Cartas de lectores
Jueves 15 de Septiembre de 2016

¿Rosario volverá a ser la misma?

Si te dijera que yo ahora tengo 54 años, pero me crié y vivo en mi ciudad, Rosario, puedo como testigo hablar de cambios que no fueron positivos. A veces hay cosas que me gustaría que se recuperasen, quiera Dios que algún día nuestros nietos puedan volver a vivir esas pequeñas cosas con las cuales crecieron nuestros padres y abuelos. Por ejemplo, a mi mamá la recuerdo con varias carteras, a mi hermana también, cada vez que salían de compras las lucían con orgullo. Ahora, en cualquier barrio de la ciudad, las mujeres no las pueden usar, llevan sus cosas en los bolsillos, ocultas, por temor justificado ya que no faltarán motochorros o ladronzuelos de poca monta, sin códigos, que les roban, las golpean, e incluso algunas han perdido la vida. Ahora entramos a nuestros hijos temprano a las casas, cerramos con llave cada vez que salen, miramos para todos lados, las calles parecen desiertas a ciertas horas, hay miedo, palabra que antes no figuraba en el diccionario de nuestro vecindario. Esperamos que nuestros hijos vengan de la escuela o facultad y rezamos para que Dios los traiga sanos y salvos. En los años 60 o 70, los abuelos jubilados vivían en la puerta de sus casas, mateando, viendo lo que pasaba en el barrio, también iban al club a jugar a las bochas, a las cartas, caminaban y juntaban verduras para la ensalada. Ahora salen muy poco de sus casas, y a veces los ladrones se aprovechan de su vejez, se introducen en sus hogares y les roban lo poco que tienen, que le ha costado el trabajo de toda una vida, los lastiman y maltratan. Crecimos donde los abuelos vivían y morían en sus casas, ahora muchos terminan en hogares de ancianos. De novios con la que ahora es mi esposa, buscábamos las plazas semioscuras, para vivir momentos de noviazgo, ahora no podes ir de noche a una plaza por temor a que te roben o algo peor. Donde había hamacas y chicos jugando, ahora hay motos, algunos fumando porros. Hay muchas cosas que no volverán a ser iguales, no digo que lo de antes siempre fue mejor, sólo digo que lo que hay ahora no me guata, ni para mí, ni para mis hijos, nietos y tataranietos. Quizás alguien dirá "¿por qué no te vas a vivir a otro lado?". Acá nacimos, crecimos, tenemos raíces, historias, vidas que no podemos dejar por una minoría que delinquiendo mantiene una ciudad en temor. ¿Rosario volverá a ser la misma?

Carlos Chinnici

DNI 13.502.288

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