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Sábado 12 de Septiembre de 2009

Sauret: "Hacen falta más universidades"

Una docena de proyectos estudia el Congreso nacional para crear nuevas universidades públicas, a las que se les suman poco más del doble de propuestas del ámbito privado. Ante estas iniciativas, el actual presidente del Consejo de Rectores de Universidades Privadas (Crup), Héctor Sauret, sostiene que "en la Argentina hacen falta más universidades, no menos".

 Una docena de proyectos estudia el Congreso nacional para crear nuevas universidades públicas, a las que se les suman poco más del doble de propuestas del ámbito privado. Ante estas iniciativas, el actual presidente del Consejo de Rectores de Universidades Privadas (Crup), Héctor Sauret, sostiene que "en la Argentina hacen falta más universidades, no menos"; y completa su visión diciendo que en realidad en el país "no es que sobran médicos, abogados o ingenieros, sino que falta desarrollo".

También rector de la Universidad de Concepción del Uruguay (UCU), Sauret propone además sincerar el debate sobre el ingreso irrestricto y la necesidad de establecer cupos, pero que esta discusión sea sin "anteojeras ideológicas".

Sostiene que no es necesario cambiar toda la ley de educación superior: "No es un problema de técnica legislativa"; y alerta una "responsabilidad incumplida" de las universidades debido a su ausencia en temas como los incendios en las islas o las nuevas formas de energía, entre otros.

—Ante el crecimiento de la oferta de estudios superiores se habla de la falta de planificación, ¿cuál es su lectura?

—La de la Constitución Nacional, que dice que la educación es un derecho del pueblo argentino que demanda más educación superior. Antes de ir por las regulaciones y planificaciones de terceros, voy por la demanda del pueblo y la sociedad, y por eso creo que en la Argentina hacen falta más universidades, no menos. El Congreso de la Nación tiene la tendencia de crear nuevas universidades de gestión estatal, y mis colegas del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) han formulado algunas críticas. Pero yo he escuchado a los legisladores, y hay amplias densidades geoestratégicas vacías de educación superior, con necesidades no sólo de ofertas, sino de investigación y de extensión. En consecuencia, me parece importante que tanto el Estado como la iniciativa privada hagan un gran esfuerzo de inversión y cubran esas necesidades inconclusas.

—¿Qué temas considera fuera del debate universitario?

—Se tiene que razonar sobre los déficits que no se han podido resolver. Por ejemplo, epidemias y pandemias: ¿Dónde está la Universidad? O la contaminación del Río Uruguay por efectos de plantas que utilizan sustancias contaminantes, ¿lo va a resolver el Tribunal de la Haya ? ¿No hay un contexto histórico que debe ser observado por la Universidad en términos de responsabilidad social? La Universidad tiene una responsabilidad incumplida en suministrar inteligencia anticipatoria del conflicto. En la Cuenca del Río Paraná a la altura del Delta entrerriano hay un tema no resuelto, que es el incendio y la humareda en áreas bajo cultivo. O temas como las nuevas formas de energía o las catástrofes viales. Allí la Universidad debería estar involucrándose.

—¿Hay que cambiar la ley de educación superior?

—El Poder Ejecutivo anunció su interés en que haya una nueva ley de educación superior, ambas cámaras del Congreso están estudiando proyectos de legislación, y hemos participado en plenarios de diputados y senadores. La ley vigente es mejorable. Hay un dato que aconseja hacerlo: la nueva ley nacional de educación establece la obligatoriedad de la enseñanza secundaria, y la pregunta es quién va a dar destino a esos chicos que reclamarán su ingreso a la Universidad. Allí tal vez haya que hacer una adecuación, pero hay otros núcleos básicos de la ley vigente que a nuestro entender se tienen que preservar. Por ejemplo, el rol del Estado para la creación de universidades, la autonomía, el compromiso con la calidad, la rendición de cuentas a través de evaluaciones y la acreditación de las ofertas de grado y posgrado, especialmente de las carreras de interés público.

—¿No sería entonces necesario derogar la actual?

—No es un problema de técnica legislativa. Es un tema donde el Poder Ejecutivo tiene que resolver una cuestión política. ¿Qué necesita el Poder Ejecutivo? ¿Derogar la actual ley y hacer otra por una razón de frontera ideológica de gestión presidencial? ¿O lo que necesitan el Congreso y la sociedad argentina es que sus instituciones legales sean mejoradas por la experiencia, la jurisprudencia y el traspaso del tiempo? A nosotros, desde el Crup, nos parece muy importante que el Congreso actualice la ley si esto corresponde, pero no debería ser adecuada o transformada sólo por una visión parcial de carácter político e ideológico.

—Ante la obligatoriedad del secundario, ¿están preparadas las universidades para recibir más jóvenes?

—Me parece que no. Pero la Universidad tiene que asumir su adecuación a la nueva demanda. La tiene que asumir en calidad y cantidad, se tiene que comprender que debe haber cupos y que nuestros aspirantes a la Universidad tienen deficiencias de formación y ubicación frente a los requerimientos del pensamiento científico. No debería suponerse que este tema es de acceso irrestricto. 

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