Policiales
Viernes 17 de Junio de 2016

Roban $ 150 mil y comida de una distribuidora

Ocurrió en Fisherton cuando el negocio, que tiene atención por menor y por mayor, estaba cerrado. El dinero era para un negocio inmobiliario

Un pequeño comercio familiar de Fisherton fue asaltado el miércoles a la madrugada luego de que al menos dos personas derribaran la puertas del ingreso principal y, bajo la modalidad de escruche, se alzaran con comestibles, artículos de electrónica, una suma cercana a los 150 mil pesos y dólares que el dueño del negocio había logrado ahorrar para destinarlos a la compra de una vivienda. "La verdad es que me arruinaron, pero ya está", dijo la víctima con resignación mientras indicaba a un herrero cómo poner barrotes de seguridad entre el mostrador y la clientela.

Como lo hace diariamente, el miércoles a la mañana Adrián G. llegó a su negocio ubicado en Juan José Paso 7655, en la zona noroeste de Rosario y a 200 metros de avenida de Circunvalación, para comenzar la atención al público. Pero se topó con la desagradable sorpresa de que la puerta principal del inmueble, con la fachada de una casa, había sido violentada y derribada, huella elocuente de que por el lugar habían deambulado intrusos.

Allí funciona a la calle un pequeño almacén de despacho de comestibles, pero bajo dos modalidades: la venta minorista en el sector del garaje, donde una heladera exhibidora hace las veces de mostrador; y la variable mayorista de bultos cerrados por otra puerta independiente.

Los ladrones barretearon esa puerta de chapa, entraron al inmueble y luego al salón tras colarse por una ventana del enrejado de seguridad. Allí descolgaron de los ganchos varias piezas enteras de mortadela, salchichón y otros embutidos, levantaron paquetes de ricota, además de frascos de conservas, duraznos, aceitunas y puré de tomate.

La parte de atrás. Pero mientras arrasaban con esos comestibles puntuales (no tocaron costosas jamones enteros u hormas de quesos, por ejemplo) avanzaron sobre una dependencia posterior que el titular del comercio utilizaba como área administrativa.

En ese sector y con todo el tiempo del mundo, ya que se supone que ingresaron durante la madrugada, los ladrones revolvieron cajones y muebles. Y encontraron cinco pequeñas cajas fuertes sueltas y bolsas donde Rubén había guardado cerca de 150 mil pesos y algunos dólares, suma que el damnificado prefirió mantener en reserva.

Eso no fue todo. Los malvivientes cargaron en el auto con el que llegaron al lugar, según aportó un vecino, una balanza electrónica, un horno microondas, un equipo de música y tres pavas eléctricas.

Arruinado. "Era para una operación inmobiliaria. Nada más quiero decir eso, porque estoy muy amargado. Tal vez fue una batida, no sé. O a lo mejor se toparon con la plata. La verdad es que me arruinaron, pero ya esta", dijo ayer resignada la víctima sobre el despojo que sufrió, mientras daba indicaciones a un herrero que trabajaba en el lugar.

Con más de 20 años como vecino de una zona donde se mixturan viviendas residenciales del clásico Fisherton, con comercios y desgastados chalés, Rubén se sorprendió cuando se enteró que su caso había trascendido en los medios.

Ahora la Unidad de Investigación y Juicio del Ministerio Público de la Acusación tiene la tarea de esclarecer el hecho, denunciado el mismo miércoles en la comisaría 17ª, con jurisdicción en la zona.

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