Newell's
Jueves 08 de Septiembre de 2016

Rosario está en el ojo de todos por los hechos de violencia que empañan al fútbol

Los violentos mutan como virus por simple evolución. Burlan casi de manera natural las débiles defensas de gran parte de la sociedad.

Los violentos mutan como virus por simple evolución. Burlan casi de manera natural las débiles defensas de gran parte de la sociedad. Se mueven con impunidad. Esta ciudad está infectada. Sucede que al ser una sociedad futbolera por excelencia, todo lo que abarque el mundo de la pelota tiene otra connotación. Un impacto mediático sin fronteras.

Y duele no encontrar los anticuerpos. Newell's padece la enfermedad en carne propia. Se transformó en una especie de laboratorio policial por la balacera que sufrió el frente del domicilio donde vive el secretario del club, Claudio Martínez, hace un puñadito de días. Las distintas corrientes afirman que el hecho está ligado a una cuestión de la interna leprosa en su máxima expresión por más que se busque maquillar las palabras con la mayor variable académica posible. Pero no se trata de vencedores ni vencidos. Sino de esclarecer los hechos y que luego cada parte se haga cargo de sus actos.

La impunidad nunca es saludable. Al menos por aquellas almas que todavía confían en la balanza de la justicia. En este caso, por la inmensa familia leprosa, que desea ir al Coloso el domingo y bancar al equipo con el corazón y la pasión que la identifica sin tener que andar pensando en si habrá algún quilombo.

Rosario es una ciudad que está en el ojo de todos. Y no precisamente por la buena agenda cultural, la variada oferta gastronómica o la diversidad de paseos turísticos que puede ofrecerle a todo visitante. Sino por la recargada ola de violencia que invade las calles y amenaza con querer inundar las tribunas rojinegras. Lo esperanzador es que todavía hay margen como para que el agua no hago estragos.

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