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Sábado 05 de Octubre de 2013

Salidas para preservar y educar sobre parajes verdes de la ciudad

Una iniciativa que apuesta a conocer los recursos naturales. La veterinaria Mónica Díaz coordina visitas al parque Urquiza

NO hace falta viajar ni recorrer largas distancias para observar el vuelo de las aves, descubrir su nido o escuchar el canto armonioso de las especies que habitan la región. "El jardín de la casa, un balcón o los senderos del parque son suficientes para dejarse sorprender por el mundo de las aves, y sumarse a una actividad que puede resultar placentera y apasionante", señaló Mónica Díaz, médica veterinaria, y guía en las salidas de observación que buscan entusiasmar a chicos y grandes, y educar sobre el cuidado del medio ambiente.

"Las aves son un disparador para descubrir la naturaleza urbana, rescatar el sentido de pertenencia y apreciar los recursos naturales del lugar donde vivimos", agregó la coordinadora del Club de Observadores de Aves de Casilda.

Avistar, bichar o simplemente seguir con la mirada su comportamiento es un recurso didáctico para conocer la diversidad biológica en los espacios verdes. La observación de aves silvestres en libertad es una práctica que además creció de la mano del ecoturismo, y que hoy tiene millones de seguidores en todo el mundo. En Argentina, existen más de mil especies de aves, y en Santa Fe 450 están registradas.

El turismo. "Para promover el turismo, hay que establecer ciertas pautas de conservación y cuidado de los recursos naturales, no sólo de las aves sino de toda naturaleza circundante", reflexionó Díaz, también docente de la Cátedra libre de Fauna Silvestre de la Facultad de Veterinaria. "Nuestro objetivo consiste primero en conocer para querer, y luego querer para conservar y respetar", apuntó la especialista con respecto al proyecto educativo que impulsa con el apoyo de la Asociación de Amigos del Parque Urquiza. La Capital presenció una salida de observación por ese paseo, y acompañó a un grupo de mujeres que aprenden tejido en las instalaciones de la Biblioteca Ecológica.

La observación. La primavera invita a recorrer los senderos verdes de la ciudad, mirar hacia arriba e interpretar los sonidos de la naturaleza. "El mejor momento para observar suele ser por la mañana temprano cuando las aves salen en busca de alimentos y también al atardecer. Por las noches se pueden ver lechuzas, búhos, y otras aves con hábitos crepusculares", afirmó la veterinaria. A la vista de los observadores, enseguida aparecen las torcazas y palomas picazuro que se reproducen en cantidad todo el año; las calandrias con su canto insistente; los jilgueros dorados y por supuesto los horneros, especie emblemática de la zona y declarada ave nacional.

Para Díaz que admira y observa con fundamento científico el vuelo de los pájaros desde hace más de diez años, "las aves son seres mágicos que surcan el cielo y viven en todos los ambientes.

"A Rosario se la considera una ciudad verde", dijo en referencia al espacio costero del parque, puente entre el río y los espacios urbanos, en el que habitan alrededor de 60 especies diferentes. "Los árboles, a través de sus frutos, flores y frondosidad nos ayudan a descubrir las distintas aves existentes en la zona, así el picaflor posa sobre el ceibo atraído por sus colores; la cotorra hace nidos comunitarios en las ramas de los eucaliptus; y el zorzal colorado come los frutos del arbusto Eugenia". Díaz también explicó que las aves son animales eminentemente territoriales, tienen hasta dos nidadas por año y no tardan más de 15 días en construir un nido que puede pesar hasta 5 kilos y resistir hasta 20 años, aunque sólo lo utilicen una vez.

El parque Independencia es otro espacio verde urbano para observar a las aves. "Hace unos días encontré una gallareta en el laguito, un dato interesante porque no sólo habitan las lagunas sino también los humedales artificiales", destacó con respecto a una práctica cotidiana, y que afianzó luego de acompañar a su marido en los viajes de trabajo que realizaba por el sur del país. "Mientras esperaba, la mayoría de las veces en lugares desolados, comencé a observar aves playeras y marinas", recordó.

El vínculo con la naturaleza depende generalmente de la relación y el aprendizaje que se establece con este medio durante la infancia. "En ese sentido, puede parecer que los niños que crecen en las ciudades están en clara desventaja, porque disfrutan poco de la naturaleza o la estudian en libros. Pero lo cierto es que en las ciudades también hay un entorno natural por descubrir, cuya biodiversidad desconocen la gran mayoría de las personas que habitan en ellas", manifestó la observadora luego de trabajar con la Red de Escuelas Verdes y participar en el Foro Latinoamericano de Desarrollo Sostenible que se realizó en mayo.

aulas al aire libre. ¿Por qué incentivar a los niños en esta actividad que los acerca al mundo de las aves? El proyecto de educación ambiental propone convertir los parques y jardines más cercanos en aulas al aire libre. A partir de diferentes talleres, los chicos pueden identificar una gran variedad de aves y relacionarlas con el patrimonio natural, cultural e histórico. "Las aves son un despertar hacia el cuidado de la naturaleza y en la medida que los chicos conozcan y valoren lo que tienen, lo sentirán como suyo. Enseñarles a identificar las aves, sus nidos y el lugar donde habitan, es algo simple que luego transmiten a sus padres, y lo expresan a través de dibujos y cuentos", explicó sobre una actividad atrapante.

Día del ave. Al celebrarse hoy el Día Nacional del Ave, la Asociación de Amigos del Parque Urquiza organiza mañana a las 9.30 una salida de observación de aves por los espacios verdes del parque. Esta actividad de acceso libre y gratuito, estará coordinada por Mónica Díaz con el apoyo además de la biblioteca ecológica, y en el marco del proyecto "Aves y espacios verdes urbanos en la ciudad". Los interesados podrán presentarse directamente en las instalaciones del Centro Cultural Parque Urquiza, ubicado en Chacabuco y 9 de Julio.

Observadores. Los Clubes de Observadores de Aves (COA) son independientes, voluntarios, organizados bajo normas propias y sin fines de lucro. Son aficionados por las aves que realizan actividades para promover una agenda ambiental en la localidad donde habitan y responden a otra agrupación llamada Aves Argentinas, organización no gubernamental que trabaja desde 1916 en la conservación de las aves silvestres y sus ambientes, y la investigación científica ornitológica.

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