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Viernes 04 de Mayo de 2012

Santa Fe participará en agosto de la prueba internacional Pisa

Es una decisión tomada a nivel nacional que suma a las provincias. Este año se centrará en matemática. La Ctera ya anticipó su rechazo

En agosto próximo, la Argentina se sumará a la prueba internacional Pisa, que evalúa competencias en matemática, lengua y ciencias, aunque esta vez pondrá el acento en la primera disciplina. Los destinatarios son estudiantes que estén en el secundario (no importa el año que cursen) y que tengan 15 años. Habrá una muestra por provincia, entre ellas Santa Fe. La secretaria general de Ctera, Stella Maldonado, dijo a La Capital que la organización gremial “rechaza la aplicación de estas pruebas” y “reclama participación de los trabajadores” en la evaluación de los aprendizajes.

Las pruebas Pisa —el nombre remite a la denominación en inglés: “Programme for International Student Assessment” o “Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos”— miden las habilidades de los chicos en lengua, matemáticas y ciencias, y son diseñadas, aplicadas y sistematizadas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo  Económico (Ocde). Se toman cada tres años.

Matemática. En 2012 la prueba buscará conocer especialmente las competencias matemáticas de los alumnos que tienen 15 años, es decir no por el año o grado que estén sino por la edad. Aunque esta vez la Argentina decidió que se tome sólo en los que están en el nivel  secundario.

La secretaria general de la Ctera, Stella Maldonado, acerca algunos detalles de esta prueba cuya etapa preparatoria ya arrancó. Tal como indicó, “el Ministerio de Educación está desarrollando capacitaciones regionales a supervisores, directivos y piensa sumar en poco tiempo a los docentes de las escuelas que participarán de la muestra”.

Como las pruebas son tomadas por “agentes externos” a las escuelas, la capacitación a los educadores está orientada “a sensibilizar y preparar a los alumnos para participar de este testeo”. El examen total estará reunido en un cuadernillo que recién y solamente los estudiantes conocerán el mismo día de agosto en que se sienten a completarlo.

Hasta donde pudo conocer La Capital por distintas fuentes, participarán todas las provincias, menos La Rioja y Tierra del Fuego que no fueron incluidas en la muestra. La selección y cantidad de escuelas por provincias, así como la dirección de esta evaluación, la realiza el Ministerio de Educación de la Nación.

En Santa Fe. Así, desde la cartera educativa santafesina señalaron que de esta provincia fueron elegidas por Nación para la muestra 10 escuelas secundarias: siete públicas y tres privadas. De las privadas, dos pertenecen a Rosario y una a Santa Fe; y de las públicas: dos son de Rosario, dos de Venado Tuerto, una de Reconquista, una más de Salto Grande y otra de Arequito. En total serán 350 alumnos, 35 por cada escuela seleccionada.

¿Por qué la Ctera se opone a estas pruebas internacionales? Lo primero que dice Maldonado —argumento que viene sosteniendo en distintas publicaciones— es que no se puede desconocer de dónde vienen estas evaluaciones, quiénes las diseñan, ejecutan y elaboran luego los ranking por naciones: “Son ideadas por la Ocde, un organismo supranacional de los países centrales que tiene entre sus principales objetivos impulsar el libre comercio mundial”.

Además, recordó que los estudiantes que serán “testeados” reúnen la misma condición de tener 15 años, “independientemente del curso en que estén, es decir que da igual que estén en primer año que en tercero o cuarto”. De allí que consideró que “desde el punto de vista estadístico la muestra es inconsistente”.

También la dirigente agregó  al respecto que aquí “se comparan estudiantes que están en sistemas educativos absolutamente incomparables”, es decir sistemas de jornada completa o aquellos con cuatro horas de clase y “profesores taxis”.

Pero también recordó que con los resultados obtenidos, “la Ocde elabora un ranking de países según los puntajes obtenidos que será utilizado como instrumento de calificación por el Banco Mundial, el BID y el FMI”.

Otro aspecto que cuestionó es que “la prueba requiere para su concreción de una alta competencia lingüística en interpretación de textos traducidos del inglés a un castellano neutro, inaccesible para muchos de nuestros estudiantes”.

“Nosotros desde Ctera ponemos en duda para qué sirven estas pruebas. No se puede fundamentar pedagógicamente cuál es su razón de ser, ni que de su aplicación hayan surgido procesos de mejora de la calidad educativa”, advirtió.

Maldonado entiende que para que una evaluación tenga sentido hay que “poner en relación objetivos propuestos con medios dispuestos, con el fin de tener un diagnóstico que incluya contexto, actores y procesos”. En otras palabras, “hay que evaluar todo”, y algo más: “Es imposible evaluar sin participación de los trabajadores de la educación, que son los que luego tendrán que garantizar las mejoras requeridas”.

Recordó que “la ley de educación nacional establece un consejo de evaluación de la calidad con participación de los trabajadores, pero que no ha sido convocado”. Demandó así “la convocatoria a los sindicatos docentes a todos los consejos consultivos que establece la ley de educación nacional, a la asamblea del Consejo Federal de Educación y a concertar en paritarias todo lo que tenga que ver con el trabajo docente”.

Sobre calidad. “Ctera —agregó— no discute si hay que evaluar o no, lo que debate es desde qué concepto de calidad producir esa evaluación y qué, cómo, por qué, para qué y con quiénes evaluar”. Maldonado expresó entonces que “la Ctera rechaza la aplicación de las pruebas Pisa en nuestro país”, adviertiendo sobre la necesidad de promover el debate acerca de qué tipo de evaluación y calidad educativa están en juego.

Y una vez más llamó a mirar con atención de dónde provienen estas mediciones: de organizaciones que promueven la expansión del libre comercio y por tanto buscan hacer de la educación también un bien comerciable. “Por eso —concluyó— viniendo de quien viene, por sí mismas no resultan para nada confiables en orden a mejorar la educación”.

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