El Mundo
Martes 06 de Septiembre de 2016

Rusia y EEUU no logran un acuerdo para detener la guerra en Siria

Obama y Putin negociaron sin resultados. Pero se espera continuar dialogando para llegar a un cese del fuego limitado a Alepo.

El presidente estadounidense, Barack Obama, y su homólogo ruso, Vladimir Putin, no pudieron limar sus diferencias sobre el conflicto sirio en un encuentro en la ciudad de Hangzhou, China, donde concluyó la cumbre del G-20. Alepo y otras ciudades sirias seguirán así sufriendo los devastadores efectos de la guerra, que ya va para su sexto año y ha costado la vida de al menos 300.000 personas y causado el éxodo de millones.

"En vista de los problemas existentes en la confianza mutua, las negociaciones fueron duras", reconoció Obama tras el primer encuentro con Putin en varios meses. La conversación fue buena, duró más de lo previsto y se centró en Siria y Ucrania, dijo por su parte el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov. El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, y el ministro de relaciones Exteriores de Rusia, Serguei Lavrov, estuvieron negociando durante dos días, pero sin éxito, en un intento de acordar una actuación coordinada conjunta en Siria y de alcanzar un alto el fuego. No obstante, las dos partes acordaron continuar las conversaciones, dijeron diplomáticos rusos a la agencia de noticias Interfax.

La canciller alemana Angela Merkel llamó a Rusia a alcanzar un alto el fuego, al menos en Alepo. Está claro "que el tiempo apremia, si se contempla el sufrimiento de la gente", dijo Merkel. "Necesitamos un alto el fuego duradero para poder vertebrar un suministro humanitario", señaló, y consideró que Putin tiene una gran influencia en el asunto. Rusia es el principal aliado del régimen sirio de Bachar Assad, que está enfocando sus esfuerzos bélicos en torno a Alepo. Los bombardeos aéreos del régimen de Assad han castigado con dureza tanto a Alepo como a las zonas rebeldes de la periferia de Damasco, capital de Siria. Se estima que la mayor parte de las más de 300.000 víctimas del conflicto sirio han sido causadas por armas pesadas, las que predominan en las fuerzas estatales sirias y entre sus aliados, con Rusia a la cabeza. También colaboran en el terreno Irán y la milicia libanesa Hezbolá.

Moscú y Washington llevan meses negociando sobre Siria. Estados Unidos quiere que Assad y su aliado ruso cesen de inmediato los ataques aéreos y artilleros contra los civiles. Se necesita "un momento de tranquilidad para permitir a la población civil recibir ayuda humanitaria urgente", reclamó un portavoz estadounidense. Esto se aplica especialmente en Alepo, donde las tropas sirias volvieron a someter este domingo a asedio la parte controlada por los rebeldes, en el este de la ciudad. El asesio implica el uso masivo de bombas de caída libre, sin sistemas de guía e incluso de bombas "de barril", artefactos improvisados que tienen una trayectoría de caída imprevisible. Miles de civiles han muerto en Siria bajo estos artilugios improvisados que el régimen lanza desde helicópteros pesados de fabricación rusa.

Los diplomáticos norteamericanos señalaron que sólo "detalles técnicos" impidieron ayer llegar a una solución. Días antes, todo parecía indicar que habría acuerdo. El Departamento de Estado convocó a los periodistas a una teleconferencia que después fue cancelada. Kerry habló desde Hagnzhou de "algunas cuestiones difíciles" pendientes de aclarar. Diplomáticos estadounidenses señalaron que Rusia dio marcha atrás en algunos puntos y no cumplió lo que se había acordado antes. Pero el Ministerio de Exteriores ruso señaló que no había motivo para "declaraciones dramáticas" y añadió que se continuaría trabajando para alcanzar un acuerdo.

Pero por lo pronto el fracaso supone que continuará el desastre humanitario en Alepo, donde, al no producirse un alto el fuego en los bombardeos rusos y del régimen sirio, seguirá sin poder llegar la ayuda internacional. El presidente Obama ya había anticipado el domingo que veía las negociaciones "con escepticismo", pero que "merecía la pena intentarlo" a la vista de que "mujeres, niños y civiles inocentes necesitan alimento y medicamentos".

Ataques de Isis. Casi medio centenar de personas murió ayer en Siria en una ola de atentados del Estado Islámico (EI o Isis) cometidos mayormente en zonas bajo control del gobierno, incluyendo uno que dejó 35 muertos en la estratégica ciudad portuaria de Tartús, según informó la prensa estatal. En este puerto hay una base naval de Rusia, clave para la lógistica de las fuerzas rusas que operan en Siria. Estos atentados y otros en zonas kurdas ocurren luego de que el domingo el Isis perdiera su último bastión en la frontera con Turquía, y con él una conexión clave con el exterior.

Irán, contra Arabia Saudita

Las tensiones entre Irán y Arabia Saudita son una fuente invisible de la guerra siria. Ayer, el ayatolá supremo de Irán, Ali Jamenei, calificó a los sauditas de "infieles" y cuestionó su papel de administradores de la peregrinación anual a La Meca. Sunitas y shiítas se califican mutuamente de "infieles". Irán participa en Siria del lado de Assad, mientras Arabia Saudita apuesta a sus enemigos. "Los musulmanes de todo el mundo deberían reconocer la naturaleza blasfema y dependiente de los sauditas", clamó Jamenei en un mensaje anual con motivo de la peregrinación. Otro de los motivos esgrimidos son los accidentes del año pasado en La Meca.

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