Cartas de lectores
Martes 29 de Noviembre de 2016

Salven a los castores

Dios creó el Universo, y El, que es perfecto y el más sabio, puso a cada criatura, desde la cucaracha hasta el ser humano, con un fin.

Dios creó el Universo, y El, que es perfecto y el más sabio, puso a cada criatura, desde la cucaracha hasta el ser humano, con un fin. Nos guste o no, fue, es y será su voluntad hasta que quizás, su paciencia se agote, y algún día acabe con su obra. Pero que ahora un depredador por excelencia como es el ser humano, que se ha cansado de talar bosques, pretenda exterminar una especie animal, como quieren hacer en Tierra del Fuego, directamente parece implicar un desafío al Creador. Este auténtico ingeniero de la naturaleza como es el castor, roedor semiacuático, nativo de América del Norte y Eurasia, engloba tres especies: el castor americano, el castor europeo y el castor de Kellog, este último extinguido desde el Pleistoceno. Todos ellos habitan exclusivamente el hemisferio Norte, por lo que los castores americanos de Tierra del Fuego fueron introducidos. En su hábitat natural, este roedor no perjudica el ecosistema, por el contrario, lo mantiene saludable ya que crean humedales, controlan inundaciones y eliminan contaminantes de las corrientes. Poseen especial habilidad en construir en arroyos y ríos diques que a su vez crean estanques donde sitúan su hogar (castorera), construido con troncos de árboles que talan sus poderosos incisivos. Muy apreciados por sus pieles y la obtención de ellos del castóreo, contribuyó a edificar grandes naciones como los Estados Unidos y Canadá (el castor es animal nacional de este país) ya que la búsqueda de sus pieles impulsó la exploración y posterior desarrollo económico de Norteamérica. Alguna vez en un pueblo de Francia eliminaron hasta la última cucaracha, y tiempo después los desagües y cañerías quedaron totalmente bloqueados por la mugre y los desechos, por lo que los habitantes de esta ciudad, desesperados, debieron importar cucarachas para que volvieran a limpiar de materia orgánica en descomposición las entrañas de sus casas. Ahora bien, si realmente es más daño que beneficio el producido por los castores de Tierra del Fuego, y si su erradicación no alterara el equilibrio ecológico del ecosistema, ¿no sería más conveniente y humanitario que los castores de Tierra del Fuego fueran devueltos al lugar de su procedencia original? Después de todo qué derecho tiene el hombre de aniquilar a una especie que puebla el planeta.

DNI 11.270.762


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