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Sábado 04 de Abril de 2015

Salas para chicos en los barrios, un medio para llegara las familias

Funcionan en los Centros de Convivencia Barrial (CCB). Hay más de mil niños integrados. En especial se busca sumar a las madres.

Brenda tiene 19 años, está embarazada y acompaña a su otro hijito, Alejo, de tan solo 3 años en las horas de juego y aprendizajes que le propone el Centro de Convivencia Barrial (CCB) Emaús. La sala infantil a la que asiste su pequeño es parte de las propuestas del espacio municipal de Génova al 7900, y una iniciativa que ahora se presenta como parte del Programa Infantil Educativo (PIE), dependiente de la Secretaría de Promoción Social municipal. Un plan que aseguran "busca fortalecer" las acciones que ya se ofrecen en los barrios, pero con "una mirada más integral, que incluya a las familias" de los sectores más vulnerables. En Rosario, ya son más de mil los chicos entre 0 y 3 años, que participan de esta experiencia y que prometen ampliar en 2015.

En el CCB de barrio Emaús funcionan una "sala de primera infancia" para los nenes y nenas de 3 años y otra para quienes tienen 4; cada una con una maestra de educación inicial a cargo: Vanesa Martínez y Belén Acatto Sánchez. Los encuentros comienzan cada mañana (de lunes a viernes) a las 9.30 con el desayuno y concluyen a las 12.30, luego de almorzar.

"Hacemos una ronda y contamos qué hicimos en casa, ponemos mucho énfasis en los hábitos, como por ejemplo lavarse las manos antes y después de cada comida", comenta Vanesa, que hace 8 años trabaja en estas salitas. Mientras conversa sobre lo cotidiano hamaca en sus brazos a una pequeña, que sabe "no cumplirá todavía las tres horas" previstas, por eso se apura a llamar a la mamá para que la venga a retirar. El tiempo con el que manejan "la adaptación" de los chicos se rige por lo que cada uno necesita.

La mañana del último viernes de marzo, Vanesa y Belén estaban con las manos pintadas invitando a los chicos y a dos mamás presentes a darle color a un árbol otoñal dibujado en un afiche. Algo que describen como un trabajo colectivo.

Más tarde invitan a los pequeños a mirar un video donde abundan las canciones de María Elena Walsh. Todo transcurre en una de las salitas alegremente decorada con banderines y motivos infantiles. Al trabajo de estas maestras se suma el de dos profesores de educación física y dos promotores socioalimentarios.

Como en el jardín.PUNCTUATION_SPACE"Está buenísimo el espacio. Trabajan muy bien", dice Nadia, la madre de Tiago. El nene tiene 3 años y por el momento se muestra más decidido a irse que a estar con otros chicos, por eso no se despega de su mamá. Nadia tiene 27 años y vive muy cerca de este CCB.

El formato y la dinámica del trabajo con los más pequeños en las llamadas "salas de primera infancia" son iguales a la de un jardín de infantes. Sin embargo, una y otra vez quienes coordinan y dirigen estas propuestas municipales afirman que "no son lo mismo" y que tampoco los reemplazan.

"Estos espacios no son la alternativa a la guardería o el jardín maternal", dice la psicóloga Verónica Pérez, coordinadora del CCB Emaús. Para explayarse en esta afirmación repasa que donde ahora funciona el centro de convivencia, antes había un comedor, más tarde un dispensario y luego un Centro Crecer. "El Centro Crecer estaba asociado a la primera infancia, ahora la dinámica es otra, se trabaja en vínculo con la familia, de manera más integral", describe y agrega que eso implica contar además con diferentes propuestas para los jóvenes y adultos, y en particular para las mamás.

También hay actividades que se programan especialmente con los chiquitos que asisten a las salas y sus madres, como "paseos por la ciudad, por los espacios públicos". Analiza que representan oportunidades para que accedan a lugares a los que aún viviendo en Rosario, todavía no conocen.

Las familias se integran al CCB Emaús por diversos caminos. "A través del boca en boca, del centro de salud pero sobre todo buscándolas una por una, caminando el barrio. No hay otra manera mejor", señala la coordinadora.

La mayoría de las mamás que llevan sus pequeños son muy jóvenes, "tienen 19, 20 años", y pertenecen a familias numerosas. El problema habitacional se siente con fuerza en la zona "donde ya hay más de una familia en cada casa". Y la situación socioeconómica habla de padres que viven sobre todo de changas, o madres que trabajan como empleadas domésticas o cuidadoras de niños. No abundan los trabajos estables, y son muchos los que reciben la tarjeta de ciudadanía. En ese contexto —describe Pérez— el CCB es un lugar de referencia del Estado: todas las consultas se tramitan por este espacio que permanece abierto de 8 a 17.

Fortalecimiento.PUNCTUATION_SPACE ¿Y qué novedad trae el Programa Infantil Educativo (PIE) lanzado el 17 de marzo pasado por la intendenta Mónica Fein si cada CCB ya viene trabajando con diferentes propuestas? La pregunta la recogen la coordinadora del centro Emaús y la directora general de Infancias y Familias de la Municipalidad de Rosario, Alejandra Subirá. Reconocen que si bien el trabajo "no empieza hoy" lo que se busca con la llegada del PIE "es fortalecer" lo que se hace: "Ahora la apuesta está en fortalecer al adulto. Esto se fundamenta en el trabajo con las familias, con afianzar los vínculos. Se trata de una visión más global de los centros, la idea es afianzar la línea de la convivencia, la primera infancia y los jóvenes."

Explican que esa meta del "fortalecimiento" es acompañada por algunas medidas concretas y que tienen proyección para toda la ciudad, como el acondicionamiento de los edificios en los CCB, la construcción de 10 nuevas salas, la incorporación de más docentes de nivel inicial y el aporte de materiales de trabajo, entre otras decisiones.

En Rosario son 31 los CCB ubicados en los distintos barrios. Y ya son mil los nenes y nenas entre 0 y 3 años (edades para las que está anunciado el programa) incorporados al ahora denominado PIE. Número al que se estima se sumarán unos 500 chicos más en los próximos meses. "Queremos fortalecer el cuidado y la crianza través de los vínculos, darle un lugar preponderante al rol de los adultos cuidadores", argumenta el subsecretario de Acción Social, José María Catena. Para cumplir con este fin —dice Catena— se ha incrementado el presupuesto (un 1,4 por ciento más para este año) de Promoción Social.

Medida preventiva.EN_SPACEJunto a un equipo de trabajo de Promoción Social, Catena y Subirá describen al PIE como "una medida preventiva, que tiene una perspectiva de derechos, donde la idea es que las madres participen junto a los hijos". "Es otro modo de trabajo con las familias", reiteran para señalar por qué además se apoyan en esta tarea con otros organismos del Estado municipal, y otros espacios como vecinales y organizaciones sociales que cuentan con propuestas para los más pequeños y las familias.

En 2014 eran 38 las salas de primera infancia funcionando en los CCB, como el Emaús. Actualmente son 53, cada una con una maestra de nivel inicial, ingresada por concurso y donde se requiera (por el número de pequeños que asisten) también con maestras auxiliares.

Analizan que el PIE llega para acompañar la extensión de la obligatoriedad que desde este año arranca en la sala de 4 años del nivel inicial. Una medida nacional que impacta en la provincia. Ante la consulta sobre la relación del PIE con la necesidad de contar con guarderías o jardines maternales municipales en los barrios (ver aparte "Faltan guarderías en los barrios"), en particular con las madres que trabajan, reiteran la mirada "global, integral del programa" que asiste a los chicos con sus familias.

"Se trabajan los aspectos educativos, cognitivos y motrices", profundizan sobre las metas del PIE. En todos los casos estas "salas de primera infancia" están organizadas para compartir tres horas diarias (turno mañana y tarde donde se pueda). Y el agregado de propuestas orientadas para las madres, como los talleres sobre nociones de cuidado o nutricionales. Afirman que "cada familia es una oportunidad" de mejorar la vida propia, de los más pequeños y a futuro asegurar mejores trayectorias escolares.

La etapa obligatoria del nivel

Desde este año la sala de 4 años del nivel inicial es obligatoria para todo el país. Según el Ministerio de Educación de Santa Fe, en la provincia 8 de cada 10 chicos está en esta salita ahora obligatoria. En una entrevista publicada por este medio unos días antes del inicio de clases (28/02/15), la ministra de la cartera educativa Claudia Balagué reconocía que la cobertura aún no alcanza a todos los nenes y nenas de 4 años, y que garantizarla requerirá de un “proceso gradual”.
  “Hoy estamos en un 82 por ciento de cobertura con la sala de 4 años. Este año vamos a abrir 80 nuevas salitas de 4 años y 16 jardines de infantes. Con esto nos acercamos al 90 por ciento”, anunció Balagué. También dijo que donde ya están habilitadas las salas y faltaban los cargos docentes, el Ministerio los proveerá para que comiencen este año.
  Para cumplir con la obligatoriedad, el Ministerio provincial también acreditará la sala de 4 años a los chicos que transitan por jardines municipales, o como en el caso de Rosario a través de convenios con los Centros Territoriales de Referencia (CTC). Y según Balagué, la mayor asignación oficial en materia de infraestructura se las llevarán Rosario, Santa Fe y las grandes ciudades “donde hay mayor necesidad”.

Faltan guarderías en los barrios

Un proyecto de ordenanza para crear jardines maternales municipales en zonas vulnerables de Rosario perderá estado parlamentario sino se trata antes de fin de año. La iniciativa es de los concejales del Frente para La Victoria Norma López y Roberto Sukerman y busca responder a la educación integral de niños y niñas entre 0 y 4 años.
  Desde que se presentó en 2009, el proyecto da vueltas de un lugar a otro y nunca obtuvo una respuesta a la altura de lo que se demanda. Actualmente está estancado en la comisión de salud.
  La propuesta responde a una doble mirada de atención a la infancia y a las mujeres que trabajan. Se trata de “garantizar los derechos laborales de aquellas mujeres y sus parejas que no tienen dónde ni con quién criar y educar a sus hijos” y “también el derecho a la educación de niños y niñas desde el momento de su nacimiento, además de atender a una problemática que suele derivar en una de las formas de trabajo infantil, cuando los padres no tienen dónde dejar a sus hijos más pequeños y terminan siendo los hermanos mayores los que los cuidan”. Las declaraciones pertenecen a la concejala Norma López y las formuló en 2012, cuando se conoció el plan estratégico nacional para garantizar la escolaridad obligatoria, y por tanto este proyecto de jardines cobró mayor relevancia.
  En esa oportunidad se advertía sobre “la negativa del socialismo a tratar el proyecto desde 2009”, postergando por una razón u otra su debate. La iniciativa impulsa que los jardines maternales municipales se creen en las zonas más vulnerables de la ciudad, aprovechando las dependencias municipales que ya existen o que la Municipalidad estime convenientes.
  La idea principal es que sean jardines públicos, pero admite que si no se alcanzaran a cubrir las necesidades se habiliten convenios con privados (vecinales, organizaciones sociales) para subsidiar su funcionamiento. La propuesta también ha sido conversada con docentes públicos y privados.

En la ciudad.  Hacia fines de 2012, en Rosario había 194 jardines de infantes y maternales, el 70 por ciento ubicados en el centro de la ciudad, que atendían a unos 11 mil chicos hasta los 4 años (datos de la Supervisión de Jardines de Infantes Municipal). Se trata de jardines particulares, que se sustentan con el arancel que pagan las familias.

La perspectiva de los derechos

La ley de educación nacional Nº 26.206 considera al nivel inicial como una etapa más de la educación. Entre los objetivos que se propone, figura el de “promover el aprendizaje y desarrollo de los/as niños/as de cuarenta y cinco (45) días a cinco (5) años de edad inclusive, como sujetos de derechos y partícipes activos/as de un proceso de formación integral, miembros de una familia y de una comunidad”. También “propiciar la participación de las familias en el cuidado y la tarea educativa promoviendo la comunicación y el respeto mutuo”, además de “atender a las desigualdades educativas de origen social y familiar para favorecer una integración plena de todos/as los/as niños/as en el sistema educativo”.


 

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