Ovación
Martes 01 de Noviembre de 2016

Rugby, el juego de los valores

Valentín Marciali tuvo un gesto que vale más que un campeonato.

El fin de semana jugaron Old Resian y Atlético del Rosario en M15. El partido venía siendo parejo cuando Plaza anotó un try, claro en un principio. El árbitro miró a su asistente y tras el guiño lo convalidó. Hasta ahí podría ser una jugada normal de cualquier partido. Lo cierto es que una vez que sucedió esto, el capitán de Plaza y autor de la conquista, el hooker Valentín Marciali, se acercó al juez y le pidió que lo anulara ya que su octavo había cometido un knock on en la jugada previa. Eso se llama fair play. Fue un gesto para destacar y aplaudir de un chico que mama lo que el rugby se ufana de tener a diferencia de otros deportes grupales: valores. Para aquellos que no conocen el deporte, al rugby se lo relaciona con la brusquedad de sus movimientos, con la vehemencia e incluso con la violencia. Sin embargo esa es una falsa imagen. El rugby es otra cosa. Cualquiera que juega a algo quiere ganar pero no siempre el fin justifica los medios y el caso de Marciali bien vale el ejemplo. El rugby ayuda a forjar la personalidad de los jóvenes. Desde el primer entrenamiento, los chicos incorporan virtudes como respeto, lealtad, amistad, esfuerzo, espíritu de sacrificio, orden, educación, orgullo, responsabilidad, diversión y también una identificación con el club. En momentos complicados como los que se viven, el rugby volvió a dar una lección demostrando que sus valores están vivos. Fue un gesto. Simple, si se quiere, pero que vale más que un campeonato.

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