Policiales
Martes 14 de Febrero de 2017

Roban 100 mil pesos en escruche a una distribuidora de artículos de limpieza

Un solitario ladrón ingresó a una oficina por una ventana y fue registrado por una cámara de video. Víctimas sospechan de una entrega.

El domingo antes del mediodía la mujer de Luis Menoni pasó por la puerta del negocio familiar y advirtió que algo no estaba bien. El primer indicio era que la cortina de una ventana de la oficina que da a la calle flameaba de adentro hacia afuera. La mujer se comunicó con su marido y un rato más tarde ambos constataron que habían recibido la visita de intrusos en el local. Se trata de una distribuidora mayorista y minorista de artículos de perfumería y limpieza que tienen en Regimiento 11 al 300, donde el domingo el sistema de videovigilancia registró el momento justo en que un hombre encapuchado forzó las rejas de la ventana y se alzó con una suma cercana a los 100 mil pesos.

"Acá hubo un entregador, hay movimientos que hace esta persona que parece estar guiado", sospecha el titular de la firma según dijo ayer a este diario.

De madrugada

Menoni SRL es un comercio que se dedica a la venta minorista y mayorista de artículos de perfumería y limpieza. En Regimiento 11 330, en el corazón del barrio Saladillo, tiene un galpón con góndolas con productos y una línea de cajas que se disponen en un terreno de diez metros de frente por 50 de fondo, con un techo parabólico de chapas.

Al lado hay un ingreso similar donde estacionan los vehículos de reparto de la firma, y en el medio de esas dos construcciones está la oficina que da a la calle, con una ventana con rejas de caño hueco, y puerta de ingreso. Todo queda herméticamente cerrado los días que no hay atención al público.

De acuerdo a los rastros, fue precisamente el domingo a la madrugada que al menos un hombre primero trepó lo techos y con una amoladora cortó dos chapas del zinc. Pero al parecer se asustó con la distancia que había en ese posible salto al piso y decidió ir por otro lado.

"Con la misma herramienta cortó las rejas de la ventana del frente. Después todo lo que vimos quedó registrado en el sistema de video", relató a este diario Luis, dueño de la firma, mientras exhibía las imágenes del robo almacenadas en el disco rígido de una computadora de la oficina.

En esa secuencia se observa que a las 5.05 un hombre encapuchado con gorra y guantes entra por la ventana, revuelve escritorios, rompe cajones hasta que alguien parece advertirlo desde afuera sobre las cámaras, y a las 5.18 con 17 segundos la desactiva de un golpe.

Por cómo se movió el delincuente en esos minutos, Menoni arriesga que el maleante contaba con datos precisos acerca de la disposición, no sólo del dinero, sino de las perillas de luz, por ejemplo, que las encontró casi sin dudar.

Luego no se sabe cuánto tiempo estuvo dentro del lugar, pero parece haber sido lo suficiente como para obtener los cerca de 100 mil pesos que sería destinados al pago de proveedores, entre otros rubros, según trascendió de la denuncia. En ese sentido Menoni y su mujer fueron cuidadosos con la cifra.

En ese marco, al comerciante le llamó la atención que ninguna autoridad de policial o de la Fiscalía le haya solicitado formalmente la grabación del hecho. "Se las ofrecí a unos de Policía de Investigaciones (PDI) que vinieron a sacar fotos, pero me dijeron que ellos no se encargaban de eso", lamentó Menoni, que integra la Cámara de Comerciantes Mayoristas de Rosario.

Y el camión?

No es la primera vez que ese negocio es blanco de un delito. El 25 de diciembre de 2015 a la madrugada desde allí se llevaron un Ford 350 con caja larga de acero inoxidable, luego cortar candados de un portón y arrancar el vehículo para salir en marcha.

"Nunca supe nada más de eso, el camión no apareció jamás. Es raro porque se lo llevaron en marcha, andando, y el único que tenía las llaves era yo. Ahí también me parece que hubo alguna logística. Además hay cámaras de videovigilancia en la zona, por Ayacucho, por Lamadrid", remarcó el comerciante sobre cuestiones básicas que parecen soslayarse sin razón a la hora de profundizar la pesquisa.

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