Educación
Sábado 28 de Mayo de 2016

Río Marrón, el jardín de Granadero Baigorria que enseña abrazado al Paraná

Una experiencia pedagógica basada en el arte

Terminan de pintar las remeras que usarán en el jardín, en las que resaltan la variedad de colores y el tema excluyente es el río, su entorno. El artesano Gabriel Cepeda acompaña la movida colectiva. Alejandro, un nene que no pasa los cinco años se entusiasma con un azul intenso sobre su dibujo. Levanta la vista invitando al diálogo:

—Ves, es una mantarraya.

—¿Ese es el nombre científico de la raya?

—No, ese es el nombre largo. El nombre corto es raya.

Sigue con su pincel, define que ese pez es azul sin mayores explicaciones y continúa hablando alrededor de su mantarraya. Se suma la maestra de la sala y la charla se vuelve entonces en un relato sobre cómo es la vida en el río.

Escenas como estas son las que se repiten todo el tiempo en el Jardín de Infantes Nº 253 Río Marrón de Granadero Baigorria. Está a la vuelta de la Casa del Bicentenario, junto a una placita, en San Juan al 2200. Funciona desde 2007 en el nuevo edificio. Su nombre se referencia con todo lo que representa el Paraná.

Alejandra Bianciotti es la directora. Ya en la dirección escolar recibe un certificado que le acerca Luna para firmar, manda a Jazmín (urgente!) a ponerse un buzo porque está desabrigada y también invita un café. Detrás están un cuadro con la figura humana de un nene, que le pintaron y regalaron los propios chicos; y "Pocho, el pescador exagerado", un títere gigante que es el portador de historias disparatadas. Se entusiasma hablando de Pocho, de lo que pasa cuando va sala por sala narrando pequeñas anécdotas de los pintores que les dan nombre. "En nuestro jardín las salas no llevan nombres de colores sino de artistas que pintan sobre el río: Adolfo Nigro, Quinquela Martín, Gabriel Cepeda, Ambrosio Gatti y Antonio Berni".

"Aquí el río es un objeto simbólico en la cultura y el trabajo. Es nuestra musa inspiradora", dice la directora sobre la razón del nombre elegido. A Río Marrón llegan los hijos de tres comunidades de pescadores y de toda la costa, desde El Espinillo hasta Remanso Valerio. Y algo más, asegura que Jorge Fandermole, quien le dio la letra a la famosa canción, "es aquí como nuestro maestro de música. Siempre que lo convocamos está".

Arte y derechos

El arte, los derechos humanos y el medio ambiente son los ejes que siempre están presentes en los aprendizajes, y se concretan en diferentes experiencias. Una que repiten todos los años es la que le rinde un homenaje al Paraná. "Se trata de devolverle todo lo que nos da: arte, poesía, música, trabajo, alimentos, deporte", celebra contando sobre una convocatoria que se realiza en la costa y de la que participan las familias, y algún invitado especial. El año pasado estuvieron los campeones nacionales de canotaje, también un papá que llegó con sus redes y les contó cómo es su trabajo de pescador. Cada familia trabaja simbólicamente sobre el barro "notas musicales, letras de poesías, canoas, peces, y hasta plantas medicinales", a la orden de tres todos arrojan estas ofrendas al Paraná.

En Río Marrón también hay lugar para aprender los derechos del niño, trabajar sobre la identidad, conocer la vida de los artistas, darse tiempo para disfrutar de la lectura en voz alta del Dailan Kifki (María Elena Walsh) y de la versión para chicos de El Quijote de la Mancha, "por el solo placer de leer y disfrutar de buena literatura". También hay espacio para usar la computadora, filmar cortos de animación, documentales y hasta escaparse en lancha a la isla (con la compañía de "un adulto por niño", remarca la directora) para conocer la vida de un isleño. Hay lugar además para aprender de los pueblos originarios: las distintas lenguas, los juegos y sus costumbres. Los actos escolares son encuentros con las familias y la comunidad, kermeses, exposiciones de trabajos donde el protagonismo principal siempre está en las nenas y los nenes. Las series de Canal Pakapaka y el personaje de Zamba también son disparadores de buenos relatos en el trabajo cotidiano. "Aquí las maestras tienen un compromiso ético y político con la educación, eso hace que le pongamos tanta pasión al trabajo", argumenta la directora sobre qué orienta el oficio diario.

Un eslabón del sistema

Alejandra Bianciotti es profesora de educación inicial y especial, también docente de un instituto superior de profesorado. Defiende la "intencionalidad pedagógica del nivel inicial" de aquellos imaginarios que solo le atribuyen un lugar para jugar. "El nivel inicial es un eslabón del sistema educativo. Todo el mundo tiene la fantasía de que al jardín se viene a jugar y yo todos los años les digo a las familias lo mismo, que nosotros usamos el juego como recurso, pero en el jardín se aprende. Es la primera inscripción en lo público. Y al tener intencionalidad pedagógica lo que pone en valor es el derecho de este niño a recibir una educación y al Estado a garantizarla. Después los padres optan si quieren que sus hijos hagan la sala que no es obligatoria", opina la educadora.

Defiende el juego como la herramienta por excelencia para enseñar, y dice que el desafío que tiene el nivel es "acercarles a los chicos distintos mundos posibles". "En el jardín jugamos, y se aprenden valores, contenidos simbólicos de la cultura general, local y sobre todo la popular". A Río Marrón asisten 214 nenes y nenas repartidos en las salas de 4 y 5 años. "Hace dos años que no podemos abrir la de 3 años por la demanda en las obligatorias. Este año quedaron 77 chicos afuera. Nos faltan cargos y también espacio físico", observa la directora.

En la entrada de este Jardín provincial y público está colgado un cartel que dice: "Donde hay una escuela está la Patria". La directora se planta sobre la frase y con sonrisa cómplice cuenta que la tomó de un cartel que las Abuelas y Madres pintaron para la Ctera. Sintió que representaba una de las razones del oficio de educar y se lo llevó.

Bolsa de besos y Fito Paéz

Alejandra Bianciotti lleva 27 años unida a la docencia. A pedido, elige para compartir dos anécdotas que guarda con cariño porque de alguna manera habla de las distintas infancias y son parte de su formación profesional. "¿Seño Ale?", repasa que hace poco la reconoció una de sus ex alumnas, ahora mamá de una nena que asiste a Río Marrón, y quien le recordó cuando "regalaban besos guardados en una bolsa" a las personas internadas en el Hospital de Baigorria. Habían descubierto que una de las salas de nivel inicial que funcionaba en el Hogar Escuela daba al hospital. Entonces cada mañana se acercaban a la ventana y abrían la bolsa de besos que todos habían reunidos para que les lleguen a las personas hospitalizadas.

También trabajando en el Hogar Escuela conoció a Ezequiel, un nene de 5 años que un juez sacó de la calle y lo internó en el lugar. "En la ronda inicial, ponía su campera y todo lo que tenía en la mochila y se apoyaba contra la pared, por miedo a que le roben. Era un niño que había vivido en la calle. Todo el tiempo decía «Humm, mirá las pavadas que cantan...» Hasta que un día llega, se sube a la mesa de trabajo y patina al estilo John Travolta. Muy enojada lo desafío: «Ezequiel, ¿vos sabés para qué sirve una mesa?» Me mira y me dice: «Sí, pa' culear». Ahí me pregunté cómo hacía como maestra con ese nene para devolverle su infancia. También qué sentido tenía que le cantara la canción del Caballo Verde. Descubrí que le gustaba Fito Páez y me aprendí Mariposa Technicolor. Ese nene me ubicó como maestra y en mi función".

Día de los Jardines

Cada 28 de mayo se conmemora el Día de los Jardines de Infantes o de la Maestra Jardinera, en homenaje a Rosario Vera Peñaloza, la maestra riojana que fundó el primer jardín del país y falleció el 28 de mayo de 1950. Alejandra Bianciotti opina hoy sobre el oficio y dice que "ser trabajadora de la educación en el nivel inicial implica un compromiso muy profundo con la infancia."


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