Cartas de lectores
Jueves 13 de Octubre de 2016

Rosario, siempre permisiva

En este fin de semana largo de cuatro días se desarrolló en nuestra ciudad el Encuentro Nacional de Mujeres. Que con cierto rango de desconocimiento, me he informado de que en este tipo de eventos que se vienen desarrollando desde hace muchos años se tratan temas de total actualidad, donde la mujer es la figura principal desde lo ético y lo social, donde además se ha logrado posicionar a la mujer desde un formato que antes socialmente no se percibía. Pero todo esto nos ha resultado tan extraño a la hora de haber vivido lo que dejó este encuentro en nuestra ciudad. Por supuesto que generalizar, siempre es un error, pero si hubo 70.000 mujeres en este evento de las cuales la gran mayoría marchó por las calles de nuestra ciudad, yo diría que un alto porcentaje (en el orden de un 10 o 15 por ciento) se desnaturalizó y se desmadró, ya que a su paso dejaron la peor de las imágenes que un evento de este tenor tiene para mostrar. Mujeres con los rostros tapados, díganme ustedes con qué sentido. Pero ahí estaban, pintando con aerosoles todo lo que a su paso había. No hubo pared que por avenida Pellegrini quedara sin graffitis. Por supuesto, de un tenor irreproducible si pensamos de qué se trataba este encuentro. Hubo desmanes de todo tipo, gente agredida en las iglesias, como en la catedral. Mujeres que con los pechos al aire entraban en comercios a comprar bebidas sin estupor alguno, realmente un caos total que no tuvo control, sólo cuando por la noche llegaron frente a la catedral y la policía recién actuó en un acto de represión, que a esa altura del partido no sabemos cuáles serían las consecuencias. Cabe hacernos algunas preguntas: ¿Dónde estaban el secretario y el ministro de Seguridad? ¿O acaso no sabían que esto podía suceder, cuando el año anterior esto había pasado en Mar del Plata? Siempre llegamos tarde a la prevención, nunca se adelantan a lo que puede suceder si de este tipo de actos se trata. No existe la inteligencia en situaciones donde todo apunta al desborde y a la exaltación con los respectivos resultados. Ahora la señora intendenta, que debe estar muy orgullosa de haber recibido en nuestra ciudad al mencionado evento, junto a sus funcionarios han enumerado el gasto que esto ha provocado y cómo se solucionará. Por supuesto que el hilo como siempre se corta por lo más fino, sin ponerlo en dudas lo pagaremos todos nosotros con nuestros impuestos sin importar el nivel de responsabilidad que tienen todos ellos, y de esto me resulta también de lo más repudiable, ya que la mesa organizadora de este encuentro ni se hizo mira a la hora de tener la más mínima responsabilidad sobre todo lo ocurrido, realmente patético. Que bueno sería replantearnos aunque sea en una breve audiencia pública sobre qué y cuáles son los eventos de este tipo que debemos permitir que vengan a esta ciudad, y bajo qué circunstancias. Nos han dejado una ciudad maltrecha, sucia, rota, llena de graffitis de un vocabulario patético que sólo lo pueden tener aquellas que nada esperan de ser respetadas como mujeres en una sociedad sana e inteligente.

Guillermo V. Ferreyra

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