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Domingo 27 de Noviembre de 2016

Rosario le dice no al bullying

Se desarrolló un taller en la ciudad para buscar acuerdos que permitan poner un freno a este flagelo. Seis de cada diez

Burlas, humillación, insultos. Un hostigador, una víctima y la complicidad de un grupo, que mira y no interviene, que apoya y participa. Estos son los componentes de una forma de violencia cada vez más extendida en nuestro país, llamada bullying.

   Seis de cada diez alumnos sabe de situaciones constantes de intimidación, hostigamiento o ridiculización. Dos de cada diez chicos reconoce sufrir burla de manera habitual. Son datos que surgen de un estudio realizado por Unicef/Flacso en el año 2010 en Escuelas Secundarias de Gestión Pública y Privada.

   El término bullying, que literalmente se traduce como "intimidación", es la denominación que se le dio a este fenómeno en los Estados Unidos e Inglaterra, donde las investigaciones académicas sobre el tema datan de los años 70. Los estudios continúan.

   El bullying no es sólo cosa de chicos. Es un comportamiento agresivo que se repite cotidianamente. Pero no es siempre agresión física. La forma más común es el bullying verbal. También es muy usual esa sutil forma de hostigamiento que es el aislamiento y la exclusión. Los especialistas explican lo extremadamente serio que es. Puede afectar el rendimiento escolar y hasta la salud mental de quien lo padece. Y si bien es más común en algunas escuelas que otras, puede ocurrir en cualquier establecimiento educativo. Tal vez sea la herencia de violencia que nuestro mundo ha generado a través de los años y que ahora expresan los más chicos.

   Por estas razones y porque es una forma de violencia que puede ocurrir en cualquier establecimiento educativo la Fundación para la Democracia Internacional, en el marco de su programa de Educación para la Paz, organizó días atrás un multitudinario taller para decirle No al Bullying.

   Al frente del taller estuvieron especialistas de la Organización Bullying Cero, como Flavia Sinigagliesi y Gabriela Mures; la premio Nobel de la paz Rigoberta Menchú Tum, y el titular de la fundación, Guillermo Whpei.

   Fue un taller abierto a la comunidad. Los participantes tuvieron oportunidad de escuchar y dialogar con la premio Nobel y dirigente de los derechos humanos guatemalteca, una posibilidad que se ha repetido este año en ocasión de otros talleres organizados por la fundación rosarina.

   Es sabido que las riñas o peleas ocasionales se pueden identificar y sancionar con relativa facilidad. Por eso la mayor atención debe estar en el bullying: el maltrato emocional repetido y sistemático que se dirige desde una persona o un grupo de personas contra otra y que, de manera consciente o inconsciente, apunta a su destrucción psicológica, explicaron.

   Guillermo Whpei reflexionó respecto al impacto de esta forma de violencia: "¿Por qué es grave el bullying? Porque destruye la autoestima, que es el motor y el combustible para avanzar y conseguir metas positivas en la vida".

   "Nosotros tenemos un compromiso claro en la construcción de la paz y en la lucha contra toda forma de violencia, por eso queremos hacer visible esta problemática social, porque es muy difícil mejorar lo que se desconoce y sólo termina cuando los adultos se comprometen, porque educar para la paz es una responsabilidad de todos", expresó.

   Flavia Sinigagliesi médica pediatra, especialista en autismo y trastorno del desarrollo y quien en 2006 fundó el Equipo de Bullying Cero Argentina, le dio dimensión a la problemática: "El bullying es la primera causa de depresión en jóvenes, y el suicidio es la segunda causa de muerte". Explicó que "es un sistema, en el que cada individuo tiene un rol y todos son necesarios para que se consolide y se perpetúe".

   "Existe en varias formas, por ejemplo el cyberbulling a través de internet y redes sociales, que se incrementa en los meses de vacaciones", puntualizó. "Se elige a chicos con menos habilidades sociales, esto les ocasiona un estrés crónico y de adultos tienen mayores riesgos de padecer depresión y adicciones", detalló.

   "Bullying es una palabra que hasta hace diez años era desconocida, como era desconocido y negado el problema, pero ahora se ha naturalizado al punto de que se suele escuchar «no me bulees», como sinónimo de no me acoses", sostuvo la especialista. Su equipo comenzó años atrás trabajando con chicos con pocas habilidades sociales, que suelen ser las más frecuentes víctimas del bullying, para luego focalizarse también en concientizar a padres y escuelas.

   Para conocer el bullying "desde adentro", durante el taller se analizaron casos concretos de escuelas públicas y privadas, se vieron videos con testimonios de niños víctimas y niños hostigadores, pudieron leerse emails y dibujos producidos por los chicos, se analizó el rol de los medios de comunicación y se dieron pautas para detectarlo en el ámbito escolar. También se hicieron preguntas.

Gabriela Mures es docente, directora de nivel inicial y profesora especializada en discapacidad mental y social. Explicó como enseñan a los docentes "a descubrir el bullying en el patio". Sostuvo la importancia de que todos los actores de la escuela se involucren "desde el portero, el chofer, los preceptores, el kiosquero, los administrativos, y por supuesto la familia. El camino es ir haciendo un trabajo de hormiga. En general las escuelas son un obstáculo porque se niegan a hacer encuentros para hablar de esto. En general creen que reconocerlo les trae problemas o mala imagen, y es todo lo contrario".

   "Es un trabajo duro porque implica trabajar con la conciencia de los adultos. Pero para trabajar por la paz qué mejor que ocuparnos de lo más maravilloso de nuestra humanidad, como es la juventud y la niñez", puntualizó Rigoberta Menchú. "Tenemos que trabajar en la prevención, en el ámbito de las familias, para evitar estas actitudes de desprecio al diferente. Enseñar a respetar es un remedio contra el racismo y la discriminación. También debemos analizar cuál es el ejemplo que dan los dirigentes y políticos cuando humillan la dignidad de otro, porque lo que más se afectan son los sentimientos," dijo la premio Nobel, laureada también con el premio Príncipe de Asturias a la cooperación internacional.

   Como cierre se refirió a las distintas formas que adopta la violencia: "Hoy debemos hablar de violencias, porque son muy diversas. Hoy la violencia es norma, práctica cotidiana", dijo, y se refirió al deterioro de los valores como una de sus principales causas: "La humanidad está deteriorada y eso se refleja en la familia y en la escuela. Vivimos un mundo sin valores y de pura competencias, que busca la aniquilación y la primacía sobre el otro. Urge que encontremos mecanismos de prevención con nuevos modelos, que recuperen el valor del prójimo. Por eso mi propuesta es trabajar desde la educación, en proyectos de convivencia y liderazgos pacíficos en las escuelas".


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