La ciudad
Miércoles 21 de Septiembre de 2016

Rosarinos lanzan cruzada en redes sociales para alojar gendarmes

Una mujer de Cruce Alberdi sacó un préstamo y está haciendo una habitación extra para dar cobijo a los uniformados.

Ante la incertidumbre sobre el arribo de las fuerzas federales y el lugar de alojamiento de las mismas, los rosarinos ya lanzaron una campaña en las redes sociales para dar cobijo a los uniformados. Y hay más, una mujer hasta está construyendo otra habitación en su casa con la idea de alojar a los efectivos.

"Estoy pensando y animando a aquellas personas que tengan lugar en su casa para darles lugar a los gendarmes que mande el gobierno. Sería una buena forma de colaborar, ya que muchos tienen que alquilar (N de R: se prevé que se les darán viáticos que deberán destinar en parte al alquiler de alojamiento). ¿Por qué no lo hacemos por el bien de todos?", pregunta Rosanna Toñanez en su perfil de la red social Facebook.

El ofrecimiento, casi una anécdota, muestra la sintonía lograda entre los fuerzas federales y parte de los vecinos de la ciudad durante el primer desembarco de los uniformados, en mayo de 2014. Por entonces, la misma intendenta Mónica Fein reconoció que se había producido una baja sensible de los heridos con armas de fuego atendidos en los hospitales públicos.

Pero también, en el caso de Rosanna, se suma una experiencia personal. "Cerca de mi casa, un grupo de gendarmes había alquilado un departamentito. Muchos venían de Misiones, Corrientes, Chaco y me decían que les costaba mucho conseguir sitios para alquilar. Que no encontraban lugares y que se les hacía muy difícil pagar por la vivienda y mandar dinero a sus casas", recuerda la mujer.

Otra ciudad. Rosanna vive en una casa pequeña en la zona del cruce Alberdi donde no sobra ni falta nada. Sin embargo, hace unas semanas sacó un préstamo en un banco y empezó a construir una habitación extra. Cuando la obra esté concluida, piensa acercarse al destacamento de Gendarmería para ofrecerse a recibir a los uniformados en su casa.

Mientras tanto, reclama en las redes sociales que otros rosarinos la imiten. "Muchos me dicen que es una locura", reconoce. Pero aún así insiste: "Me gustaría que muchas personas se contagien, que acompañen a los gendarmes en su estadía para que estén cómodos".

La mujer vive en Rosario hace más de 50 años, "cuando nunca pasaba nada y la noticia del barrio podía ser que alguien tomara alcohol u otras pequeñeces, nada serio".

Esa ciudad "ya no existe", dice y repasa todas las manías que pone en práctica cada vez que sale o vuelve a su casa, "sobre todo si la calle está vacía" para evitar ser víctima de un delito.

Ese mismo temor, reconoce, la dejó "encerrada" en la casa mirando por la televisión las marchas que reclamaron seguridad y justicia. "El barrio donde vivo es uno de esos donde salir de noche ya representa un problema en sí mismo, porque si no te roban en la esquina te roban esperando el colectivo", asegura.

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