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Domingo 10 de Julio de 2016

Rosario, en la ruta de la carne

El libro Asalto a la democracia sindical da cuenta de una experiencia gremial que se desarrolló en la década del 60 que marcó un hito en la historia sindical de la ciudad. Aquí se publican dos fragmentos del trabajo.

El 10 de febrero de 1961 en el gremio de los trabajadores de la industria de la carne de Rosario tenía lugar un acontecimiento que cambiaría la historia, por esos años, de lo que parecía habitual en elecciones sindicales y en ese gremio en particular. Realizado el escrutinio resultó triunfadora la Lista Marrón que encabezaba Ramón Zarza, conocido dirigente comunista del gremio. Participaban también de ella obreros peronistas, comunistas, radicales, demócratas progresistas. La lista estaba patrocinada por el Movimiento Unitario de los trabajadores de la carne.

Con 1.619 votos se derrotaba a una dirigencia tradicional del Sindicato. Esta se había agrupado en dos listas que obtuvieron 1.372 votos con el color Violeta (Jacinto Serbali) y 968 la Celeste y Rosa (Constantino Zorila). Esta dirigencia había sido denunciada y criticada muchas veces por su autoritarismo, actitudes represivas contra los trabajadores y por sus connivencias con la patronal.

Este resultado podía sorprender hacia afuera del gremio, pero indagando en las causas que llevaron al triunfo de una lista con la composición señalada y, consecuentemente, a la derrota de las dos listas que representaban a aquella dirigencia tradicional, resultaba claro que se estaba ante un estado de ánimo y un estado de conciencia de los trabajadores no previsto por todos.

El Swift, el frigorífico Swift de Rosario, exponente fiel del viejo monopolio de la carne, sí lo había previsto. Antes y después de las elecciones movió sus poderosas influencias para desconocer lo que los trabajadores habían decidido democráticamente. Lo hicieron acompañados por la dirigencia derrotada; así lo testimonian los hechos. El aparato del Estado también estuvo a su disposición.

Antes de las elecciones, dos meses antes, el 30 de noviembre, el general Miguel Iñíguez junto a un grupo de militantes peronistas intentó el asalto al que fuera Regimiento 11 de Infantería con asiento en la zona sur. Ramón Zarza fue detenido ese día por la policía provincial con el pretexto de investigar su supuesta participación en ese hecho, supuesto que anticipadamente podía ser considerado falso, prefabricado, ya que sus posiciones políticas conocidas desmentían el pretexto. Se lo mantuvo detenido durante cuatro días.

Mientras Zarza estaba preso —¡oh casualidad!— la empresa le envió un telegrama de despido por "ausencia al trabajo sin causa justificada". Los directivos del Swift se anticipaban a las elecciones con un hecho consumado: despedían al candidato a secretario general del sindicato, despido que luego esgrimirían para no tener tratativas ni relación con la nueva comisión directiva electa y de ese modo procurar las condiciones para desestabilizarla, para hacerla enfrentar con los trabajadores que verían dificultada la atención a la solución de sus reclamos.

Habrá un período de casi dos años de actividad sindical, intensa, de rasgos distintos a los anteriores. Se culminaría con un asalto al sindicato por parte de la vieja dirigencia encabezados por Jacinto Serbali, combinado con la policía y la empresa. Asalto al local del sindicato y despido por el Swift de, virtualmente, toda la comisión directiva y de otros trabajadores por su militancia.

Haber ganado la dirección del gremio no fue un hecho fortuito o casual. El hecho tenía una tradición, raíces en una brega de años. De ello nos proponemos dejar constancia, de lo que suponemos fue una experiencia valiosa, que el tiempo, la acción represiva de la empresa y de la jerarquía sindical, que volvió a ocupar el local y los sillones, han pretendido dejar en el olvido. Pero no solamente dejar constancia del relato sino procurar indagar en la naturaleza de la actividad que llevó a este triunfo que no fue fortuito.

El movimiento obrero tiene tradiciones anteriores a 1943/45 —que en el caso del gremio de la carne son reconocidas— y tiene tradiciones de lucha posteriores a esa fecha que sirven no solo para recordación sino también para deducir experiencias en la lucha por un movimiento independiente del Estado, de los patrones y de los partidos políticos. Indagar en esas tradiciones también es objeto de estas líneas.

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