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Martes 22 de Enero de 2013

Rosario, una vergüenza

Generalmente cuando se habla tanto durante la semana, los días de partido no pasa nada. Eso es estadísticamente comprobable. Pero Rosario cambió.

Las sensaciones se mezclan como la sociedad rosarina misma. Hay mucha indignación. Profunda tristeza. Generalmente cuando se habla tanto durante la semana, los días de partido no pasa nada. Eso es estadísticamente comprobable. Pero Rosario cambió. Es otra.Y el fútbol no puede estar ausente. Al contrario. Como gran demostración de masas que es, exacerba las muestras. Las hace más cruentas, las saca a la luz con una crueldad inusitada."Sin visitantes no hay clásico". Y no hubo clásico. Los responsables tienen nombre y apellido y hasta color de camiseta. Ahora la Justicia tiene la obligación de desenmascararlos. Pero necesita de la colaboración de los secretarios de la municipalidad, los ministros de la provincia, la intendenta, el gobernador, el jefe de policía. Todos deben encerrarse porque esto no da para más. Pensar que Messi quiere traer a la selección a Rosario. Pobre Leo, que la inocencia le valga. Rosario no está preparada para organizar nada. Costará quitar la mancha del domingo. Dio mucha vergüenza ver los titulares de los diarios. A cualquier ser humano bien nacido le tiene que causar cierto escozor. "Sin visitantes, no hay clásico". Y no hubo.

Los grupos minúsculos que se jactan de ser los dueños de la ciudad lo hicieron de nuevo.Y en medio del bochorno, una ciudad indefensa asistió y asiste aterrada a un nuevo capítulo de la locura. ¿Acaso no pagar costo político es lo único que interesa? Parece que sí. La ciudadanía que se arregle como pueda. Que se proteja con sus endebles recursos, carentes de toda base constitucional, jurídica y política. No porque no existan, sino porque no las hacen cumplir quienes deben hacerlo. La justicia tiene que darle una respuesta a la ciudad y a su gente. Al ciudadano común que casi nunca pide nada, pero al que siempre se le niega casi todo mientras se protege ojalá involuntariamente a los violentos, usurpadores ideológicos de la geografía rosarina y dueños de sus calles en la práctica.Todo tiene que ver. Rosario es una ciudad tomada. El domingo fue por culpa del clásico. ¿Fue realmente por culpa del clásico? ¿Y Villa Moreno? ¿Y Nuevo Alberdi? ¿Y Tablada? ¿Y Ludueña? Ellos mandan. Nadie los controla. Peor, nadie puede hacerlo.¿Entonces? Habría que empezar por el principio. Con los instigadores de saco y corbata. Ellos tienen nombre, apellido y camiseta.

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