente. Así descubre entre los jóvenes boxeadores a Débora, una joven muy bella que ha venido del interior del país a convertirse en boxeadora profesional. Cruzan unas pocas palabras y ella se transforma en una obsesión para él. La sigue, la observa, fascinado por el misterio y fuerza salvaje que emana la joven. En este instante arranca la otra película, la que tiene que ver con el sexo desenfrenado y el amor obsesivo.

   —¿Cómo preparó al personaje?

   —Hicimos distintas observaciones, nos ayudaron boxeadores como Diego la Joya Chávez, una persona muy hermosa. También Locomotora Castro, que nos recibió amablemente en su casa, nos contó cosas de su vida. Busqué la expresión más adecuada. Con sus matices, un tipo candoroso y también complicado. No puede asumir que ya no puede seguir peleando; la vida útil del deportista. El problema es que toda su vida ha hecho eso y no lo puede dejar.

   —¿Hay una pulsión autodestructiva a seguir cueste lo que cueste, aún cuando es evidente que ya no puede?

   —Muchos deportistas consiguen superar esa etapa de declinación y se convierten en entrenadores. Subliman por ahí. En este caso no sucede, mi personaje quiere seguir, y termina como termina. En ese tránsito, el personaje se deja ganar por fantasías, ilusiones, cree que puede empezar de nuevo cuando ya no puede, y se pega contra la pared.

   —Boxeo y violencia van de la mano, ¿qué encontró en ese mundo, más allá de lo evidente?

   —Se trata de una profesión donde está implícita la violencia, aunque no en todos los casos. Se escuchan cosas como "me di cuenta que iba a ser boxeador porque mi viejo me golpeaba y un día lo bajé de una piña le bajé todos los dientes yo a él. Y que podía ganar dinero con eso". Desgraciadamente es una realidad, no necesariamente de los boxeadores, sino que hay mucha violencia, violencia infantil, de padres a los hijos. Ramón es un tipo que tiene violencia interna, contenida, y que de pronto aparece.

   —¿Hay determinismo en el boxeador que termina mal?

   —Se trata de un caso. No todo conduce a la autodestrucción en el mundo del boxeo. Tenemos a un Maravilla Martínez que se convirtió en actor. Y el mismo caso de Tyson, que tiene una historia tremenda. Y que ha conseguido andar por el mundo con un espectáculo de stand up, hablando de su vida, consiguió darle forma artística a aspectos horrorosos de su vida. Se subió al escenario, y dejó de pegar. O en todo caso pegando con la palabra.

   —¿A Ramón se lo puso en la piel?

   — Ramón, en cambio, está permeado por la violencia, por la frustración. No puede salir de eso. En esta película se despliegan elementos para pensar las cosas, ilusión, amor, sexo, realidad, fantasía. Todo a la vez, está todo ahí, y por supuesto para dejarlas abiertas para el espectador. Hay una pulsión destructiva y otra vital, que coexisten dentro del personaje. ¿Por qué no puedo volver a pelear, a enamorarme, a desear?, se pregunta Ramón. Aquí el personaje vampiriza la juventud de su pareja, y ella de alguna manera utiliza la fuerza de él.

"Esto llega en un momento hermoso para mí"

"Sangre en la boca" tiene al barrio de Barracas como escenario. Inconfundible, los empedrados, los paredones de las zonas industriales. Algo de la película "Gatica", de Leonardo Fabio, la escena debajo del puente del ferrocarril, vibra en el clima estético de "Sangre en la boca", y también el legado de Pino Solanas, con sus célebres "Sur" y el "Exilio de Gardel".

A Eva De Dominici, 20 años, experiencia en tiras televisivas, le gusta actuar bajo cualquier formato. "El cine tiene algo muy interesante, desde ya, por el tiempo para la preparación", explicó. Sobre el trabajo con Leo Sbaraglia, 46 años, dijo: "Ensayamos mucho, en especial por las escenas de tanta intimidad", reconoció.

Luego, abundó la joven que brilla en escenas de sexo que darán mucho que hablar: "Esto llega en un momento muy hermoso para mí. Ni bien leí el guión me lo imaginé, y quise hacerlo. A pesar de que no sabía nada del boxeo. Todo estaba por aprenderse". Haciendo una lectura ajustada, Eva aporta que su personaje "anda por la vida con mucha honestidad, incluso ternura; primero hace, y después piensa. Luego tiene que asumir las consecuencias (risas)". Finalmente contó que "la preparación física tan estricta fue una novedad. Nunca lo había hecho".

El director Hernán Belón dijo que le atrapa la fabulosa historia de Marco Antonio y Cleopatra, que algo de aquella mítica pareja de la antigüedad llegó hasta "Sangre en la boca". Una trágica historia que con 2000 años continúa marcando el pulso a la hora de meterse en los siempre insondables confines del amor.

"El boxeo es un marco para hablar de algunos temas que me interesa hablar. De la pasión, de un hombre que se acerca a los 40 años, que quiere reinventarse. Mi interesa mucho el territorio de las parejas; vemos de afuera sólo la superficie", aportó el director.

"El sexo es un aspecto central en las parejas. La violencia que está en la sociedad, y desde ya dentro de las parejas donde se disputa poder. Me pareció interesante explorar eso, una historia de pareja entre boxeadores, con violencia constitutiva en sus personalidades,", abundó luego Erica "La Pantera" Farías. Pieza clave en el armado de una película de boxeadores; una boxeadora femenina que entrena a la protagonista, enseña el oficio. En la película, con un rol secundario, pero central en la preparación de los protagonistas.


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