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Sábado 21 de Diciembre de 2013

Rolando Espinosa, un periodista deportivo que hizo común lo especial

Se graduó en la carrera dictada en el Isef 11. "Me integré al grupo y mis compañeros nunca me hicieron sentir diferente".

Todo llega. Cosecharás tu siembra. Cualquier concepto que tenga que ver con el premio al esfuerzo cabe de maravillas con Rolando Espinosa, el flamante periodista deportivo egresado de la carrera que se dicta en el Isef 11 Abanderado Mariano Grandoli. Nació prematuro y eso le generó una discapacidad motriz bastante marcada y problemas de dicción. Sin embargo, no hubo obstáculos para él.

Sintió muchísimo la muerte de sus padres, María Angélica y Mauricio, y agradece haberlos tenido para apoyarlo en esta empresa de querer superarse. Recuerda lo mal que se sintió cuando no le permitían pasar de una escuela especial a una común. Pero lo logró, y después cursó la secundaria en una Eempa. Llegó a estudiar periodismo deportivo por Enrique Macaya Márquez, porque le gustaba la forma en el que veterano hombre de fútbol hacía periodismo.

Tarea cumplida. Al terminar 1er. año en el Isef 11, le había dicho en una nota a LaCapital que no sabía hasta dónde iba a llegar. Pero se integró y lo integraron, pasó momentos muy dulces y de los más amargos. Nadie le regaló nada y por eso agradece a todo el mundo. Hoy, con 25 años, realiza sus primeras armas en una emisora de radio FM y aspira a seguir creciendo. Intelecto y ganan le sobran.

Trata de no emocionarse cuando recuerda el momento en que le entregaron la nota de la última materia que rindió, esa que le permitía decir "tarea cumplida". Y el recuerdo es recurrente: "Me acordé de mi mamá y mi papá, que fallecieron, y de la promesa que les hice cuando se fueron".

La evocación de aquella primera nota llevó al tiempo en que sus primeros pasos en la carrera realmente no parecían un gran desafío. Quizás por cómo se lo recuerda a Rolando hace dos años y sus pensamientos de entonces. "Fue una experiencia positiva porque ya estoy trabajando en radio, fui aprendiendo rápido las cosas, me fui adaptando rápido a los compañeros y a los profesores", asegura hoy sobre la elección de haber cursado periodismo deportivo. "Mis compañeros —continúa— se portaron muy bien conmigo y así fueron pasando los años. Nunca me hicieron sentir diferente. Apenas empecé la carrera hablé con Sergio Quevedo, el director de la carrera, y con Ariel Rosalén, el vice, y les pedí que no me tuvieran lástima, que me trataran como uno más".

Balance necesario. Cuando se le pregunta qué cosas rescataba de su paso por la carrera dice: "En estos tres años me pasaron cosas buenas, malas y agridulces, pero siempre salí adelante, con el apoyo de mi familia, de mis hermanos. Ayer fue el acto de colación y mis compañeros me dedicaron unas palabras. Estoy muy contento de haber pertenecido a ese grupo, de haber podido aprobar las materias trabajando en conjunto y me siento orgulloso de ellos".

—¿Y ahora cómo sigue la vida de un periodista deportivo más en la ciudad?

—Para mí es especial porque soy el primer periodista de la ciudad que tiene una discapacidad motriz. Uno trata de hacer lo que puede. Creo que dejé bien parada a la institución. Eso es lo importante. Ahora entré a trabajar en radio gracias a la profesora Bárbara Ortiz de Guinea. Ella trabajaba con Nelson Rainero en radio La Red y le habló para que me llevara a FM Corazón. El tiene un programa de interés general y yo hablo sobre deportes; principalmente lo hacemos sobre Central y Newell's, pero les damos espacio a otros temas. Lo que está dando vueltas trato de tenerlo. Estamos los sábados de 10 a 12. Yo estoy tranquilo y cómodo en la radio, pero siempre aspiro a algo más importante. Me gustaría trabajar en una tira deportiva, si es posible con Nelson, porque ya me conoce, sabe lo que puedo dar. Conoce mis aciertos y mis virtudes. Le estoy muy agradecido a él y todo su equipo.

Oportunidades. El cursado de la carrera le dejó más satisfacciones que otra cosa. Quizás porque a Rolando, el Rolo, jamás lo hicieron sentir distinto. "Desde lo educativo me dejó muchísimo, porque incorporé muchos conocimientos y, sobre todo, me dejó muchas cosas desde lo humano. Tanto segundo como tercer año fueron los que disfruté más. En segundo porque tuve la oportunidad de conocer a un gran profesor y mejor persona que se portó como un padre conmigo: el «Pelado» Marcelo Ramírez. Yo lo tuve en la cátedra de televisión. Cuando estuve mal por la pérdida de mi madre se sacó la camiseta de profesor y se puso la de padre. Entonces me habló de ese modo, porque me vio muy mal", expresa con el agradecimiento siempre a flor de piel.

La eterna pregunta del millón sirvió para cerrar la entrevista.

— ¿Notás que hay un avance en la sociedad con respecto al tema discapacidad?

—A mí nunca me pasó eso de que me hicieran sentir diferente, salvo cuando estuve en la escuela especial a la que acudía y que no me daban el pase para que me cambiara a una común. Pero por entonces, mis padres me ayudaron mucho y a través de la colaboración de una psicóloga me pudieron sacar. Pero pienso que hay gente para todo: hay gente buena, regular y mala. Uno tiene que aprender a vivir si lo aceptan, y si no lo aceptan también.

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