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Miércoles 02 de Noviembre de 2016

Ruego del Papa desde Suecia por los refugiados

En las celebraciones por el 500º aniversario de la Reforma que dio origen al luteranismo, también pidió unidad a los cristianos.

El papa Francisco aseguró ayer durante su regreso a Roma tras un viaje oficial a Suecia que "no es humano cerrar las puertas a los refugiados" y tras remarcar que es una actitud que "a la larga se paga políticamente", al tiempo que agradeció al país escandinavo la recepción de argentinos y sudamericanos "en el tiempo de las dictaduras militares". El pontífice había celebrado misa antes de partir ante refugiados e inmigrantes, elogiando como "bendecidos" a los habitantes del país mayoritariamente laico que reciben a quienes buscan asilo.

El propósito principal del viaje de dos días del Papa fue participar en una conmemoración conjunta con los luteranos por el aniversario número 500 del comienzo de la Reforma, que se cumple en 2017. Tras una histórica ceremonia interreligiosa el lunes, Francisco volcó su atención al hecho de que Suecia, un país principalmente laico, acogiese el año pasado a decenas de miles de solicitantes de asilo, en contraste a muchas otras naciones europeas.

En el estadio de fútbol de Malmö, con unos 15.000 espectadores, Francisco dedicó ayer su homilía al sermón de Jesús en la montaña, que enumera las bienaventuranzas, pero agregó algunos cambios. "Bienaventurados son aquellos que miran a los ojos de los abandonados y marginados y les muestran su cercanía", declaró el Sumo Pontífice. "Bienaventurados son aquellos que renuncian a su comodidad personal para ayudar a otros", agregó.

Los comentarios del Papa tuvieron un simbolismo especial en Malmö, que en los últimos años oficia de puerta de entrada para miles de inmigrantes que huyen de guerras en Oriente Próximo.

En Suecia residen muchos inmigrantes de América latina, Oriente Próximo y Asia y sus descendientes nacidos en el país europeo. El año pasado recibió a 163.000 refugiados, más que cualquier otra nación de la Unión Europea en proporción a su población. Su reputación de tolerancia y estabilidad lo han convertido en un destino de refugiados durante décadas.

Sondeos muestran que Suecia es uno de los países más arreligiosos del mundo. En una encuesta de WIN-Gallup del año pasado, cerca de ocho de cada 10 suecos dijeron que eran no religiosos o ateos convencidos. Otros sondeos muestran que los suecos confían más en instituciones como la agencia tributaria que en la Iglesia Luterana.

Pese a eso, han aceptado más a los refugiados e inmigrantes que países católicos como Polonia y Hungría.

También durante la misa en Malmö para conmemorar el Día de Todos los Santos pidió a los cristianos "dejar de lado todo lo que nos divide y enemista y buscar nuevas posibilidades para avanzar en el camino de la unidad".

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