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Sábado 13 de Septiembre de 2014

Rotar: la carta para ganarle a las malezas

(Por Florencia Sambito). _ Especialistas del sector público y privado aconsejan modificar las prácticas. "Hay que hacer más agronomía", dijeron.

Con el marco del reciente Congreso de Maíz como fondo, Mario Vigna, especialista del Inta-Bordenave, se refirió al problema de las malezas. "En América, sobre todo en lo que es Estados Unidos y Sudamérica, es donde el problema de las malezas resistentes y tolerantes está siendo más importante y va a seguir siéndolo", admitió.

Hay muchos factores que explican esta situación reinante para los cultivos extensivos, pero uno de ellos se reitera siempre: "Por razones prácticas, se trata de aplicar una tecnología uniforme, simple y barata y esto hace que necesariamente, al ejercer una presión de selección constante y por un simple proceso de evolución, las malezas van apareciendo y resistiendo las prácticas utilizadas", dijo.

En este sentido, Vigna consideró que para aplicar una solución técnica, habrá que hacer "un poco más de agronomía". Y a la vez, habrá que tener una expectativa diferente acerca de lo que es el control.

"Porque si nos apoyamos en otros herbicidas, aplicando la cantidad de productos que podemos utilizar, estaremos trabajando con los productos que ya están en el mercado. No existe uno nuevo aún, capaz de resolver el problema", aludió el especialista.

Será cuestión de mirar un poco más lejos que del simple hecho de cambiar el herbicida. "Habrá que incorporar más conocimiento de la biología de las nuevas poblaciones para interpretar realmente las problemáticas, pero a su vez explorar alternativas como la potencialidad de los cultivos para competir con las malezas, para tolerar la competencia de las malezas". Esto, dicho en el Congreso de Maíz, tuvo mucho más sentido.

Alternativas. Que las hay las hay. Filosóficamente, se expresó Mario Vigna: "el gran drama es cómo hacemos para hacernos responsables todos de conservar las tecnologías nuevas y solucionar esto. ¿Por qué digo esto? Porque estamos diciendo que alguien tiene que cambiar, que el productor tiene que gastar más, tiene que prever, tiene que mirar hacia adelante e invertir más. Pero le estamos exigiendo una lógica que nosotros, como técnicos, o proveedores de servicios, no usamos. Porque estamos pensando en lo inmediato, en colocar nuestro producto rápido", advirtió.

La rotación de los cultivos es la partida básica. Porque al rotar un cultivo "le estamos cambiando el escenario a las malezas". Si todos los años se reitera la misma receta, "si hacemos exactamente lo mismo, vamos dejando nichos o espacios que son siempre iguales", añadió el disertante. "Aplicamos la rutina anual, con una presión determinada, entonces todos los años vamos acostumbrando las nuevas malezas, les calzamos el ciclo justo". El sólo hecho de cambiar un cultivo de verano por uno de invierno ya cambia automáticamente la población de las malezas, se corta sus ciclos.

"El tema básico acá y no es nada nuevo lo que voy a decir es diversificar, no caer en la rutina anual de todos los años lo mismo", finalizó Vigna en su recomendación.

Resistencia. A su turno, Santiago Barberis, ingeniero y socio de la consultoría en cultivos Lares SA, se refirió a la resistencia, en plan de sugerencias de manejo y alternativas.

Imaginando un recorrido por distintos lotes, Barberis propuso: "Lo primero que vemos es que hay dos establecimientos. Uno manejado con rotación de cultivos, lo que te lleva a rotar herbicidas, modos de acción, donde no hay problemas de malezas, normalmente. Pero, ¿dónde revienta primero el problema de malezas? Allí donde hay monocultivo de soja. Porque fue todo el tiempo glifosato".

Frente a este escenario, si existía un sistema "más o menos armado", no serán tantos los cambios por hacer. Se tratará, en palabras del disertante, de "encontrar valor en algunas cosas que antes no hacías". Se refería a rotar los cultivos, a utilizar herbicidas residuales, por caso. Sobre este punto señaló: "lo de los residuales fue un cambio notable, estuvimos 15 años sin ellos y ahora tenemos que volver a aplicarlos. Veinte años atrás, no se podía empezar un cultivo si no se ponía un herbicida residual, que nos diera persistencia y que nos permitiera matar la primera camada de malezas que aparecían".

En otro orden, Barberis anunció que habrá que "aprender mucho más de herbicidas", evaluando fundamentalmente dos aspectos: el control que posee sobre cada maleza y la fitotoxicidad que puede suponer para los cultivos sucesivos. "Creo que hemos avanzado mucho en eso, pero aún falta mucho más", reconoció.

Rotación. "En lo agronómico, vemos que ha tomado mucho más valor la rotación de cultivos, de principios activos, de modos de acción en los herbicidas. Lo cierto es que cuando ves una intensidad de rotación importante, la cosa cambia".

Señaló dos efectos en este sentido: "Con la rotación de herbicidas no sabés muy bien por qué estás matando la maleza, pero a veces es el mismo cambio lo que la reduce. Por otro lado, cuando aumentás la intensificación e incorporás más cultivos al sistema, el campo está cubierto con algo durante más tiempo y eso no permite que germinen las malezas". Se trata de controlar las malezas en el tiempo, y no en el día.

En cuanto a la importancia específica del maíz en la rotación, Barberis admitió para el cultivo una cantidad de herbicidas mayor para trabajar. En maíz, malezas tolerantes como gomphrena, son mucho más fáciles de controlarlas que en soja. "Eso le estaría dando al maíz un plus", anunció.

Así todo, José Mutti, vicepresidente de la Asociación de Ingenieros Agrónomos de la Zona Norte de Buenos Aires (Aianba), entidad organizadora del congreso, admitió que "estamos en un momento en que el área de maíz está en baja: estamos hablando de un 25 por ciento menos de superficie de maíz respecto del año pasado. Realmente es preocupante porque esto trae aparejado el incremento del área de soja", precisó.

¿Qué es lo que explica este mal momento para el cultivo? "Como commoditie, tiene un precio muy bajo y sigue en baja", indicó. A su vez resaltó que el futuro no es alentador: "Se prevé una muy buena cosecha en Estados Unidos, lo que hará que los stocks no bajen y que el precio del maíz en Argentina -con las retenciones que también juegan en contra- no estén están dando un resultado productivo o rentable hacia el productor. Las consecuencias en términos de sustentabilidad de los sistemas productivos, ya están siendo evidentes", concluyó el ejecutivo de Aianba.

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