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Domingo 24 de Julio de 2011

Santa Fe se divide por tres

Los larguísimos meses de campaña que desembocaron en la gran parada electoral de hoy dejaron claramente expuestos los lineamientos, paradigmas y corrales por los que compiten Antonio Bonfatti, Agustín Rossi y Miguel Del Sel.

Los larguísimos meses de campaña que desembocaron en la gran parada electoral de hoy dejaron claramente expuestos los lineamientos, paradigmas y corrales por los que compiten Antonio Bonfatti, Agustín Rossi y Miguel Del Sel. No hay margen para sorpresas a la hora del análisis tras seis meses de vocinglerías, internas, algunas pocas propuestas y demasiada exposición.

  El candidato del oficialismo ha barrenado la ola desde el mismo momento en que los resultados del 22 de mayo lo consolidaron como el nombre propio del gobernador Hermes Binner. Bonfatti logró que su nombre se hiciera conocer por medio de un bombardeo mediático y publicitario que ofertó una especie de valor agregado: "Bonfatti más Binner". Una vez que la promoción dio sus frutos, el mandatario santafesino se dedicó a construir su propia estela de cara a la candidatura presidencial y el delfín ganó márgenes de autonomía.

  Sin declaraciones altisonantes que hieran susceptibilidades, Bonfatti recorrió pueblos y ciudades buscando conservar lo logrado con un mensaje perfectamente estructurado: continuar con la gestión que desde el 2007 gobierna Santa Fe. Ni más ni menos.

 

El discurso binnerista.

  Agustín Rossi salió de la interna fortalecido por la victoria pero con la imperiosa necesidad de evitar fugas mayúsculas de votantes en el espacio del peronismo santafesino. La designación de su derrotado Omar Perotti como postulante a diputado nacional pareció una señal abarcativa de la Casa Rosada detrás de ese objetivo. Ambos dirigentes cumplieron con la formalidad de mostrarse juntos en algunas (pocas) ocasiones. La muy buena performance de María Eugenia Bielsa en las primarias a diputado nacional tuvo la connotación que Rossi necesita ahora para su categoría a gobernador: la affectio societatis de todo el justicialismo provincial.

  El jefe de la bancada de Diputados del Frente para la Victoria hizo una campaña prolija, recibió módicos avales de funcionarios de la Casa Rosada y mostró en el debate televisado haber sido el que mejor se preparó para ese cruce de ideas y propuestas.


Se instaló tan rápidamente la eficacia de ese discurso que al momento de escribirse esta columna de opinión la máxima adrenalina analítica está puesta en dilucidar cómo se resolverá la puja por otros boxes. Siempre en las vísperas de una elección trascendente hay que dejar respirar las cuotas de imprevisibilidad por si la realidad le pega cachetazos a la teoría.

Sin aviso.

  Aunque muchos observadores de la realidad política santafesina sigan aupando las potenciales y crecientes chances de Del Sel como "una sorpresa", lejos está en la práctica de ser mensurada como tal.

El cómico logró una importante suma de votos en la parada de mayo que ahora, por lógica matemática, se engrosará. Un rápido recorrido por los archivos geográficos de la provincia sumado a la falta de otras opciones le otorgan a Del Sel el pronóstico de una buena elección pese a haber sido desde lo teórico el que menos señuelos ofreció sobre una supuesta gestión del PRO.


Debió soportar la inexplicable salida fuera de tiempo de Carlos Reutemann, quien lo tiró al océano con sus declaraciones. Lo del Lole, cuanto menos, resultó desdeñoso y poco explicativo. No se le reclamaba una supuesta pertenencia al kirchnerismo sino la ausencia de cumplimiento a lo que prometió antes de las internas, cuando dijo que apoyaría al ganador. El ganador fue Rossi.

A todo o nada.

  Rossi, el candidato del gobierno nacional, carga sobre sus espaldas con los pro y los contra que llegan desde la Nación. El antecedente más cercano es la contundente derrota que sufrió el kirchnerismo a manos de Mauricio Macri en el imán mediático más imponente del país.


Una pizca importante de nacionalización electoral se filtrará en los comicios de hoy. Binner apuesta todo o nada al triunfo de Bonfatti para posicionarse de una buena vez como protagonista central antes de las internas del 14 de agosto, tratando de despegarse de la mácula de postulante testimonial. Tendrá, si el triunfo baña su orilla, todos los micrófonos de los medios nacionales a su merced.

El efecto Cristina

  La oposición nacional que no se encuadra con el Frente Amplio Progresista se juega con Del Sel una ficha que jamás imaginó iba a depositar en ese personaje extraño para la política provincial. Pero hay explicaciones empíricas, táctiles y constatables. Se dirán y escribirán una vez que pase el temblor.

La implementación de la boleta única en Santa Fe cambiará desde hoy y para siempre determinadas formas de hacer política, algo que ha sido reiterado en esta columna pero que todavía parece no haber sido entendido en toda su magnitud por algunos sectores partidarios que siguen creyendo en verdades que ayer fueron absolutas pero que hoy se convierten en material sepia.


.Recién sobre el camino final de la campaña la presidenta Cristina Fernández de Kirchner tomó intervención directa sobre Santa Fe al cachetear públicamente la gestión de Binner con el claro intento de buscar la polarización que Del Sel amenaza romper.

El gran cambio
. No habrá de ahora en más ninguna tracción superadora a la de las características personales del candidato. Un postulante con escaso índice de conocimiento popular podrá llegar a la cima con una buena causa que lo impulse (y una correcta estrategia de comunicación) pero otro con imagen negativa superior al 40 por ciento jamás alcanzará el objetivo.

  
Entre un fárrago de encuestas, operaciones y algún ruido de fondo, los santafesinos definirán hoy quién será el gobernador de la provincia, entre otros cargos de suma trascendencia, y dejarán escrito el trazo grueso de las lecturas políticas por venir. Que no serán pocas ni carecerán de valor.

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