Edición Impresa
Viernes 16 de Octubre de 2009

Rosario sólo se parece a sí misma

Rosario fue denominada a principios del XX como la Chicago argentina, luego se intentó instalar la ampulosa idea de que era la Barcelona argentina y ahora con la inauguración del casino más grande de Lationamérica algunos pretenden llamarla la Las Vegas argentina. Todas estas comparaciones son relatos, son ficciones... Rosario es ni más ni menos que Rosario, con sus fortalezas y sus debilidades, con sus virtudes y sus defectos...

Rosario fue denominada a principios del XX como la Chicago argentina por su incipiente actividad como puerto cerealero, el desarrollo de la producción agropecuaria de la región y porque además albergó a varios grupos mafiosos (Chicho Grande, Ágata Galiffi y Chicho Chico, entre otros).

Con la asunción del socialismo en 1989 hubo una tendencia oficial a instaurar la ampulosa idea de llamarnos la Barcelona argentina, por su profusa actividad cultural y por sus intervenciones urbanísticas.

Y desde este jueves con la inauguración del casino más grandes de Latinoamérica algunos pretenden comenzar a apodar a nuestra ciudad como la Las Vegas argentina.

Todas estas comparaciones son relatos, son ficciones, son construcciones. Rosario es ni más ni menos que Rosario. Una ciudad que tiene su propia identidad, su propio perfil y sus propias contradicciones. Como la de levantar un lujoso complejo de casino y hotel cinco estrellas en el medio de una zona de la ciudad donde se vive en la extrema pobreza y se sufre la escasez de trabajo, la precariedad de las viviendas y la falta de infraestructura (cloacas y zanjas).

Sólo hay que ir a Chicago, Barcelona y Las Vegas para darse cuenta que Rosario no se parece a ninguna, eso está claro, clarísimo. Rosario se parece, ni más ni menos, que a sí misma. Con sus virtudes y sus defectos, con sus fortalezas y sus debilidades. Rosario tiene su propia población, su propia idiosincrasia, su propia economía y su propia historia, aunque muchos se tapen los ojos para no verlas.  

 

Comentarios